Territorio
Radiografía de una ciudad desigual
Lunes 26 de mayo de 2014, por Julia Giuliani *
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Río Cuarto se presenta para el visitante como una pujante ciudad de la pampa gringa. Con el boom edilicio, sus imponentes y lujosos condominios alrededor de la Plaza Central, con la proliferación de barrios cerrados en lugares campestres del Imperio Cordobés; lo que se pinta es una pequeña Suiza en el sur de la provincia que es el corazón del país.

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Situación que es completamente irreal, pues quienes transitamos todos los días sus calles, sus barriadas sabemos de la dualidad y la desigualdad existente en el sitio por donde pasa el cuarto río de la provincia.

Río Cuarto es una de las 5 ciudades del país con más personas que trabajan informalmente. Ostenta uno de los títulos más nefastos: Capital del trabajo en negro. Uno de los rubros más perjudicados es el de la construcción, justamente allí donde más se enriquecieron los del establishment local y fuente del surgimiento de los “nuevos ricos”, con el boom edilicio (producto de los récords de precios logrados con la soja), es donde mayor precariedad laboral existe.

Cuatro de cada diez trabajadores en Río Cuarto están en una situación irregular, según el relevamiento socieconómico del tercer trimestre del año pasado difundido por el INDEC. El informe del cuarto trimestre de 2013 precisa que en Río Cuarto, al 39,4 por ciento de los asalariados no le realizan aportes al sistema previsional.

En consecuencia, en Río Cuarto hay 21.309 trabajadores informales. Ante esta situación que denota una clara falta de equidad en la distribución de la riqueza, la CTA siempre tuvo un posicionamiento de crítica y denuncia de la desigualdad social. Consultado su Secretario General, Federico Giuliani resaltó: “Hay dos realidades que vive la ciudad y la región; por un lado, un grupo que concentra la riqueza que se produce en el sector agrícola-ganadero y comercial, y por el otro, la gran mayoría de los trabajadores bajo la línea de pobreza, recibiendo migajas de esa riqueza. En ese marco hay un problema estructural que no se resuelve con una baja de escasos puntos en el índice de desocupación”.

A renglón seguido enfatizó: “Existe un gran número de trabajadores que están en negro o tercerizados y la mayoría tiene que tener dos trabajos para poder sostener los gastos mensuales. Río Cuarto tiene uno de los índices más altos de desocupación del país y está ubicada en un zona productiva y rica, estamos en el corazón de la pampa gringa y no se puede tolerar la informalidad laboral y el trabajo en negro que existe en el campo, la construcción, el comercio, el trabajo en casas particulares y en las esferas estatales, como la Nación, la Provincia y el Municipio”.

El trabajo que prolifera en el Imperio y que hace que bajen los índices de desempleo, es la generación de empleo en negro, precario, que tiene a los ciudadanos bajo la línea de la pobreza, sin carga social ni cobertura médica.

Según notificó José Carrizo coordinador del INDEC en Río Cuarto, en algunos medios de comunicación, el mes de marzo de 2014 alcanzó valores del 7,2 % de desocupación, un 0,8% por encima de la media nacional que se registró en 6,4%. Este índice también registra un aumento en comparación con la medición realizada en el tercer trimestre de 2013, donde la desocupación fue de 5,2%. Se calcula que existen 5.730 personas desocupadas en la ciudad, bajo la categoría de desempleados que buscan trabajo pero no consiguen.

La posibilidad de trabajar, es lo que nos brinda dignidad. Nos posibilita construir una identidad adulta y sirve como organizador social. La imposibilidad de conseguir un empleo tiene un efecto negativo porque genera depresión, ansiedad y un malestar general que perjudica no sólo la salud del trabajador sin trabajo, sino también la de su núcleo familiar.

El INDEC ubica a la ciudad en el puesto 25 entre 29 aglomerados relevados. Los economistas dicen que la devaluación perjudicó a los trabajadores, siendo Río Cuarto una de las ciudades con mayor desigualdad en la distribución de los ingresos, según el ranking establecido por el INDEC, sabiendo de los datos adulterados del Organismo desde su intervención. Según la Encuesta Permanente de Hogares, en esta ciudad los ricos ganan 30 veces más que los pobres.

Deserción que preocupa

Ante la creciente desigualdad social, la falta de oportunidades para tener un trabajo digno y genuino, se le suma la preocupante estadística que indica que Río Cuarto está entre las 6 ciudades con más deserción del país en la Educación a nivel Secundario. Pese a la pujanza y la riqueza que la caracterizan, registra uno de los índices de abandono más altos.

En la ciudad hay un 18,13 por ciento de jóvenes de 15 a 17 años que no asisten a la escuela. Es un batallón de 1.255 chicos que no estudian, conformado por quienes no terminaron el primario, los que sí lo terminaron pero ni siquiera ingresaron al nivel medio, y los que dejaron el secundario a la mitad. En cambio, no incluye a quienes terminaron el secundario pero no siguieron una carrera universitaria.

Lo que aún es más preocupante es que estos jóvenes que quedan excluidos del sistema educativo, suelen ser de sectores vulnerables socialmente y por lo tanto sufren consecutivamente de la estigmatización, que ya está institucionalizada, no sólo por parte de la Policía de la Provincia de Córdoba que criminaliza la pobreza a través del nefasto Código de Faltas, sino también la Justicia es de las que aporta a esta situación.

Doble estigmatización: Ser pobre y ser “Trapito”

Río Cuarto es una ciudad dual. Eso ya está dicho. No sólo es alarmante la desigualdad social y la falta de equidad en la distribución de la riqueza sino que también es sorprendente el nivel de marginalidad a la que centenares de mujeres y jóvenes son obligados a padecer. Uno de los casos más resonantes es el que viven los compañeros Trapitos que se dedican a lavar autos en el estacionamiento de la Plaza Olmos, enfrente de la Municipalidad de Río Cuarto, de Tribunales y en cada Avenida de importancia de la ciudad. Los vemos en cada esquina, y no podemos ser ajenos a ellos desviando la mirada porque son una cachetada a la conciencia de la comunidad.

En el año 2012 el Intendente radical Juan Jure, decidió prohibir a los “Trapitos” trabajar libremente en las calles de la ciudad (poniendo como excusa que se derrochaba agua) y argumentando la liberación del espacio público. Buena parte de los pibes limpiavidrios de automóviles que pueblan las calles céntricas de la ciudad han decidido organizarse en la Central de Trabajadores de la Argentina Regional Río Cuarto.

“Nosotros sabemos, que si no estamos juntos y organizados nos pasan por encima, nos cagan, no nos respetan…hemos intentado conformar una cooperativa organizada desde los trabajadores mismos, pero no es una tarea fácil son muchos años de descreer en todo y con los pibes nos cuesta. Por eso agradecemos esta instancia de contar con la CTA para poder participar y sentirnos parte de algo”, cuenta Ana Ortiz que cada noche labura en el Paseo de la Ribera lavando y cuidando autos.

Los "trapitos", son los primeros compañeros que han decidido nuclearse en la CTA para organizarse, a su disposición están todas las herramientas necesarias para lograr dignificar este trabajo que hoy les permite a varios jóvenes llevar la comida a su mesa.

La calle y el pan de cada día

Hace ya un par de años que el Municipio toma medidas contra los trabajadores, más aún sobre aquellos que se encuentran desprotegidos, tienen trabajo informal y les cuesta organizarse en alguna herramienta sindical. Se ha tenido desde esta Intendencia la política sistemática de atacar al más débil.

Por eso con el verso de que hay que recuperar las calles y los espacios públicos se les prohibió en su momento el trabajo a los “trapitos” (que volvieron a las calles y demuestran en la diaria la inequidad social) y a los Vendedores Ambulantes, en connivencia con el CECIS (Centro Empresario Comercial, Industrial y de Servicios) de Río Cuarto, que es el factor de poder que reclama que se erradiquen los puestos de las calles por supuesta “competencia desleal”.

Otra vez la historia se repite: Río Cuarto tiene como uno de sus principales sustentos económicos a la actividad comercial y es en ella donde se dan muchísimos casos de precariedad laboral de sus trabajadores.

“Unos años después cuando ya estoy establecido y me vinculo con varios vendedores se da el conflicto de que el Municipio nos quiere sacar de las sin explicar el porqué nosotros no podíamos vender nuestras cosas pero si le daban aval a las grandes empresas para que vendan piratería y productos de segunda mano. Un argumento que salió de boca del CECIS fue que éramos competencia desleal. Hasta ahora yo no entiendo como los globos que yo vendo sean competencia desleal”.

La Ordenanza Municipal dice que está prohibida la venta ambulante en puestos fijos, semifijos y móviles, pero la venta “caminante” tampoco está autorizada. Nicolás cuenta que “tampoco me dejan vender globos caminando por la Plaza Central siendo que un globo está asociado mundialmente a la plaza, a la niñez. Así que acá no nos dejan trabajar y por eso tuve que comenzar a dejar a mi failia y viajar por el país para poder vivir de esto”.

La Intendencia permite vender en el centro a los que tienen plata, por eso a los grandes locales comerciales les permiten asentar carpas estructurales, sonido y mercadería en el medio de la plaza principal de la ciudad. La excusa era liberar el espacio público, y eso no sucedió solo se liberaron de la venta ambulante, las veredas del microcentro están abarrotadas de sillas, mesas y sombrillas de bares, comedores y restaurant, que deben abonar un canon por esto, lo cual demuestra la finalidad recaudatoria de haber “liberado” las calels de los trabajadores ambulantes.

“Nosotros hemos querido regularizar nuestra situación para que no pongan de pretexto de que no pagamos impuestos, hemos ido a la AFIP para sacar un monotributo pero resulta que nuestra actividad no está reglamentada, entonces no existimos porque no tienen donde categorizarnos”. Franzutti se entusiasma, habla con convicción “en la CTA tenemos un aval para luchar por nuestro trabajo. Organizarnos no es imposible, tenemos que armar un gremio, luchar por nuestra dignidad y nuestra fuente laboral. Así vamos a volver a las calles”.

“El uso del espacio público no se comercializa”, afirmaba el secretario de Salud, Deportes y Desarrollo Social de Río Cuarto, Gabriel Abrile. Una vez más los intereses del pueblo no son tenidos en cuenta y se gobierna para unos pocos. Los de siempre.

Nota publicada en el Nº 101 del Periódico de la CTA correspondiente al mes de abril de 2014

* Secretaria de Comunicación y Difusión de la CTA Río Cuarto

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