Córdoba: Bienal de Periodismo y Comunicación
“Este es un buen momento para el feminismo y pésimo para el periodismo”
Jueves 15 de junio de 2017, por Katy García *
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Marta Dillon, editora de los suplementos Soy y Las 12, analiza el entrecruzamiento entre “Feminismo, periodismo y activismo”. Se trata de la primera de cinco conferencias que se dictan en el marco de la 1ª Bienal de Periodismo y Comunicación que organiza la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC).

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Mariela Parisi, Decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba (FCC-UNC), realizó la apertura formal de la 1ª Bienal de Periodismo y Comunicación que en rigor, comenzó el sábado con talleres sobre comunicación institucional y periodismo deportivo.

La funcionaria destacó la labor llevada a cabo por numerosas personas en la organización de este encuentro donde se problematizan temáticas relacionadas con “hacer, saber y poder” a la luz “del pensamiento crítico, en la universidad pública, para construir un mundo más justo”.

Asimismo, recordó que tiempo atrás se firmó un convenio entre la FCC y los Servicios de Radio y Televisión (SRT) para que los alumnos en su etapa formativa cuenten con un campo de práctica lo mismo que los estudiantes de medicina y de astronomía en el Hospital Nacional de Clínicas y el Observatorio, respectivamente. Además habló del avasallamiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) especialmente de los artículos referidos a la concentración mediática que afecta la pluralidad y la democratización.

Marta Dillon, que fue presentada por Andrea Lacombe, habló de las relaciones entre “Feminismo, periodismo y activismo”. Para comenzar afirmó que es complicado hablar del entrecruzamiento entre estas categorías “denostadas y devaluadas” por el periodismo que además insiste con el concepto de “imparcialidad”. Sostuvo que este cruce solapa altos grados de precarización laboral. En este contexto, deslizó que “hacer periodismo militante o feminista supone que se puede trabajar para la causa sin ser pagos en un escenario donde se perdieron 2000 puestos de trabajo”.

Por caso, citó un ejemplo muy extendido donde la escasez de trabajo y los cambios tecnológicos obligan a realizar otras tareas además de escribir la nota. “Hay que twittear, postear, hacer un videíto y ya que estás colaborar en la circulación por las redes”. También aludió al tráfico de contenidos alentados por las e mpresas donde cualquier persona puede convertirse en periodista lo cual obra en desmedro “de pensarnos como trabajadores y trabajadoras”.

La periodista que escribe en los suplementos Soy y Las 12, del diario Página 12, historizó desde su propia biografía la relación entre el oficio y la militancia. Contó que se formó en la práctica y reafirmó que “el periodismo es un trabajo, un oficio, que se aprendía trabajando en las redacciones”. Diferenció conceptos en boga como “periodismo militante” adjudicado a ciertos sectores políticos en contraposición con los “operadores” que trabajan para intereses empresariales concretos. (1)

Confluencias

El título de la conferencia encontró su cauce cuando trazó un recorrido histórico donde vincula su trayectoria personal y el contexto que la rodeó durante 30 años de oficio. A los 20, y con una hija, encontró en la escritura una forma de ganarse la vida. Así, dijo, fue “derribando muros de silencio, apropiándose de la palabra y encontrándose con su propia historia” ejerciendo el periodismo, como hija de una madre desaparecida durante la última dictadura cívico militar -cuyo cuerpo fue encontrado y restituido-, como mujer portadora de VIH, militante de H.I.J.O.S. activista lesbiana y feminista.

Trabajó en la sección policiales donde “abundaban las identidades devaluadas” y “aparecen víctimas, victimarios y delitos cuyas vidas cotidianas mínimas” salen a la luz. “Esas son las historias que para mí merecen ser contadas” donde no alcanza con describir los hechos. Destacó que más que “dar voz” había que saber escuchar, desde los bordes, alejadas del ágora de las temáticas jerarquizadas donde “la distancia y la proximidad, tensan el hilo de la subjetividad y permiten contar historias” compartiendo un lenguaje común, en un campo de experimentación propio.

En ese orden, afirma, que aquella máxima feminista que proclama que “lo personal es político” le permitió avanzar poniendo en juego sus experiencias personales en el campo de trabajo y narrar historias que amplificaban otras problemáticas en diferentes momentos políticos. Historias policiales, saqueos, marginación, la pandemia del SIDA, exponían, la “emergencia y el control de los cuerpos y la sexualidad”. Explicó que no era lo mismo ser varón y gay con VIH que ser mujer en tanto “sujeto subalterno y es ahí donde se cruzan feminismo y periodismo, para interpelar a otras páginas del diario, cuestionar, actuar, poner en jaque los modos de hablar y de gestionar”.

Por caso, la irrupción de la identidad trans asoma como el “nuevo sujeto monstruoso” a perseguir con la aplicación de códigos contravencionales que reclama derechos para salir de ese lugar. Luego surgen otros movimientos de resistencia como H.I.J.O.S, y los trabajadores desocupados, llamados piqueteros, que reclamaban políticas públicas de memoria, verdad y justicia, trabajo digno y derechos humanos. Esas nuevas experiencias de lucha serán las “nuevas historias para ser narradas desde un periodismo de bordes donde esos cuerpos se van a cruzar con otros cuando estalla el 2001”.

Transversalidad

El suplemento semanal Las 12 que dirige cumplirá el año que viene 20 años. Sobre los contenidos señala que la publicación sostiene “una mirada transversal con perspectiva de género que permite la democratización del discurso feminista”. Por caso, recordó cómo se abordó la participación de la mujer piquetera protagonista central de la protesta y más adelante los feminismos hasta llegar al Ni Una Menos.

Como movimiento social, explica, que el colectivo surgió como un grito común que parte de la dramática expresión “dejen de matarnos” y avanza en otros aspectos como el trabajo, la distribución del ingreso, la división social del trabajo y la flexibilización laboral. “Cuando el movimiento social sale a la calle a marchar se escribe poniendo el cuerpo donde se entrecruzan activismo y periodismo”. Aclara que “Este es un buen momento para el feminismo y pésimo para el periodismo” debido a la falta de trabajo y el cierre de medios.

No obstante analiza que las temáticas deben abordarse generando desde la transversalidad “una mirada estratégica que nos permita leer a los movimientos de mujeres, para lograr una agenda no jerarquizada donde quepan el aborto y la economía popular, por ejemplo”.

Recomendó, volver al periodismo de la calle y abandonar el escritorio. Abrir espacios, medios alternativos, pero teniendo en cuenta que se trata de un trabajo. Agregó que había que lograr que en otras secciones de los diarios los temas puedan ser analizados y narrados con perspectiva de género.

En otro orden observó los cambios en las imágenes que ya no muestran a la mujer sufriente con golpes en el cuerpo sino que aparecen las marchas, la lucha, en el espacio público. Pero advierte que hay una disputa que emana desde lugares potentes donde se demoniza la lucha como lo hizo Jorge Lanata en una columna de opinión.

Afirmó que no se debe confundir militancia con periodismo porque favorece la precarización laboral. En cambio, analiza, se debe dar cuenta de los activismos y “reconocernos como trabajadores y trabajadoras”.

Al finalizar la conferencia el público conformado por alumnos y docentes hicieron aportes y formularon preguntas relacionadas con la temática.

Todos los días, hasta el viernes, habrá conferencias, desde las 18. En el cierre, participarán dos miembros del Cispren, el abogado laboral Eugenio Biafore y la periodista Silvana Zanelli, junto al escritor y editor del Buenos Aires Herald Sebastián Lacunza. El tema a debatir será “Pensar el Periodismo”.

Nota:

1- Soy se define como un suplemento de la diversidad, la diferencia y lo raro. Cultura, fiestas, derechos humanos, sexualidad y comunidad lgbtiq. En tanto que Las 12 está pensado para las mujeres.

Fotografía: Macarena García (FCC)

Fuente: www.prensared.org.ar

* Equipo de Comunicación del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA)

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