Sacco, Vanzetti y Cortiñas
Martes 19 de agosto de 2014, por Alfredo Grande *
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Hace varias décadas, demasiadas quizá, vi una película en lo que era el flamante technicolor. O sea: del cine en blanco y negro al cine en rutilante color. “Algo para Recordar” con Deborah Kerr y Gary Grant.

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* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Tragedia romántica sólo posible porque la telefonía celular tardó décadas en llegar. En esos tiempos, un desencuentro era una caída grave, nunca un tropezón. Con el paulatino desfile de las décadas, me di cuenta de que además de los amores contrariados, algo y mucho para recordar incluía las heroicas luchas por las diferentes formas de la emancipación.

Pude diferenciar el recuerdo -donde la impronta afectiva es determinante- de la memoria histórica en la cual hay un sentido que conservar. A estas dos formas del evocar se enfrenta la memoria heroica, en la cual ese sentido está cristalizado por el vencedor. Entonces nuestro desafío es perforar esa memoria heroica aliada de la cultura represora. El arte verdadero, aquel que insiste en que estética y política sean por siempre la mejor de las parejas, tiene las llaves adecuadas para entrar en todos los reinos. El teatro con su capacidad de unir la catarsis con la elaboración es una de las artes que no puede prescindir del público. Que puede ser testigo, jurado, coro, conjugadas en esas mayorías silenciosas que sólo se hacen escuchar en una sola oportunidad: el acontecimiento. “Sacco y Vanzetti” fue escrita por Roli y Vincenzoni. Estrenada en Buenos Aires en la década del 60 dirigida por Jaime Kogan. En la dramaturgia de Mauricio Kartum, se ha estrenado una nueva versión. 50 años tampoco es nada cuando lo fundante es nuevamente convocado.

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Las luchas contra la explotación de muchos hombres por pocos hombres aparecen cuando empieza a consolidarse la maquinaria capitalista. Anarquistas, comunistas, socialistas, cristianos que no están anestesiados ni tampoco temerosos de la cruz y de la espada. Bartolomeo y Nicola no dudaron en pedir justicia y tampoco dudaron en no pedir clemencia. Pedir aquello que nunca podrían obtener. Pero que en el insistente pedido ponía a la cultura represora frente a un espejo que devolvía su imagen más siniestra.

El pedido de las Madres de la Plaza “con vida los llevaron, con vida los queremos” también evidenció la falsedad de un Proceso de Reorganización Nacional que sólo era la máscara de un genocidio cuidadosamente planificado y brutalmente ejecutado. La dictadura cívico militar asoló a la Argentina y aún queda heridas no cicatrizadas. La recuperación de los nietos secuestrados por sus apropiadores ha sido una lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. Sin embargo, creo que hay algo que no pudo recuperarse. La ideología revolucionaria de sus madres y padres ha sido descalificada, repudiada, ignorada, trivializada por el funcionariato gobernante.

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La muerte de las ideologías decretada por el dengue liberal no ha tenido la resucitación necesaria. La indiferencia y el desconocimiento sobre la situación de los obreros petroleros de Las Heras encarcelados en otra de las pantomimas del Estado de Derecho (sic) es la secuela necesaria de la endemia liberal que no ha sido desterrada. Las declaraciones de Osvaldo Bayer señalando que los petroleros encarcelados son nuestros “Sacco y Vanzetti” facilitaron un poco el despertar de la anestesiada conciencia libertaria de nuestras avanzadas progresistas. Se los empezó a recordar de otra manera, preparando la memoria histórica de esa lucha. Sin embargo, la presencia de la militancia organizada en una función del Teatro Cervantes propició un dispositivo de intervención colectiva, tanto estética como política. Cuando cayó el telón, empezó la función después de la función. Lo no pensado, lo no esperado, lo no garantizado apareció en el horizonte de lo posible.

Un acontecimiento interpela hasta sus cimientos todos los edificios que ha construido en siglos la cultura represora. Desde la Reforma Universitaria del año 1918, que desde Córdoba se amplió por toda la América. El 17 de octubre de 1945, el Cordobazo, las jornadas de diciembre 2001 son acontecimientos históricos que marcaron el cambio de las lógicas de la dominación y de las lógicas de la resistencia. No hay forma de retrotraer la situación a estadíos anteriores.

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El paradigma del acontecimiento es una revolución triunfante. Pero como he insistido varias veces, es necesario reconocer “lo revolucionario” que aún siendo una expresión restringida de “la revolución”, deja marcas y huellas que facilitan tránsitos posteriores. Los acontecimientos también son algo y mucho para recordar. Los espectadores de la función del domingo próximo pasado recordarán a Sacco, a Vanzetti, a su lucha conmovedora, a la injusticia abisal de su martirio. Todo eso será recordado.

Pero también que una madre de plaza de mayo, desde un palco, habló con la misma sencillez con que se habla a los amigos en una reunión social. Nora Cortiñas señaló en la forma contundente y sencilla que sólo surge de las convicciones más profundas, que los petroleros detenidos en Las Heras son también digno de ser recordados, dignos de ser homenajeados, dignos de ser aplaudidos. Esos espectadores fueron a ver una obra de teatro que nos hablaba del pasado. Cercano, pero pasado al fin. Y esos mismos espectadores se fueron habiendo visto y escuchado que nuevamente la realidad supera a la ficción. Pero no cualquier realidad.

Porque hay una forma de la realidad que no solamente no es la única verdad, sino que es la permanente construcción de falsedad. “Solo saben los que luchan” y no hay una única verdad. Tampoco es un vale todo para que cada uno tenga la verdad que mas le convenga. Lo que este acontecimiento ha mostrado que la realidad es verdad cuando se construye desde los fundantes libertarios. De los represores de la historia ni los nombres quedarán. Por ahora, solo por ahora, hay nombres en calles, plazas, imágenes en billetes de circulación actual, que repugnan a las mujeres y los hombres libres y justos. Mientras podamos seguir recordando, mientras el recuerdo construya memoria histórica, y mientras la memoria histórica propicie y prepare el acontecimiento, aunque no sea todo lo temprano que deseamos, aunque sea más tarde de lo que esperamos, Bartolomeo Vanzetti, Nicola Sacco y Nora Cortiñas seguirán acompañando todas las luchas que, aunque no sean necesariamente crueles, con seguridad seguirán siendo muchas.

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