8 de Marzo entre la precariedad, la resistencia, la criminalización y la lucha
En Misiones marchamos para que el ajuste no la paguemos las Mujeres
Martes 8 de marzo de 2016, por Alicia Rivas Zelaya *
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Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri: devaluación, aumento de tarifas, trasferencia de recursos a los sectores más concentrados de la economía, despidos masivos, desmantelamiento de áreas sociales del Estado, emergencia en seguridad y su consecuente fortalecimiento del Estado Penal, solo nos prefiguran un tiempo aún más difícil para los sectores empobrecidos de nuestro país.

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Dentro de esos sectores, aún más vulnerables, nos encontramos las mujeres, pero particularmente aquellas – miles- que sobreviven entre la explotación, la precarización laboral, la violencia doméstica, la criminalización, el hambre.

En territorios como los de Misiones, las consecuencias de la profundización de las políticas neoliberales impactarán fuertemente sobre los cuerpos de tareferas, trabajadoras desocupadas, cooperativizadas, y ese universo precarizado al que somos sometidas a diario, y al que arrastran a familias enteras.

En este territorio cercado por un poder judicial solícito para criminalizar y hostigar a mujeres pobres, que desempolvó medidas y resoluciones propias del siglo 19, para intentar sujetarnos, contener a las mujeres y sus hijos. Sacarnos de las calles, aislarnos y evitar así ese acto revolucionario de juntarnos, organizarnos y reclamar lo que por derecho nos pertenece.

En este territorio de los femicidios impunes, hijos del poder devorando cuerpos de niñas pobres, en estos territorios de los niños y niñas muertos por hambre, de violencia obstétrica, de concentración de tierras y contaminación ambiental.

En plena epidemia de dengue, con miles y miles de familias atravesadas por la enfermedad, donde las políticas de prevención y atención tan deficientes siguen impactando de lleno contra las poblaciones vulnerables, y un Sistema Sanitario, con trabajadores y trabajadoras precarizadas, recargados y expuestos, cargando sobre sus espaldas el dolor, la enfermedad y las muertes evitables.

Es en este territorio en el que las mujeres decidimos, una vez más, marchar, ocupar los espacios de visibilidad para mostrar los derechos que aún faltan, las múltiples violaciones de las que somos víctimas y no nos acostumbramos. No nos resignamos.

Es en este y desde este territorio que marchamos. Como año a año, en reclamo de mejores condiciones de vida, de trabajo genuino y decente, de educación sexual en las escuelas para decidir y aborto legal para no morir; por una política que recupere el sistema público de Salud, por el fin de la precarización laboral; por una justicia que incorpore la perspectiva de género en sus fallos.

Este año en particular marchamos por el cese de los despidos masivos que en Misiones afecta particularmente a sectores de la economía social, la salud, y las áreas de cuidados.

La defensa de los puestos de trabajo de los compañeros de la Secretaria de Agricultura familiar es también una forma de defender los derechos conquistados por más de 30 mil pequeñas productoras que sobreponiéndose a los bajísimos precios de la yerba, el té, el tabaco, se animaron a ensayar otras formas de producción y de comercialización, impulsando así la venta directa de los productos de sus chacras a través de las ferias francas y los mercados concentradores, defendiéndose ellas y también defendiendo a los consumidores.

El reclamo por la restitución de los 22 equipos de Salud Mental Comunitario desmantelados recientemente, dejando territorios enteros sin atención, sin acompañamiento lidiando con las secuelas de la violencia, las adicciones y otras tantas vulnerabilidades. Situación que revictimiza particularmente a miles de mujeres.

El repudio al tarifazo eléctrico que sumirá a más pobreza, más hambre, más exclusión y más desocupación, una muestra clara de los costos ambientales, sanitarios, sociales y económicos que venimos afrontando con la construcción y el llenado de la Mega Represa de Yacyretá. Por eso en todas y cada una de nuestras marchas resueno el NO a las Represas en Misiones.

Este año marchamos además en repudio al protocolo contra que reprime las protestas sociales, contra la criminalización de la pobreza que en Misiones tiene ejemplos paradigmáticos: María Ovando, Librada Figueredo, solo por nombrar algunos. Contra fallos judiciales como la firmada por la jueza de familia de Eldorado Margarita Potscka quien dictó una disposición que ordena se retire de los cortes de ruta a embarazadas, niños, niñas y adolescentes. “Lo que se presentó como una medida de protección de los derechos de las mujeres, específicamente embarazas, de niños y niñas esconde en realidad la sobrevivencia dentro del poder Judicial de prácticas altamente discriminatorias que violentan legislación vigente no solo en materia de derecho de las mujeres, los cuales el Estado Argentino y la provincia de Misiones están obligados a cumplir y hacer cumplir. Además condiciona y atenta contra la libertad de expresión y de peticionar a las autoridades por parte de las mujeres”, dijimos en ese entonces y lo seguimos gritando hoy. Marchamos en definitiva por el derecho humano básico a tener un trabajo que nos permita una vida digna, libre de violencias. Marchamos para que el ajuste no la paguemos nosotras y nuestras familias.

* Equipo de Comunicación de la CTA Misiones

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