Volver a las fuentes
Lunes 25 de junio de 2018, por Juan Carlos Giuliani *
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Volvemos a estar en las calles. Cero paro dominguero. Paro Activo para expresar el rechazo visceral de la clase trabajadora a las políticas de ajuste y entrega. Dejando constancia que, a más de un cuarto de siglo del Grito de Burzaco, defendemos más que nunca las banderas fundacionales: Autonomía de los patrones, los gobiernos y los partidos; Afiliación directa; Libertad y Democracia sindical.

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* Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA

Volvemos a sembrar en el territorio fértil de la esperanza. Convencidos, como lo estamos, que otro país es posible. Volvemos a las fuentes. A nuestra razón de ser. Ser CTA.

A 44 días de las elecciones nacionales de renovación de autoridades de nuestra CTA Autónoma, un hito fundamental en el proceso de reconstitución de la Central de cara al proceso de aglutinamiento de las organizaciones populares para hacer frente al saqueo y la explotación que nos impone el capitalismo extractivista.

Hoy, como ayer, como siempre, volvemos a ser protagonistas de una medida de acción unitaria que conmueve al país de punta a punta. Ni el más acérrimo defensor del Gobierno, ni los periodistas y medios de comunicación militantes de este Modelo Neoliberal se animará a negar la potencia, extensión y masividad del Paro y Movilización Nacional que la CTA Autónoma está llevando adelante con la CGT, los movimientos sociales y otras organizaciones hermanas.

Volvemos a reivindicar nuestra identidad de clase. A darle prioridad a la contradicción principal que nos hace ser pobres aunque tengamos trabajo –injusta distribución de la riqueza en un país dependiente y expoliado por las transnacionales- antes que a perdernos en la maraña de contradicciones secundarias que cruzan al campo popular.

La batería de reformas puestas en marcha por el Gobierno nacional en conjunto con los gobiernos provinciales y buena parte de las administraciones municipales, apuntan a socavar aún más el mísero poder adquisitivo de los trabajadores, provocar mayor desempleo, tanto en el Estado como en la órbita privada, saquear a nuestros jubilados, engordar el endeudamiento, profundizar la dependencia nacional y maximizar la rentabilidad empresaria.

La Reforma Laboral, Previsional, Tributaria, Educativa y de Salud, a través de la Cobertura Universal de Salud (CUS), junto con el indisimulado avance de las políticas represivas, son otras tantas armas que el poder esgrime para disciplinar a la clase trabajadora y a los sectores populares, blancos preferidos del revanchismo patronal.

Volvemos a decirle a los patrones que no insistan con la soberbia, el desprecio y el ninguneo. El pueblo es paciente, tiene conciencia de la relación de fuerzas, no va a dar ningún salto al vacío, mide las consecuencias de sus acciones u omisiones, va madurando una idea hasta encontrar alguna certeza. Entonces, cuando toma la decisión de dar una respuesta, es contundente y hace tronar el escarmiento. Algo de eso está ocurriendo aquí y ahora.

Hoy estamos recorriendo el camino hacia el interior de nosotros mismos, un sendero que conduce al reencuentro con nuestras mejores tradiciones, protagonizando un Paro General Activo que tiene la legitimidad del debate y la lucha expresada fraternalmente en el seno de nuestra organización, en encuentros, reuniones, asambleas y plenarios a lo largo y ancho de nuestro país.

En el rostro y las manos de tantos compañeros y compañeras que desde el alba -desafiando la oscuridad y las amenazas, veladas o explícitas de represalias de descontar el día, provocar despidos o la baja de algún plan social- están poniendo el cuerpo a esta propuesta, recuperamos la mística que riega la conciencia de unidad de la clase.

Volvemos a abrazarnos y reconocernos en el paisaje del país federal que se expresa en todas y cada una de las tonadas que ponen un rostro humano a las acciones desarrolladas en una jornada que, a no dudarlo, es ejemplar, y que está destinada a que el Gobierno escuche nuestros legítimos reclamos y resuelva los problemas concretos de la gente sin apelar a los palos o la descalificación. Caso contrario, crecerá el conflicto social y se profundizará el plan de lucha.

Estamos retomando el camino en el punto exacto donde lo dejó la historia. A más de 25 años del Congreso de Parque Sarmiento que otorgó la partida de nacimiento a nuestra Central. Estamos vacunados contra el “no se puede”. El posibilismo implica administrar lo dado. Nosotros queremos instalar una nueva institucionalidad constituyente que alumbre un Proyecto de Liberación Nacional y Social.

Hoy, más que nunca, hay que consolidar una organización de masas haciendo explícita nuestra estrategia de poder popular, convocando a todos los sectores que estén dispuestos a dar pelea para recuperar la Justicia Social y la Soberanía Nacional.

Sabiendo que nuestro mejor futuro está en nuestra mejor memoria.

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