Moreno Ocampo: El fiscal y su telaraña
Martes 3 de octubre de 2017, por Carlos Saglul *
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“Hacete amigo del juez”, recomienda al gaucho el Martín Fierro. Y también canta: “La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo explico, no la tema el hombre rico, no la tema el que mande, pues la rompe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos”.

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* Secretario Adjunto del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA)

Hace mucho de esos dichos, las cosas han cambiado de nombre aunque los dueños del Poder son los mismos. Ahora al imperialismo le dicen “mundo globalizado”, pero a pesar del tiempo transcurrido aún hoy, aquí y en todo el mundo, la telaraña de la Justicia solo atrapa a “los pobres”, es decir los pueblos sometidos al vasallaje.

Luis Moreno Ocampo se hizo famoso como fiscal adjunto en el proceso contra la Juntas Militares. Desempeñó otros menesteres menos populares pero seguro, mejor remunerados cuando defendió al cura pedófilo Grassi o fue conductor de televisión.

El cargo de mayor trascendencia en su carrera fue el de Primer Fiscal de la Corte Penal Internacional de Justicia. Todo esto viene a cuenta de que –según las denuncias que se acaban de conocer– durante su estadía en La Haya, donde estaba la sede del tribunal, el argentino recurrió a la red de guaridas fiscales para administrar su patrimonio y canalizar inversiones.

Una investigación publicada por una red de periodistas denominada Investigaciones Colaborativas Europeas (EIC, por sus siglas en inglés) reveló los vínculos de Moreno Ocampo con tres empresas offshore: Yemana Trading de Islas Vírgenes Británicas, Tain Bay radicada en Panamá y Lucia Enterprises con sede en Belice.

El ex miembro de la ONG Transparency Internacional, ante la consulta de periodistas, negó haber evadido impuestos y aseguró no haber tenido otra fuente de ingresos que su sueldo de Fiscal general durante sus años en La Haya, de alrededor de 150.000 euros netos por año. “Tenía que protegerme en un país donde los bancos un día deciden llevarse su dinero. Así que tenía dinero fuera de Argentina”, se justificó el abogado, que fue miembro de la ONG anticorrupción Transparency International.

Curiosa manera de cuidar su sueldito, abrir cuentas en paraísos fiscales. Más allá de los detalles sobre esos depósitos y su magnitud, es interesante recordar que en los diez años que estuvo en el cargo gastó 900 millones de dólares y sólo obtuvo, un veredicto. Como personaje mediático, estaba demasiado ocupado en atender a la prensa internacional.

Entre las miles de denuncias que recibió no encontró ninguna que le posibilitara investigar a Israel por la masacre del pueblo palestino o a Estados Unidos y la destrucción de Irak en nombre de la Democracia. Accionó si contra Uganda, República Democrática del Congo, República Central Africana, Kenia, Costa de Marfil y Libia. Todas “grandes potencias”.

Este último caso, Libia, es el de más resonancia porque Moreno Ocampo pidió la detención del Mohammed Khadafi, dando un elemento fundamental a la campaña de Estados Unidos para justificar la invasión. Es una intervención que quedará para la historia acusó a Khadafi de importar contenedores cargados viagra que se usarían para violar las mujeres de sus enemigos. La acusación dio la vuelta al mundo. Por supuesto esto nada se probó, Libia fue invadida en esos días y Khadafi asesinado.

Libia era –según los organismos internacionales- el primer país en desarrollo humano de Africa. Con poca población, a diferencia de las monarquías petroleras, sus gobernantes habían distribuido la riqueza, lo que redundó en un país donde casi todos los ciudadanos tenían su casa y coche, créditos sin intereses (la especulación estaba prohibida por ley) educación en sus tres niveles a cargo de estado con un alto número de becas en el exterior; un buen servicio de asistencia médica estatal gratuita, precios de los alimentos simbólicos para las familias numerosas, energía eléctrica gratuita, impuestos prohibidos por ley, y un sistema de subsidios estatales envidiable. Quienes se prestaban a trabajar en el campo recibían tierra, casa, ganado, semillas y enseres.

Con todo lo discutible que pudiera tener el régimen, y que en todo caso debía ser juzgado por su propio pueblo sin intervención extranjera, estos beneficios sociales le dieron a Kadafi un apoyo que se materializó en el más de un millón de personas que salieron a manifestar su apoyo en un acto que –sugestivamente– ningún medio occidental masivo difundió. Cuando sucumbió, el régimen había terminado con el problema más grave de la mayoría del continente africano, la falta de agua. Construyó una obra faraónica que llamó Río Artificial a un costo de 25 millones de dólares. Este complejo de canalizaciones subterráneas corrió la misma suerte que casi todo el país: fue demolido por las bombas de la OTAN. El FMI y el Banco Mundial enseguida ofrecieron créditos.

Lo cierto es que hoy Libia es un país destruido donde las bandas compiten por el Poder y las multinacionales manejan a su antojo, lo que les interesa: el petróleo. No se sabe que Moreno Ocampo haya pensando en investigar este genocidio. En algunos documentales todavía aparece rescatado de viejos videos donde habla de los contenedores con viagra.

El Tribunal Penal Internacional, aunque parezca un contrasentido, ha jugado un papel central en los ataques de Estados Unidos y sus aliados contra naciones del Tercer Mundo para apropiarse de sus recursos. En esto Moreno Ocampo jugó un papel trascedente. ¿Será posible establecer si los suelditos que giraba a Panamá al cuidado de Mossack Fenseca, tenían que ver con estos menesteres?

El prestigio del ex fiscal, residente en Estados Unidos, aunque visitante frecuente del continente, no ha decaído. A mediados de este año, el secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) designó al ex fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, como Asesor Especial en temas de crímenes de lesa humanidad. Luis Almagro explicó en ese momento que “la escalada de violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela y el ataque sistemático contra la población civil incluye asesinatos, encarcelación y tortura, y es evidente a los ojos de la comunidad internacional que estamos en presencia de crímenes de lesa humanidad”, será el primer tema a tratar por el ex fiscal.

¿A quién servirá sus argumentos? La araña teje su telaraña de impunidad. Apuesto, con aspecto intelectual y una patina “progresista”, el fiscal medita sus acusaciones. Aunque una vez más es posible que no haya tribunal, solo verdugos.

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