La profesionalización del esquirol
Jueves 21 de mayo de 2015, por Horacio Meguira *
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Se denomina esquirol (en España) o carnero (en Uruguay, Argentina y Paraguay) a aquella persona que recibe una remuneración a cambio de romper una huelga; es decir, que acepta trabajar en una empresa cuyos trabajadores suspenden su actividad y se declaran en huelga. Cada víspera de una Huelga General, un conjunto de sindicatos con afinidades "oficialistas" cierra sus paritarias por sumas inferiores a los pliegos de petición.

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

En este caso UPCN, Comercio, UOCRA y Metalúrgicos negociaron porcentuales por debajo de la inflación pasada y a la prevista, generando un franco deterioro del salario real de sus representados.

La especulación de estas corporaciones tiene dos lecturas. En primer lugar, aprovecha la fuerza ajena para que el Gobierno presione a los empleadores el cierre de un porcentual.

Y, lo que es más importante, sirve para debilitar la medida de fuerza, la Huelga General anunciada por la CGT y la CTA para el 9 de junio próximo.

Con ello, se intenta debilitar la Huelga General y demostrar a los demás trabajadores, que la vía "pacífica" es la más adecuada.

Esto no es la primera vez que sucede: ¿Hasta cuándo la CGT va a albergar sindicatos que históricamente usaron la misma metodología y luego son acogidos en signo de unidad?

También desde hace muchos años los convenios colectivos de Comercio y Construcción son usados como "comodines" por los patrones para aplicar escalas más bajas que las pactadas por el sindicato que efectivamente se encuadra en la actividad real (ejemplo: contratistas, telefónicas).

Unilateralmente lo aplica el empleador y al que no le gusta: "despido". Por supuesto, tolerado y ayudado por la falta absoluta de inspección de Trabajo que a lo sumo controla los aportes y las contribuciones patronales.

Esta es una consecuencia del denominado "modelo sindical argentino".

La fuerte dependencia del Estado naturaliza conductas pro-patronales o estatalistas. Es el Estado quien termina resolviendo a cambio de legalidad y permanencia de sus dirigentes.

Es más, necesita este tipo de dirigentes para implementar sus políticas de precios y salarios por intermedio de sus representantes, los sindicatos "oficialistas".

Pero todo esto está cambiando. Los trabajadores cada vez más son conscientes de la triple opresión que sufren: La de los patrones, la del Estado y la de sus propios dirigentes.

Las huelgas generales también son útiles para aumentar la conciencia colectiva y que los trabajadores pueden elegir la "organización que crean conveniente".

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