Córdoba: Bienal de Periodismo y Comunicación
DesenRedarse y volver a las calles
Jueves 22 de junio de 2017, por Katy García *
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Bajo la consigna “Pensar el Periodismo” expusieron Silvana Zanelli, Eugenio Biafore y Sebastián Lacunza. Fue el viernes, durante la conferencia de cierre de la Primera Bienal de Periodismo y Comunicación, ante un público en su mayoría estudiantil.

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El título del libro escrito por Sebastián Lacunza: “Pensar el periodismo. La crisis de la profesión y de los medios analizada desde las Redacciones”, fue el disparador que promovió el debate. Mitad ensayo, mitad entrevistas, el texto según palabras del autor –uno de los expositores- contiene críticas y autocríticas relacionadas con el ejercicio de la profesión, la sustentabilidad de los medios, los cambios en las rutinas que van de “la ginebra al yogurt light”, y de las prácticas que tienen mucho de escritorio y poco de calle. El incumplimiento de las leyes laborales, las crisis histórica y simbólica, global y local, la LSCA, entre otros temas, fueron analizados, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

Silvana Zanelli desde la perspectiva de género aportó cifras que muestran la inequidad en las redacciones y un conjunto de dificultades para acceder a puestos de conducción en los gremios y en las redacciones. En tanto que el abogado laboralista, Eugenio Biafore, analizó la situación laboral de los trabajadores de prensa desde los inicios, la vigencia del convenio colectivo de trabajo, y los desafíos del sindicalismo en un contexto de achicamiento y precarización.

Mujer y periodista

Así se definió Silvana Zanelli para luego enunciar las inequidades entre hombres y mujeres que comparten un mismo espacio laboral. “Creo que debemos luchar en dos frentes, en el de las inequidades que existen entre los hombres periodistas y las mujeres periodistas, y por otro lado, por el espacio del periodismo, el nuevo rol que nos tocará jugar en estos tiempos de democratización de la información, donde el periodista ya no es el intermediario entre los hechos y la ciudadanía”, diagnosticó.

Brindó datos de un relevamiento realizado años atrás presentado en un encuentro realizado en Foz de Iguazú.

Entre ellos. El 51,8 por ciento de los varones está empleado. En tanto que el 34,7 por ciento, corresponde a las mujeres. La diferencia es del 17,1 por ciento. Aseguró que hay un 27 por ciento de diferencia entre lo que cobra un hombre y una mujer. “Si bien el Estatuto no hace diferencias en los montos, se verifican los recibos de sueldos, en el pago de horas extras, viajes, y después en el acceso a jefaturas”.

A partir de los 40 años, explica, se amplía la brecha de ingresos y eso tiene que ver “con el debilitamiento de los principios de igualdad que se van estructurando en la sociedad”. En tanto que en las facultades crecen las egresadas, disminuye el acceso a los puestos dirigenciales. Lo mismo ocurre con las firmas. Son más las de hombres en varios rubros como política, internacionales y economía.

En los medios audiovisuales aparecen datos sorprendentes. “Hace solamente dos años que se logró que haya una conductora mujer en los Servicios de Radio y Televisión (SRT). Las mujeres están en el piso desde los 19 a los 35 años, y luego salen a la calle hasta los 65. En tanto que los hombres pueden permanecer desde los 25 a los 65. En radio hay más mujeres que en 2010. Pasaron de un 35 a un 44 por ciento. En cambio en la televisión ocurre lo contrario.

Pisar fuerte

Por otro lado destacó que en los sindicatos los hombres “tutelan la actividad sindical de la mujer” . En cuanto a la categoría educación los datos muestran que mientras las mujeres cursan y aprueban carreras de grado y posgrado, los hombres no poseen títulos universitarios y son los que ocupan los espacios de poder. Ellas, están relegadas a secretarías de acción social o comunitaria.

Afirmó sin más que “No hay una participación igualitaria” y que si bien las listas se completen porque hay una ley de cupo femenino no ocupan cargos de poder o gestión.

La periodista, que participa en la Intersindical de Mujeres, contó que estas situaciones pasan en todos los gremios. En tal sentido aseguró que “Hay que romper con el paradigma androcéntrico y la violencia simbólica como dice Pierre Bourdieu y luchar por los derechos de igualdad de oportunidades para todas estas mujeres trabajadoras que cada año son más”.

Luego abordó el rol de las redes sociales que desplazaron a los medios tradicionales. Citó al director adjunto del diario de El País, Gumersindo Lafuente, cuando advirtió que “Hemos pasado en muy poco tiempo del periodista que vigilaba al poder, al periodista que es vigilado por la gente”. Y lo relacionó con la reciente huelga de choferes cuando el Intendente Ramón Mestre se negó a firmar el acuerdo logrado cuando supo que las redes pedían castigo para los trabajadores. Advirtió sobre la aparición de este nuevo paradigma donde la tecnología desplaza al periodista y los discursos y narrativas que tenían a los medios como centro hoy son tomadas por las redes.

En ese sentido se interroga si ahora “¿Se dan primicias? ¿Se investiga? ¿Se tratan los problemas comunitarios? Estamos en una encrucijada fuerte por la aparición de la comunicación digital y las redes sociales y la baja en el promedio de ventas de diarios”, analizó. Consideró que la sociedad está desigualmente informada y que “los medios no están informando como corresponde desde hace tiempo y eso se nota en la comunicación digital que muestra los compromisos que tiene el periodismo con los sectores de poder”. A modo de cierre manifestó que “Tenemos que volver, más allá de la tecnología, a hacer periodismo de calidad. Eso implica aportar información chequeada, investigar y manejar datos con responsabilidad, opinar con un punto de vista interesante y buscar más que nunca información en la calle, fuera de la red, enfocar, contextualizar y analizar”.

Del pleno empleo a la precarización

Eugenio Biafore, abogado laboralista de varios sindicatos entre ellos el Cispren, hizo un recorrido histórico sobre la relación entre capitalismo y trabajo en el mundo y en Argentina y explicó cómo el periodismo se insertó en los medios de producción. Analizó, por caso, que los primeros sindicatos argentinos de imprenteros y tipógrafos estuvieron relacionados a los medios de comunicación y que la primera huelga fue protagonizada por gráficos y linotipistas. “Esta tensión que se daba en el mundo del periodismo, parecía resuelta en el rol del periodista, que hacía circular sus ideas libremente en el medio de comunicación” y que la otra función de “controlar al poder” la llevaba a cabo también desde su lugar de periodista, donde el medio era una “apoyatura”.

Estas ideas que predominaron entre 1930/1940 donde el rol del periodista fluía en el medio se pusieron en cuestión en 1945 cuando en un congreso realizado en Córdoba “se comienza a pensar en la creación del Estatuto del Periodista, normativa aún vigente, que en su Art 2 define que periodista profesional: “Es toda persona que realice en forma regular, mediante retribución pecuniaria, las tareas que le son propias en publicaciones diarias o periódicas y agencias noticiosas”. Además, dijo, que se anticipó a la época, sin importar la impronta tecnológica, en un contexto de pleno empleo que aseguraba derechos básicos. En 1974, se consagró la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y el sindicato logró tres convenios en la provincia donde se anticipa que “el periodista es un trabajador”. Es decir que gozaba de un salario mínimo que “le permitía vestirse, alimentarse, tener vivienda, seguridad social, vacaciones y participar de los bienes culturales de la sociedad”.

Concentración y retos compartidos

Más adelante destacó que los cambios políticos y sociales “el fordismo, las continuidades y discontinuidades del peronismo y las dictaduras”, dan vuelta esta situación. En los noventa, “Con la irrupción del neoliberalismo, la concentración económica, y los holdings que se posicionan desde las urbes hacia la periferia, más la convergencia tecnológica, produjeron un cambio profundo en las comunicaciones y trajeron la flexibilización laboral y una pérdida de conquistas”. A la hora de hablar del presente puso sobre el tapete datos que grafican la situación.

“En la mesa de discusión paritaria actual están representados 21 medios cuando un relevamiento realizado por el Cispren tres años atrás en Córdoba indicaba que existían más de 1270 medios que pudimos registrar. De modo que menos del 10 por ciento se sienta a negociar”, destacó. No obstante “Sospechamos que la cantidad de periodistas con empleo registrado debe ser bastante parecida a la cantidad que trabaja en la provincia”. Entonces, amplió, “Aquí la paradoja. ¿Se puede seguir manteniendo un sindicato? ¿Se puede seguir instando a la afiliación y a las relaciones fordistas cuando solo se puede dar cuenta de una élite registrada que aparece en los medios, en los lugares concentrados?”, interpeló.

Y añadió que “es falsa” la discusión que sostiene que “el encuentro y la salvación para el conjunto de los periodistas librepensadores y controladores del poder – el modelo de hace cien años- lo encontramos desarrollando empresas propias. (…) Hay cientos de empresas que no se preguntan si tienen fines de lucro o no. Quieren ser medios. Pero deben asumir formas organizativas que no son definidas como normalizadas”, especuló. Quedó claro para el auditorio que estas problemáticas desafían al gremio en su conjunto y también a las facultades.

Así, destacó la decisión política del Cispren que “ha desafiado la ley sindical permitiendo que un trabajador se afilie siempre que otro lo reconozca como trabajador de prensa aun cuando sea en negro, en cooperativas, autogestión, organizaciones sociales, con tal que se tenga en cuenta la definición del estatuto”.

Ironías del destino

Sebastián Lacunza, especialista en periodismo político, contó que cuando la editorial le pidió que abordara temas relacionados con el periodismo actual no pensó que “el destino me iba a jugar una ironía”. Se refiere al achicamiento del periódico donde trabaja, el Buenos Aires Herald, propiedad del Grupo Indalo, situación que no pudo incluir en el libro.

El diario, tras 140 años de vida, se convirtió en un semanario “con todo lo traumático que significa” ya que redujo la planta de personal en un 70 por ciento. Es decir que “Cuando yo trataba de pensar el periodismo ya estaba viviendo mi propia realidad”, afirmó. Pasó revista por las crisis deteniéndose en la de 2001. Cuando “de alguna manera para los medios y las voces glamorosas la crisis del modelo capitalista y la eclosión de tensiones históricas que se produjo en 2002 y que parió otro país, pasaron de largo”.

En este orden, “la legitimación simbólica en tanto “objetividad, independencia, lucha, y reflejo de la realidad tuvo continuidad”, aun cuando aquél grafiti “Nos mean y Clarín dice que llueve” reclamaba un debate que se vio demorado, si bien se puso en tela de juicio el papel de los medios. “Creo que fue intenso el debate cuando el kirchnerismo por cuestiones de supervivencia política rompe el pacto de convivencia con Clarín y comienza a hablar de la democratización de la palabra”, afirma, y destaca que ya se discutían en las universidades y otras organizaciones.

Sustentabilidad y cinismo

Para graficar la crisis simbólica y global y la sustentabilidad de los medios citó a la economista Julia Cagé quien afirma que “la crisis de los medios no está siendo la transición a lo digital” porque entre otras razones no se paga. Sostiene que precede a Internet y que la torta publicitaria viene decayendo desde hace tiempo por acciones de mkg propias de las empresas. Crudamente para la autora que reconoce una crisis de empleo “No hay vuelta, o algo que corregir, o encontrarle la vuelta, salvo que seas un gran medio como The New York Times o el Washington Post y unos 10 más”.

Sobre la crisis del periodismo y los medios eligió el texto del director del NYT, Bill Keller, cuando expone que: “Probablemente, sería justo decir que la cacofonía de los actuales medios de comunicación – en los que el rumor y la inventiva frecuente, desplazan a los hechos- en los que se sienten a gritos solemnes reflexiones, en el que es posible que la gente crea estar plenamente informada, sin haberse aproximado siquiera a una idea que contradiga sus prejuicios, juega un cierto papel en la polarización de nuestro sistema político y en el creciente cinismo del electorado”.

Este texto, interpreta, “habla de no animarse a contradecir a los lectores. Y esa es otra crisis del periodismo porque se despegan de los hechos para darle al lector un hecho cocinado…”. Subrayó que estos manejos no son nuevos y que tampoco había que ser apocalíptico. Sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) acusada de “chavista” y que en realidad era más bien “escandinava” afirmó que “estaba por encima de los estándares democráticos del kirchnerismo y resultó inaplicable por diferentes razones que le permitieron a Clarín recurrir a sus jueces amigos y lograr cautelares”.

Sostuvo que con el cambio de gobierno las modificaciones realizadas mediante decretos de necesidad y urgencia “aumentó la concentración” y según su parecer y sin “sin ser pesimista” será difícil dar una vuelta atrás.

Tras las exposiciones se realizó un intenso debate sobre los temas enunciados. Especialmente sobre el periodismo en tanto la profesión.

Fotografía: Natalia Luceros y Mateo Gonzalez (Área de Comunicación Institucional FCC)

Fuente: www.prensared.org.ar

* Equipo de Comunicación del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA)

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