Nosotras paramos
Jueves 8 de marzo de 2018, por Clarisa Gambera *
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Así planteado en presente histórico para dar cuenta de que este 8M se inscribe en una serie, la de las huelgas de mujeres en nuestro país y en el mundo de las que queda poco registro porque el patriarcado nos hace invisibles desde fuera y hacia dentro de nuestras propias organizaciones.

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* Integrante del Espacio de Niñez y Territorio. Secretaria de Acción Social de la CTA Autónoma Capital

Para las mujeres sindicalistas es fundamental recuperar nuestra memoria colectiva, reconocernos en esa historia. El ejercicio se vuelve una acción política, historizarnos las mujeres trabajadoras en nuestras luchas.

Elijo arbitrariamente evocar algunas…nos organizamos para frenar el hambre en Rusia en tiempos de guerra, así las mujeres prendimos la mecha en 1917…ese año iniciamos en Brasil una huelga, era una fábrica textil en el estado de San Pablo, antesala de la primera huelga general de ese país, que se extendería a Río de Janeiro y Porto Alegre por aumento de salario, reducción de la extensísima jornada de trabajo y el rechazo al acoso de quienes ocupaban cargos jerárquicos. Paramos las cafeteras en Guatemala en 1925, fue la primera huelga de mujeres de Centroamérica y paramos las fosforeras de Barracas y Paraná en 1906.

Fuimos alrededor de 200 costureras las que paramos en la Ford de Dagenham (Londres) en 1968, en una fábrica que empleaba a miles de varones, exigiendo igual salarial; locas y malas madres les han dicho a esas. Fuimos miles cuestionando la desigualdad en el acceso a los cargos y en el reparto de tareas de cuidado, miles parándolo todo un viernes de 1975 en Islandia.

Nosotras nos organizamos en tiempos de terror de Estado en Argentina; las locas de la plaza desobedecieron al miedo igual que Domitila, dirigenta del Comité de Amas de Casa en Bolivia cuando en 1977, junto a otras 4 mujeres, a pesar de las dudas de sus compañeros varones que trataron de desalentar lo que les parecía una locura, iniciaron una huelga de hambre para enfrentar la dictadura de Banzer.

Locas esas mujeres y locas aquellas que, en Argentina en 1907, ante la suba especulativa de los alquileres en los conventillos que alojaban – más bien hacinaban, a inmigrantes se organizaron con sus hijos y sus hijas para protestar en las barriadas más populosas.

Fuimos nosotras las costureras del Barolo que paramos contra el acoso sexual de los supervisores y nosotras las costureras de Tucumán, en 1942 las que hicimos huelga para hacer visible que lo que hacíamos en casa era coser para la fábrica y que nuestro trabajo valía más y no era “ni complementario, ni ayuda familiar”.

Nosotras paramos la olla en los piquetes, cortamos la ruta en Cutral-Có, paramos el desguace de Brukman para defender el trabajo y fuimos por más.

Nosotras paramos aquel 19 de octubre, cuando la ferocidad femicida nos dejó sin aliento pero logramos volver el dolor lucha en ese primer paro para gritar NI UNA MENOS!

En esta tradición queremos inscribir el Paro Internacional de Mujeres, sabiendo que es una acción política que hace crujir formas de ver y hacer. El Paro de mujeres, lesbianas, trans y travestis es un hito y un proceso de construcción feminista que excede las organizaciones tradicionales y que requiere formas creativas de encontrar intersecciones. Las feministas convocamos al paro, desde nuestras organizaciones y convocamos a nuestras organizaciones a ser parte del paro.

Este 8M paramos las trabajadoras para frenar los despidos y el ajuste, contra la reforma previsional que nos hace retroceder en un derecho por fin reconocido para las que nos pasamos trabajando la vida entera sin que se reconozca nuestro trabajo y para las que nunca tuvimos reconocimiento de los derechos laborales. Contra el proyecto de reforma laboral que nos quita conquistas. Nosotras paramos porque sabemos que el techo a la paritaria nos condena al hambre, porque exigimos el reconocimiento del trabajo comunitario como trabajo y el derecho a discutir ese salario social en paritaria y paramos porque no aceptamos la represión con la que pretenden imponernos el miedo. Paramos porque no aceptamos la violencia machista en todos los ámbitos de nuestra vida.

Nos estamos convocando a un Paro internacional de Mujeres, desde nuestra propia furia ante la violencia, la impotencia, la bronca de sentirnos lastimadas, despedidas, agotadas, ninguneadas, mal pagas, discriminadas, reprimidas, abusadas, descalificadas, enfermas, fragilizadas, revictimizadas.

Y también paramos desde el orgullo y la responsabilidad que nos genera asumir que este 8M marcará un hito en la historia de la clase trabajadora de la Argentina a partir de la conformación de un bloque sindical que expresará en la calle la unidad de acción de las mujeres trabajadoras organizadas en las diversas centrales obreras y movimientos sociales.

Nos propusimos masificarnos desde un feminismo que se abra a otras mujeres y que busque interpelar a la sociedad en su conjunto, un feminismo popular que quiere impregnarlo todo porque es el germen para subvertir el orden vigente que se debe animar a ampliar sus causes y cuestionarse a sí mismo. Desde esta experiencia pudimos interpelar a nuestras propias organizaciones entendiendo que el patriarcado es una forma de organización social que se nos hizo carne; son siglos de roles que han oprimido fuertemente a las mujeres, muchos invisibles, que fuimos aprendiendo y reproduciendo.

Este hecho histórico es producto del proceso dinámico de construcción del movimiento de mujeres en el que fuimos capaces de debatir, crear estrategias pedagógicas, generar agenda y síntesis, no abandonar nunca la calle.

En este camino nos fuimos construyendo feministas y es desde esta fortaleza y esta potencia que nos convocan y convocamos las mujeres sindicalistas a ser parte de la historia este jueves en el que haremos temblar el mundo.

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