Entrevista a Manuel Gaggero
Historia de lucha, presente militante
Jueves 13 de octubre de 2011, por Guillermo Posada *
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Ex director del diario “El Mundo”, acaba de afiliarse al Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA) con 70 años, tras radicarse en una localidad de Traslasierra, en la provincia mediterránea. Con una lúcida mirada sobre la realidad nacional y del movimiento obrero, Gaggero otea el futuro sin olvidar el pasado. Su posición sobre el periodismo actual.

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Manuel Justo Gaggero nació en Paraná, es abogado y periodista, tiene cinco hijos y es hincha “no muy fanático” de Boca. En la década del ´70 fue director del mítico diario “El Mundo”, miembro del Consejo Directivo de la Comisión Argentina de Derechos Humanos (1976-1983) e integrante de la Asesoría Legislativa del Ministerio de Justicia de Nicaragua (1980).

Manuel se formó en el peronismo cercano a John William Cooke y después recaló en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y cuando los “perros” se dividieron en el exilio, a fines de los setenta, “el Pelado” Gorriarán Merlo, y varios de sus seguidores decidieron sumarse a la Revolución Sandinista, y él fue uno de ellos.

Protagonista de luchas en tiempos difíciles en la década del ´70 y de tener una hermana desaparecida durante la última dictadura militar, Manuel ahora disfruta en su casa de La Población (Departamento San Javier) del incomparable paisaje de Traslasierra.

Comprometido desde siempre con el periodismo, Gaggero sigue escribiendo para publicaciones nacionales, y también de la zona, y en esa línea de ratificar su sentido de pertenencia, hace poco tiempo se afilió al Cispren.

“En el ’67, cuando muere el Che, nos juntamos en la casa de Gustavo Roca en Ongamira, donde su padre (Deodoro Roca) se había juntado con los reformistas para hacer el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, para hacerle un velorio laico a Guevara. Había conocido al Che en Cuba cuando estaba cerca del grupo del Gordo Cooke”, cuenta Gaggero con un dejo de nostalgia, pero sin perder la sonrisa.

Es importante hacer el duelo, la despedida.

Claro, eso es lo que nos privó la dictadura. Yo recuperé a mi hermana después de 30 años, en el 2006, de casualidad. Los compañeros del Equipo de Antropología Forense estaban buscando restos en el subsuelo de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, y se encontraron con una bolsa de consorcio con un cartel que decía ‘muertos en Moreno’, donde mataron a mi hermana. Empezaron a sacar el material y estaban las partidas de defunción NN, identificaron los ADN y a los dos o tres años pudimos constatar que era mi hermana.

Pasado mucho tiempo, donde fuiste protagonista de varios de los pasajes más intensos de la vida política del país, ¿por qué elegís volver a afiliarte al gremio de prensa?

Por razones políticas y colectivas. Yo siempre sostuve que uno tiene que afiliarse al gremio de la actividad que realiza. Conocía la historia del Cispren porque sigo a las organizaciones que están en la CTA. En Buenos Aires estaba afiliado a la UTPBA, y antes a la Gremial de Prensa de los años ’70. Por eso cuando vine a Córdoba me acerqué al Cispren. Me parece uno tiene que aportar, humildemente, la experiencia, lo que hizo en la vida y más en un gremio combativo como éste.

¿Cuáles son los desafíos de las organizaciones de prensa ante la nueva etapa que se abre con la Ley de Medios, con la coyuntura del enfrentamiento entre el Gobierno y el Grupo Clarín?

Yo la veo complicada. Porque la Ley de Medios fue a mitad de camino al no crear un organismo independiente de los gobiernos para controlar los medios, con lo cual toda la prensa del Estado se transforma en organismo del gobierno de turno, no entes independientes que se brinden a la sociedad. Eso hace difícil el papel de los sindicatos en esos espacios. En los medios privados tradicionales como Clarín o La Nación, hay una historia de rechazo a que funcionen allí organizaciones sindicales. Ahí también habrá una pelea para que acepten la presencia sindical y que negocien condiciones de trabajo, etc. Además el futuro de las organizaciones sindicales independientes, durante los próximos cuatro años, va a ser complicado porque evidentemente hay una intensión del oficialismo de volver a la vieja historia del sindicato único por rama de producción y otorgar personerías a los gremios afines al Gobierno.

Desde la CTA se advierte el grave antecedente que significa que el Ministerio de Trabajo haya intervenido en la elección interna de la Central, incluso apelando un fallo de un juez como querellante.

Por eso, evitarán reconocer a los sindicatos independientes, por fuera de la estructura oficial. Va a ser una lucha compleja, pero la CTA viene luchando desde los ’90 y no se va a sorprender por esta situación.

Este panorama es particularmente claro en el sector privado.

Cada sindicato que se constituye sufre un largo proceso para su reconocimiento. Eso va a ser una batalla porque, además, a las patronales no les interesa tener gremios independientes enfrente.

A pesar que para los próximos cuatro años parece que habrá un panorama de estabilidad desde lo político, con una victoria del actual Gobierno, también al mismo tiempo la conflictividad social seguirá viva en tanto no se resuelvan los problemas. Esto abre un escenario donde la CTA seguirá teniendo protagonismo.

Si, además creo que la CTA después de diciembre va a tener mucho protagonismo por los serios problemas que hay que resolver. El Gobierno tiene que pagar 16 mil millones de dólares de deuda externa, que sacará de las reservas según ya anunció. En ese marco la política de los subsidios no se sostiene porque no diferencia a los sectores de menores recursos de los que tienen gran poder adquisitivo. En gasoil está a cinco pesos cuando estaba a 80 centavos. Esta especie de “fiesta” de los commodities va a entrar en proceso de crisis, sin ser agorero, porque el proceso de concentración de la tierra y el poder económico es muy alto.

¿Qué opciones se le plantean al Gobierno en ese escenario?

El problema es que el Gobierno funda toda su política en subsidios, pero no se dio la política de transformaciones de fondo para modificar lo que recibió de herencia del menemismo y la dictadura. No recuperaron YPF –en manos de los capitalistas amigos, más los españoles– y están comprando gas a Bolivia y los países árabes, importando lo que teníamos en reservas para aguantar 20 años. La Ley de Entidades Financieras que rige en la actualidad es la misma de Martínez de Hoz y encima se subsidia la renta financiera. Se realizaron transformaciones de la fachada, con alguna pintura con la cuestión de los juicios por la violación de los derechos humanos en la dictadura, porque lo que pasa hoy con el gatillo fácil o lo que pasa en las cárceles tampoco es preocupación de los organismos oficiales en materia de derechos humanos. Además se congela la pobreza en el 23% actual, significa millones de argentinos en esta situación, y se permite la concentración económica, porque seis de cada diez empresas que más facturan son extranjeras. Vivimos de la soja, que nos va a llevar en el futuro al desastre y producimos autos para venderle a Brasil, ese es todo el modelo económico.

El Programa Agroalimentario para el 2020 que presentó la Presidente supone profundizar este modelo…

Sin resolver temas fundamentales como el ferrocarril que se les entregó a los Pedraza y compañía, este Gobierno ratificó esa entrega que hizo el menemismo. Estamos atados a un sistema de transporte automotor que es caro e ineficiente a los efectos de trasladar la cosecha, con rutas con permanentes accidentes. El programa agroalimentario nos reduce a ser un país agroexportador, pero tiene pinta de ser una promesa electoral porque no tiene capacidad de aplicación si no se resuelven problemas fundamentales de infraestructura.

Quedó de lado en esos anuncios algo fundamental como el ordenamiento territorial, que es un foco de conflictividad por el uso de agrotóxicos sobre las poblaciones, o la infinidad de desalojos de campesinos.

También se concentra más la propiedad de la tierra. Ahora le acaban de vender 220 mil hectáreas a los chinos y Capitanich (Jorge, gobernador del Chaco) hizo un proyecto con los sauditas que incluye la entrega de 120 mil hectáreas para la producción de soja, donde han destruido el bosque chaqueño. Hay una orientación hacia el monocultivo sojero que nos hace dependientes. Si los chinos y los hindúes dejan de comprarnos no sé qué vamos a hacer, al mismo tiempo que nos hace dependientes del paquete tecnológico de la trasnacional que maneja los insumos. Por el contrario, cuando en el ’46 Perón tuvo una cosecha espectacular, eligió construir industria con la renta agropecuaria y un trazado de la red ferroviaria que fue admirado por toda Latinoamérica. Me acuerdo que la crítica que nos hacía la izquierda en la universidad, cuando discutíamos el peronismo, es que no se había desarrollado industria pesada pero no es cierto. Se construyó en los términos posibles, Córdoba fue un centro industrial que nació en aquellos años.

¿Cómo cambió tu perspectiva al salir de Buenos Aires y venir a vivir a Córdoba?

Y… acá pago 250 pesos por mes de luz y mi estudio en Buenos Aires paga 45. Un amigo dice siempre que la Argentina tiene un desarrollo desigual y combinado. Si llegás desde Marte a Buenos Aires te encontrás con una ciudad moderna, con un transporte que funciona relativamente bien, con rascacielos. Pero en las provincias es otra cosa. Las mujeres de acá están 150 años atrás, en los conceptos, de las de Buenos Aires. Por eso a los 15 años se embarazan.

Eso significa que ese retraso se refleja también en las instancias de discusión política.

Estamos hablando de feudos. Está claro que la miseria no se traduce en mayor conflictividad social, sino en desarrollo del clientelismo. Por eso ganan los gobernadores con 70 o 80 %en las provincias más pobres, donde las desigualdades son mayores.

¿Crees que la CTA puede brindar cobertura a las nuevas organizaciones sindicales con su estructura extendida en todo el país?

Sí, la CTA ha interpelado y puesto en crisis a todo el modelo sindical tradicional. Por eso había que dividirla, que es lo que intentó el kirchnerismo con esta facción de Yasky, o borrarla del mapa, cosa que le resultará imposible porque la conflictividad no va a parar.

Periodismo

“Los diarios son muy dependientes de la publicidad oficial. Igual pasaba en nuestra época. Me acuerdo una vez que fuimos a entrevistarnos con José Ber Gelbard, cuando yo era director del diario “El Mundo”, a fines del ‘73. En esa época estaba regulada la publicidad oficial según la tirada y nosotros hacíamos 150 mil ejemplares entre las ediciones de la 5ª y 6ª, cuando Crónica tiraba 600 mil y La Razón 450 mil. Le planteamos al ministro que no nos estaban dando publicidad y Gerlbard nos contesta, “lo que pasa Gaggero que ustedes nos discriminan. Me tiran mierda a mí que acabo de mandar 300 empresarios a Cuba, 150 a Rusia, restablecimos las relaciones comerciales con esos dos países y con Vietnam. Pero me tratan igual que a López Rega”. Entonces yo le contesto -y después los cubanos se me reían cuando les conté- que nosotros éramos marxistas leninistas. “Cómo vamos a diferenciar –le digo- las políticas de la burguesía (risas). Hay distintas líneas burguesas pero en general todas contribuyen al desarrollo del capitalismo”. El tipo se cagaba de risa, “así nunca nos vamos a poner de acuerdo”, nos dijo. Igual se comprometió a tramitar nuestro pedido pero nos pidió que, aunque sea en el plano de las relaciones con los países socialistas, rescatáramos la política del gobierno. Por supuesto, nos fuimos puteando pero Gelbard tenía razón en ese planteo. Después cumplió y nos mandó la publicidad”, recuerda.

¿Qué sensaciones te genera ver periodistas, compañeros que son referentes históricos con claras historias de militancia, que ahora están defendiendo a capa y espada al gobierno, con actitudes que incluso se chocan con la deontología del oficio?

Primero, pasa que la relación entre intelectuales y presupuesto es compleja. Además hay compañeros que se volvieron viejos, si se ponen en contra del gobierno dónde van a escribir. Hay diarios que se mantienen sólo con la publicidad oficial. Segundo, está su relación con la historia, porque todos ellos fueron tipos que en los ’60 y ’70 abrazaron nuestra lucha por el poder, que se enmarcó en un contexto internacional favorable con los movimientos del Tercer Mundo. Al desaparecer ese escenario, la necesidad de acercarse a lo que entienden ahora como ‘el poder’ hace que estos compañeros se sientan consustanciados con la filosofía oficial. Muchos se confundieron por la política de derechos humanos de juzgar a los genocidas y al terrorismo de Estado. Ahí queda todo, pero nosotros no luchamos para que la Barrik Gold destruyera el reservorio de agua más grande del continente, para que Repsol fuera dueño de nuestras reservas petroleras, para las grandes empresas que más facturan en nuestro país fueran extranjeras. Ellos cambiaron el curso de la lucha, yo veo a compañeros de grandes luchas que ahora son súper intelectuales K y no aceptan ninguna crítica porque cualquier atisbo es ubicarse al lado de Videla o la derecha. Esto limita el debate, el papel de los intelectuales, que deben interpelar al poder.

Artículo publicado en el Periódico de la CTA N° 80, correspondiente al mes de septiembre de 2011

* Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba

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