Entre la “multipolaridad y la autonomía”
Viernes 22 de mayo de 2015, por Ramón Gómez Mederos *
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Le llaman multipolaridad, y uno imagina una diversidad de formas económicas, incluida el capitalismo y el socialismo, que dirimen en la arena del mundo la mejor forma de gobernar.

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* Secretario Adjunto de la CTA San Juan. Integrante del Espacio por el Agua de San Juan

Pero no hay diversidad económica si esa multipolaridad es del mismo signo, y su significación se codifica en nuevas formas de dominación, si ese esquema es solamente la resolución de un conflicto para ver quién se queda con la mayor parte del mundo. Un “equilibrio” basado en la conformación de un mundo a disposición de las grandes potencias y en el cual éste depende, fundamentalmente, de lo que los países dependientes pueden entregar a estas.

En octubre de 1648 se firmo en Westfalia, el tratado de paz del mismo nombre que terminó con la guerra de treinta años en Alemania, y la guerra de los ochenta años entre España y los Países Bajos, pero además de eso, permitió un cierto equilibrio europeo que “impedía” la imposición de unos estados sobre otros. Este tratado fundamentó el nacimiento del Estado Nación y el principio de integración territorial y soberanía nacional. Pero en el fondo lo que hizo fue una distribución del mundo a la medida de las grandes potencias; anexión de territorios, absorción de estados pequeños por parte de Francia, pérdida de identidad de estos estados pequeños frente a los grandes etc.

Como en Westfalia, una nueva enajenación masiva de los territorios del mundo se cierne sobre los países más débiles.

En un mundo completamente globalizado y con una crisis sustancial del sistema capitalista, con fracturas y competencias a su interior por imponer sus reivindicaciones particulares, los estados pequeños y dependientes como Argentina, sufren por reflejo las instancias de resolución de las contradicciones contemporáneas del este en su conjunto.

Las disputas al interior del capitalismo mundial, la conformación de alianzas y bloques que disputen, en una nueva suerte de colonialidad itinerante, no la nación y sus estados propiamente dicho, sino los recursos de estas y la imposición de una legislación que posibilite el asentamiento de sus corporaciones; un contrapeso a la hegemonía estadounidense principalmente, pero no en términos de más beneficio para las naciones más débiles y dependientes, al contrario de esto lo que se divisa son una serie de encadenamientos de dependencia, acotados a la nueva matriz de acumulación capitalista.

La reconfiguración del escenario mundial, está dando como resultado la reorientación y diversificación de las relaciones internacionales, y, por lógica, un nuevo posicionamiento de las alianzas estratégicas y geopolíticas.

La alianza entre China y Rusia, dos jugadores de gran peso en los nuevos escenarios globales, y, el nexo entre sus fuerzas armadas están en pleno apogeo; los acuerdos entre ambos tienen como punto de partida el fortalecimiento armamentístico en tierra, pero también un programa espacial compartido.

La incidencia de ambos en la región Eurasia es sustancial para garantizar los espacios estratégicos territoriales-militares que le aseguren su influencia en la zona.

Pero para erigirse dentro del nuevo esquema mundial con fuerza, necesitan de nuevos territorios, que no solo le aseguren un vasto mapa de acceso a los bienes naturales, sino que además puedan establecer cabezas de playa en zonas estratégicas militarmente. América latina y el Caribe cuentan con todo eso.

La reciente celebración de la derrota nazi frente al Ejército Rojo, en Rusia, la ausencia y boicoteo de occidente en dicha celebración, como así la presencia muy marcada de los principales líderes latinoamericanos, incluidos los del Caribe, como Cuba; también cuando en enero el gobierno polaco no invitó a Vladimir Putin al 70 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, y el canciller de ese país, Grzegorz Schetyna, negó el papel soviético en la liberación en este hecho histórico: “Fue el Primer Frente Ucraniano el que liberó Auschwitz”, dijo, pero ese frente era parte del Ejército Rojo, formado por todas las nacionalidades de la URSS, muestra la conformación de las nuevas alianzas en la zona y a escala mundial.

Argentina en el contexto mundial

El mundo necesita alimentos y energía, “el 91,5 % de las 135 millones de toneladas de alimentos producidos en la Argentina, en el año 2008 se exportaba, esa cifra permanece estable, con una tendencia a mayor producción de alimentos” y Argentina lo tiene.

Pero Argentina necesita des-primarizar su economía, promover una fuerte industria con una cadena de valor agregado que diversifique su economía y que pueda disputar una balanza comercial favorable para el país.

En el caso del los negocios con Rusia, Argentina ha tenido una balanza deficitaria desde el 2008 al 2011, cambiando a favor desde el 2012 al 2013, habiendo tenido un equilibrado, aunque siempre es mas lo que importamos que lo que exportamos, siendo estas exportaciones de bajo valor agregado; del rubro carnes, quesos y frutas fundamentalmente.

Pero el problema de los acuerdos con los BRICS y otros países, no es el intercambio comercial justo y necesario, sino el nudo de la cuestión pasa por acotar la economía a una configuración de dependencia y saqueo que además debilita las relaciones y los acuerdos con los países de la región y los tratados que debieran fortalecerse como el ALBA, la UNASUR y la CELAC. En el Foro Gasífero Internacional celebrado en San Petersburgo en octubre de 2014, Rusia y Argentina discutieron las posibilidades de estrechar la cooperación en materia gasística, en ese foro se acordó la incorporación de Gazprom, en cooperación con YPF, a la explotación de gas no convencional en Vaca Muerta, cuando es sabido el daño que el método de fractura hidráulica produjo donde el método se aplicó.

Pero el esquema de sujeción a los capitales extranjeros se encuentra de lleno con la necesidad de las economías emergentes, fundamentalmente asiáticas, de sostener su crecimiento y la demanda de minerales fundamentalmente, pero también de hidrocarburos, lo que en gran medida está garantizado con dos elementos centrales para la aplicación práctica del modelo extractivo argentino: La Ley de inversiones extranjeras y La Ley de Entidades Financieras.

La alianza estratégica con China termina de cerrar este esquema de economía primarizada, el peso del gigante asiático es tan importante en el Mercosur como en la Alianza del Pacifico.

China ha superado al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo, en su carácter de prestamista numero uno de Suramérica; solamente en 2014 prestó a los países de la región 22000 millones de dólares, para obras destinadas a infraestructura en el ámbito de la minería y energía fundamentalmente, por ejemplo a Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina. Argentina fue el primer país latinoamericano, en poner un stand en el evento más importante de la minería en China: “China Minning”.

En 2013 Argentina acordó con La empresa china, MCC (una de las 480 más grandes del mundo) que opera el yacimiento de hierro de Sierra Grande, en Río Negro, comprometió a Mayoral inversiones para duplicar la actual producción llevándola a 2.000.000 Ton/año.

El futuro argentino en el contexto mundial, parece estar supeditado a los designios y las necesidades de los países que por su crecimiento necesitan ampliar su matriz de consumo de minerales, alimentos y energía.

De la capacidad de enriquecer y promover un bloque latinoamericano unido y fortalecido por una política regional que defienda nuestros intereses y un modelo de desarrollo sustentable y posible para todos, depende nuestro futuro.

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