Aunque se note
Sábado 12 de septiembre de 2015, por Alfredo Grande *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

La Agencia de Datos y Noticias (ADN) informa: “14 policías heridos en Guatemala por violencia electoral. Con info de Ultimas Noticias, Cdad. de Guatemala).- Cientos de partidarios de varias formaciones políticas pidieron la anulación de los resultados de los comicios en los departamentos de El Progreso, Petén, Escuintla y Alotenango”.

Compartir este articulo:

* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Uno de los hechos malditos de la democracias representativas es determinar a quién representan. Dicho desde la vereda que no es la del Poder: ocultar que representa aquellos intereses que son exactamente los opuestos a los intereses de los que votan.

La democracia representativa tiene un fundante fraudulento. Y fraude es: frustración y engaño. Dos compuestos que cuando entran en contacto liberan una energía intensa que los amanuenses y laderos del Poder llaman “violencia”. Me refiero al espectro que va desde la derecha hasta el centro izquierda. El fascismo y la izquierda clasista por diferentes razones, que además son incompatibles y opuestas, no creen en las elecciones más que como táctica, nunca como estrategia. El conocido “mientras tanto”. Hasta que llegue el Cuarto Reich o la Revolución Proletaria, lo que suceda primero, votamos.

Un amigo cubano me dijo una vez, criticando algunos aspectos de la Revolución, y décadas antes del acuerdo actual: “Ellos hacen como que nos pagan, y nosotros hacemos como que trabajamos”. Y no era un gusano sino un socialista revolucionario. Parafraseando la idea, puedo decir que “nosotros hacemos como que votamos, y ellos hacen como que los eligen”.

Más allá del fraude pornográfico, como el que supo robarle una diputación a Carlos del Frade, o el actual “urna show” tucumano, la obligatoriedad del voto, la desaparición del voto impugnado o en blanco para establecer los porcentajes de mayorías, han hecho del fraude electoral el menor de los problemas. El mayor es el fraude cultural y el fraude político del que no hay tampoco ni un paso atrás.

Como bien dijo la Presidenta que todo lo dice bien: “en la vida hay que saber elegir”. Y la Democracia que pudimos conseguir, la Democracia que nos escupió en la cara el genocida Bignone, hace décadas que eligió. Los representantes se auto representan en versiones cada vez peores. Uno de los responsables políticos de la masacre del Puente Pueyrredón, que cultiva un verbo macartista casi por default, puede ser Gobernador de la provincia donde la masacre fue consumada.

Supongo que no llegaremos a la estatua para Videla, pero nunca se sabe. Ya Menem tiene la suya. El callejón sin salida de que tres candidatos finalistas del Gran Hermano Presidencial estén ubicados cómodos en la triple derecha (cultural, política, económica) tendría que haber alarmado a los partidos políticos de izquierda, hayan pasado o no por la carrera tramposa de las PASO.

Pero lo que no se unió en el cielo, imposible que se una en el infierno. Y estamos en el infierno. La antigua afirmación “si hay miseria que no se note” es caduca, ingenua, inocente. Ahora que haya impunidad, corrupción, enriquecimiento ilícito, empobrecimiento ilícito, desigualdades atroces, poblaciones masacradas, hambre, trata de personas, aunque se note.

La filósofa de esta actual corriente de pensamiento que bautizo el “aunquesenotismo”, es Beatriz Rojkés de Alperovich. No habrá ninguna igual en su habilidad para que sus barbaridades mentales se noten. Se noten claramente. Pero el daño no es escucharla, aunque algún daño produce. El mayor daño es comprobar que la cultura represora no gasta más pólvora en el chimango del encubrimiento.

¿Podemos hablar del Chaco como Estado de Bienestar? Siempre habrá estadísticas y opinólogos que nos expliquen que no hay pobres, y que además es una discriminación nombrarlos como tales. Hace décadas la noble progresía se conmovía con Piazzolla y su Chiquilín de Bachín. O recordando que a esta hora exactamente, había un niño en la calle. (En esos tiempos no se hablaba de “situación de calle”, última imagen del encubrimiento político) Ahora la conmoción es por Aylan, el niño ahogado en una playa que para él fue un campo de exterminio.

La Presidenta dijo: “no quiero parecerme a países que echan inmigrantes y dejan morir chicos en las playas”. Lamentablemente, se parece demasiado, casi es igual, a países que exterminan a sus pueblos originarios. Dicho además en las tierras de Ishii, benefactor que para los jóvenes que no trabajan ni estudian, quiere brindarles nuevamente el servicio militar obligatorio. No tendrás que perdonarnos, Eduardo Pimentel 1, porque sabremos enfrentarlo.

El apoyo de Lula forma parte del “aunque se note”. Intromisión de una potencia extranjera en la política interna de nuestro país. ¿A quién le importa que se note? A mí me importa. Y a cientos de miles también. Los refugiados de guerra se refugian del saqueo de sus tierras, de sus riquezas.

Saqueo que toma la forma de la guerra, pero que apenas son exterminios calculados por los grupos de poder supra estatales. Los gobiernos son cómplices buscando las sobras del colosal banquete. Si sacan los pies del plato, es apenas para exigir un plato más grande donde quepan los pies de familiares y amigos. El Estado es el mayor empleador de la Argentina. O sea: el mayor gerenciador de influencias, prebendas y voluntades. Y bien que se nota simplemente viendo la plantilla de empleados públicos en su crecimiento exponencial.

Siempre la hipocresía fue el revoque fino de las paredes de todas las ignominias. Ya no es necesario. El monstruo no tiene máscara. Muestra sus atrocidades a la luz del día. El sol es más peligroso que la luna. El dilema es inapelable: o aprendemos a odiar al monstruo que sólo quiere y puede destruirnos o nuestras cabezas adornarán sus palacios de invierno y de verano. Y cuando eso suceda, si es que sucede, nadie, pero nadie, dejará de notarlo.

(1) Eduardo Pimentel. Cofundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Fundador del Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio (1981) Con Fernando Portillo, Stojan Tercic, Fray Antonio Puigjané, entre muchos otras y otros.

sitio desarrollado en SPIP