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Relaciones internacionales
La CTA Autónoma camino a la 3ra Conferencia Regional de Energía, Medioambiente y Trabajo
Miércoles 13 de junio de 2018, por Prensa Secretaría de Relaciones Internacionales *
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"La energía está ligada con el mismo ser humano y si bien en los últimos tiempos se ha convertido en una fuente de preocupación (especialmente cuando a fin de mes tenemos que pagar las facturas de electricidad o gas) en general, para aquellos que no están afectados de alguna forma en el proceso energético o involucrados directamente en el sector, la energía continúa siendo algo abstracto y un tema que se deja en manos de los especialistas”.

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"Por ello, salvo particularidades o cuestiones coyunturales, la mayoría de la gente tiende a desvincular la energía de todo tipo de relaciones sociales y ambientales.

"A pesar de las generalidades, enfocando un poco la búsqueda, podemos percibir que los conflictos socio-ambientales que se generan en todas las etapas de la cadena energética (extracción, producción, transformación y uso) se están tornando cada vez más frecuentes e involucran cada vez a más gente.

"Estos conflictos tienen efectos concretos: exacerban las desigualdades sociales, sacrifican territorios, persiguen y reprimen a aquellos que se oponen, precarizan y flexibilizan las condiciones de trabajo, a la vez que promueven la generación de más deuda económica y ambiental.

"Por ello, cuando hablamos de política energética, no podemos caer en la simplificación de analizar sólo la tarifa (que indudablemente es importante), porque la política energética es una política sectorial, dentro de algo más complejo, que son las políticas de desarrollo.

"Hace 10 años, en Managua con el recuerdo fresco de la derrota al ALCA, participábamos desde la CTA en la 1º Conferencia Regional Energía, Medioambiente y Trabajo Organizada por la CSA, que continuaría el Buenos Aires un año después

"Apuntalando lo decidido en el plan de acción de la CSA votado en marzo de 2008, el programa de actividades comenzaba con estos conceptos

"La eliminación del presente cuadro de inequidad y exclusión entre países, regiones y personas en las Américas no será posible si no se supera el agotado modelo neoliberal presente en todo el continente. En la construcción de los procesos alternativos al modelo neoliberal, la CSA impulsará la estrategia de Desarrollo Sostenible, dándole el sentido ya generalizado de considerar tres ejes de importancia similar: el económico, el social y el medioambiental. Las políticas económicas, sociales y medioambientales que permitirían llegar a la meta del desarrollo sostenible tienen como punto de partida un rol activo del Estado, sustentado por un nuevo consenso democrático con soberanía popular y ampliación de los canales de participación de la sociedad en la toma de decisiones nacionales y regionales”.

"A nadie escapa que el contexto regional ha cambiado. Nuevas versiones de capitalismo, de la mano de golpes institucionales o a través de procesos electorales, desembarcaron nuevamente en la región y una vez más ha quedado claro que la energía sigue siendo un terreno de lucha, en el que las prácticas de uso, distribución y producción están atravesadas por procesos de confrontación social y política.

"La energía se ha convertido en el insumo básico que mueve a la sociedad y las políticas energéticas se han configurado para asegurar que continúen operativas las herramientas y mecanismos necesarios para garantizar el funcionamiento de un modelo de (mal)desarrollo asociado a un crecimiento material infinito, que no sólo saquea los bienes comunes contaminando el aire, el suelo y las aguas, sino que además fragmenta el territorio y socava las prácticas sociales y culturales dividiendo a las comunidades.

"Esta nueva versión recargada del neoliberalismo que está irrumpiendo en nuestra región, lo hace con una máquina pintada de verde, que incorpora en su discurso y hasta el hartazgo palabras de moda como “sustentabilidad”, se jacta en promover la “Responsabilidad Social Empresarial” y utilizando una retórica gatopardista promete descarbonizar la matriz energética, aplicando la lógica de la energía como mercancía. Así las cosas, se promueven proyectos energéticos que concentran aún más la propiedad y crean condiciones “a medida” para que los amigos sigan haciendo negocios a costillas del Estado, para que las transnacionales continúen girando dividendos al exterior, todo bajo el paraguas protector de los gobiernos, devenidos en verdaderos gendarmes que resguardan los intereses de estos grupos privilegiados y crean una verdadera arquitectura de la impunidad.

"Por eso, cuando hablamos de energía, no sólo debemos preguntarnos respecto a la fuente que la genera (el ¿cómo?), sino para qué se utiliza y para quienes se genera.

"La realidad nos muestra que las limitaciones sociales y ambientales del modelo energético que predomina actualmente requieren de un replanteo general en la forma que ha sido construido, porque las cuestiones energéticas van mucho más allá de los límites que podrían imponer la tecnología, la economía o el ambiente. Estamos convencidos que la energía tiene la capacidad de condicionar la estructura de la sociedad, su vida social, cultural, así como las instituciones políticas.

"En esa línea y contando ahora con la PLADA (Plataforma de Desarrollo de las Américas) estamos planificando para fines del 2018, la Tercera Conferencia Trabajo, Energía y Ambiente donde, junto a otras organizaciones fraternas y nuestros aliados de los movimientos sociales, vamos a debatir y poner en común todas las vivencias y experiencias que fuimos acumulando en estos años con el propósito de comenzar la construcción de alternativas de transición que permitan disputarle el poder a las empresas del sector, cuestionando las lógicas neoliberales que sustentan las políticas sectoriales.

"Como se planteó en la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo en Montevideo en noviembre del año pasado, resulta indispensable e ineludible plantear la ratificación de la energía como un servicio público, en congruencia con la naturaleza y como un derecho de los pueblos, superador de las visiones individualistas. En este contexto, uno de los objetivos a conseguir debería enfocarse en desentrañar y diseñar estratégicas que nos permitan también retomar la discusión sobre el rol del Estado como garante de los derechos de los y las trabajadores/as y posicionando a la energía como un tema de decisión política, donde debe haber participación real y vinculante por parte de las organizaciones sociales.

"En la coyuntura actual, vemos que en instancias inter-estatales de integración, tales como Mercosur, UNASUR, CELAC, se plantea una discusión sobre energía e integración, sin embargo, lo hacen bajo la impronta de visiones que no contemplan las perspectivas de los pueblos.

"Por ello, es necesario comenzar a construir colectiva y democráticamente un proceso de transición energética al tiempo que se avanza en desconcentración y descentralización del poder, como condición indispensable para eliminar la pobreza energética y avanzar en una propuesta de democratización y soberanía, donde la energía sea para la satisfacción de las necesidades de los pueblos, en definitiva, para que la gente sea feliz y viva dignamente".

* Equipo de Comunicación de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA

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