No sólo en Dinamarca huele algo a podrido
Sábado 1ro de octubre de 2011, por Alfredo Grande *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Empezar esta nota escribiendo algo así como “dime a quién felicitas y te diré quién eres” sería un sarcasmo innecesario. Oportunamente me referí a las felicitaciones que la Presidente le expresara al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, recientemente re-electo.

Compartir este articulo:

* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Considero que al enemigo quizá justicia, pero jamás halagos. La máxima conducción de “Deshaciendo Buenos Aires” tal vez no amerita un vómito, pero mucho menos un brindis. Sin embargo, y ya estoy esperando nuevas declaraciones de Fito Paez ahora en referencia a los rionegrinos, tenemos algo que a falta de mejor denominación llamaré: Sindrome de Impunidad de Elección. Cuyas siglas son SIDE.

Por supuesto, este síndrome tiene muchos elementos comunes con lo que denominé La discreta Impunidad del Voto y que fuera publicado por Ape. Pero ahora debería escribir sobre la obscena, obsecuente y repugnante impunidad del voto. Y no me refiero a los que votan, sino a los que son votados y a los que permiten, toleran, auspician que responsables de crímenes atroces contra el pueblo, tengan la oportunidad de ser candidatos.

La hegemonía puede tolerar y asumir las contradicciones. Pero estalla ante las paradojas. “No habrá más penas y olvido” del recordado y entrañable Osvaldo Soriano lo enseñó para siempre. Y es una paradoja (contradicción no dialectizable) sostener el baluarte de la defensa de los derechos humanos y, simultáneamente, sostener como candidato oficialista a uno de los responsables de la masacre del Puente Pueyrredón.

La cultura represora cultiva, entre otras especialidades, lógicas excluyentes y simultáneas. El efecto inmediato es confusión y parálisis. El efecto mediato es bronca y desazón. El último efecto, el más temido, no es el de un día de furia, sino el de meses de indignación. El SIDE que describí es un huevo de múltiples serpientes. Enumero en forma no exhaustiva: olvido, impunidad, hipocresía, oportunismo, estafa, traición, cinismo, chantaje, cooptación perversa, obsecuencia, felonía, abuso político. Mientras escribo, siento el palpitar amoroso de la lucha de Darío y Maxi, y quiero ser fiel a su memoria de militantes valientes.

La masacre del Puente Pueyrredón tuvo entre varios responsables impunes, el que fuera Director de la otra SIDE, la alcahueta del Estado. Ese Director, hoy Gobernador Electo, fue incluso denunciado por la actual Presidenta. Hablamos hace apenas 9 años. Pero quizá la gente cambia. O sea: empeora. Ahora tiene la marca de la bestia: cuando el pueblo se equivoca. Pero no nos engañemos más. El pueblo no es tonto, pero hasta el más inteligente cae en la trampa de la cultura represora. Y si no que lo diga la comadreja de los llanos, según la denominación que hizo Pino Solanas en el momento del menemismo rápido y furioso, y que le costó varios balazos en las piernas, mientras otras y otros alababan al Privatizador de la Patria.

¿Ingratitud y Memoria pueden ir juntas? La cultura represora arma extrañas y siniestras parejas, súcubos e íncubos que parirán monstruos embriagados de legalidad y huérfanos de legitimidad. ¿Importa? Creo que si nuestro deseo es arrasar con la cultura represora, la misma que entroniza mandatos y aniquila deseos, es lo único que importa. Importa que las formas, aún las más atractivas, las más carismáticas, las mas idealizadas, no pueden contrabandear las marcas de la memoria y borrar con los votos lo que se profetizó en el discurso.

Deseo que nadie que haya tenido responsabilidad directa con el asesinato de militantes populares, pueda recibir ninguna prebenda desde un gobierno que se sostenga en las ideas de justicia y verdad. Prefiero ser ingenuo y esperar lo que creo nunca va a llegar, que es sostener las razones que mi corazón de izquierda tiene. Y esas razones que la razón no entiende, es que toda política que condene la violación a los derechos humanos en el pasado, se vuelve inconsistente si tolera la violación de los derechos humanos en el presente. Y hablo del presente democrático. Desde 1983 a la fecha, y a todas las fechas siguientes a la publicación de este trabajo. Nunca he aceptado la afirmación atribuida a Tertuliano: “creo porque es absurdo”. Si es absurdo, no lo creo. Y si además de absurdo es letal, trataré de combatirlo. Alguna vez se le impidió asumir como diputado a un comisario torturador.

Voces que hoy deben volver a escucharse, para clamar y reclamar que se impida asumir como gobernador a un funcionario que participó por acción, omisión o inacción en esa cacería miserable para aniquilar la oposición activa al proyecto político y económico del entonces presidente de facto, aunque el “facto” tuviera el barniz y el laqueado de un Congreso Bipolar, el mismo que aplaudió el default y que aplaudió el pago de la deuda.

Tolerar la maculada elección del gobernador de Rio Negro, es someterse a la lógica perversa del Democratismo de Estado, y actualizar los tiempos aquellos en los cuales la verdadera juventud maravillosa cantaba: “que pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular”. Algo huele a podrido en Rio Negro. La contaminación no es solamente de agrotóxicos y metales pesados. Es también de olvidos e impunidades. Habrá que cantar y luchar nuevamente.

sitio desarrollado en SPIP