Piden pan
Miércoles 27 de diciembre de 2017, por Javier Lucero *
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El Gobierno Municipal se ha mostrado insensible ante un reclamo de alimentos de un centenar de vecinos del Movimiento de Acción Popular, MAP, un brazo barrial de la CTA Autónoma Regional Río Cuarto.

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* Periodista. Secretario Gremial del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA), Seccional Río Cuarto

Además, ha apelado con obscenidad a todas las influencias que tiene el gobierno de Llamosas, en el plano gremial y en el establishment que hace pie en tribunales, para descalificar y criminalizar la protesta social.

El Gobierno pudo haber mantenido su juego de mezquindad política ante el pedido de bolsones de los merenderos de la CTA, pero su acción social -para lo cual está el Estado- debió haberla cumplido. Las necesidades de los sectores que reclamaron son elocuentes.

Laura Anduelo tiene en su casa la copita de leche "Más que Ángel", en el barrio Obrero, y contó que varios de los chicos van a tomar la merienda, que consiste en un té o una chocolatada con una rasqueta, a la tardecita, pues esa es su cena. La voz fresca de la joven que milita en la CTA resulta demoledora ante cualquier argumento de un funcionario que le niegue un bolsón navideño.

El Gobierno había resuelto entregárselos a quienes lo necesitaban, pero como tomaron Promoción Social no se los dieron. Los pequeños pasarán estas fiestas sin que el Municipio los ayude siquiera con un pan dulce.

Pero la historia no se inició el 20 de diciembre. Es el corolario de numerosas notas, manifestaciones y pedidos de los sectores más postergados que han llegado de distintas formas al Municipio desde el año pasado.

Estos antecedentes deben tenerse en cuenta a la hora de analizar los incidentes que terminaron con un lesionado y que para la Municipalidad son hechos violentos.

¿No hay violencia del Estado al no responder a las demandas esenciales de vecinos? ¿No la hay cuando no garantiza en la mesa de los niños un plato de comida a la noche? ¿No hay violencia cuando se vulneran los derechos de la educación de esos chicos que no pueden seguir la escuela? ¿La vulneración de los derechos al trabajo, a una vivienda digna, al agua corriente, a la seguridad, no representan instancias violentas que deben enfrentar los sectores más postergados de la sociedad?

Después de negar los pan dulces, y todos los planteos que realizaron desde la CTA, el Gobierno apeló a los gremios amigos para dar una batalla que era innecesaria y con una estocada hirió la confluencia sindical y social que se generó para rechazar las reformas de Macri. La gente llevó las protestas al Centro Cívico y empezó a acercarse al Palacio de Mójica, de ahí el uso político del Gobierno para, de paso, dar otro ataque a la organización popular pues hizo enfrentar a la CGT y a la CTA.

Justicia para pobres

El cuadro se completó con la intervención de la Justicia. El secretario de Desarrollo Económico y Social, Camilo Vieyra, de máxima confianza de Llamosas, convocó a conferencia de prensa e hizo hincapié en los daños generados en el edificio de Promoción Social, donde se rompió un vidrio, y anunció que la justicia investiga de oficio.

En la fiscalía de Segundo Turno, a cargo de Javier Di Santo, se investigan dos denuncias por daños y lesiones respectivamente. Ya se tomaron testimonios. Lo cual llama la atención por la premura con la que se avanza.

El día antes de la protesta, media docena de organismos de Derechos Humanos de la ciudad y organizaciones sociales denunciaron públicamente que hay jóvenes a los que las policía los demora, los lleva al río, les hunde la cabeza en el agua, a veces les pide información, y a veces los larga sin más. Semejante atropello a los derechos de esos jóvenes todavía no ha merecido ninguna investigación de oficio. La Justicia local ya ha dado muchas muestras de que funciona sólo contra los pobres.

Este año prescribió la causa Gamsur, donde dos empresarios estaban imputados por intentar cobrar 7 millones y medio de pesos de más al Municipio. Ningún fiscal llevó a juicio el caso, o lo archivó, pese a que había más de seis cuerpos de información. Tampoco Llamosas se convirtió en querellante en la causa para activarla como Gobierno Municipal dejando apenas asomar el entramado de ese poder invisible de la ciudad.

En medio de una delicada situación económica y social general, el gobierno de Llamosas parece descuidar sin resquemores a los más necesitados utilizando una dialéctica más cercana a la burocrática que a las doctrinas sociales peronistas.

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