La guerra civil argentina (segunda parte)
Lunes 30 de julio de 2018, por Alfredo Grande *
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Aunque nadie lo crea, y yo también dudo, puedo decir que odio citarme a mí mismo. Tengo claro que nadie es profeta en su tierra. En mi caso, la tierra es apenas una maceta.

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* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Mis anhelos de jugar al básquetbol fueron tempranamente frustrados. Otros anhelos también. Quizá tuve más de tres esperanzas en mi vida. Pero parafraseando a Enrique Santos Discépolo, no todas me engañaron. Aunque varias murieron.

En el artículo anterior escribí: “El Fondo Monetario es un Frente Exterminador. Atila era un querubín travieso al lado de estos asesinos de guante blanco y manos ensangrentadas. Siguen abriendo las venas de la América latina. Y si ese Frente Exterminador no alcanza, ya está instalada la soldadesca norteamericana, porque ni para masacrar los argentinos son confiables” .

El presidente de algunos argentinos y argentinas, acaba de completar una tarea siniestra que, como toda tarea siniestra, se incuba en las flores robadas de los jardines electorales. Dicho esto con la licencia de Jorge Asís, menemista pero portador sano (sic). Ha convocado, ha legitimado, ha consagrado a las fuerzas armadas, o sea, a la Junta Militar, a intervenir en forma disuasiva, persuasiva, o invasiva, en los conflictos supuestos.

El decreto no dice con precisión quién y en base a qué decide cuáles son esos conflictos. Al hablar de extranjeros, pensé que iban a bombardear el G 20, pero luego recapacité. Si el Presidente cerró las deliberaciones hablan en inglés original. Debe referirse a otros extranjeros. ¿Seremos extranjeros en nuestra República? Algunos y algunas y algunes sí. Y además, extranjeros peligrosos. ¿Para quién? Para los intranjeros. O sea: los CEOS, sus familiares directos y otras pestes.

En mis recuerdos del pasado, aparece Frondizi cuando decretó el plan CONINTES. La Wiki (nuestro libro de Petete electrónico) nos informa: El Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) fue el nombre que recibió un régimen represivo aplicado en Argentina, creado secretamente durante la presidencia de Arturo Frondizi el 14 de noviembre de 1958 y que se mantuvo vigente hasta el 1 de agosto de 1961, cuyo objetivo era poner fin a una serie de protestas laborales haciendo uso de la represión estatal, otorgándole, a su vez, "una amplia jurisdicción a las Fuerzas Armadas en la lucha contra los disturbios internos". Según la descripción del propio presidente, estaba destinado "a vencer la acción del terrorismo desatada para abrir la puerta a la anarquía y el golpe de Estado". Ha sido considerado como un antecedente del terrorismo sistemático de Estado en Argentina.

La historia vuelve a repetirse, mi muñequito dulce y rubio. Como ya he dicho desde mi maceta, el uso de las siglas siempre es represor. El fundante de este plan fue el supuesto que el Estado no puede ser conmovido. Más claro, no le eches agua que está contaminada. El estado no se conmueve. Es in-conmovible. Un poco de sintonía fina, a pesar de todo.

El Estado Burgués, el Estado Represor, el Estado Fascista. O sea: el aparato jurídico, cultural y político de las clases dominantes. Ese aparato estatal no debe ser conmovido. El plan CONINTES y el decreto del Presidente en ejercicio de la suma del poder público, tampoco lo conmueven. Lo momifican. Estado Momia, con vendajes que cubren al morto que parla. En inglés, pero parla.

El Estado Momia destruirá a los que pretendan conmoverlo, o sea, moverlo, o sea subvertirlo, para poner en superficie el origen exterminador que tiene. Pero hablemos de la soga en la casa del ahorcado, como escribo en mi maceta.

En palabras del abogado Eduardo “el Negro” Soares: “Lo que va a hacer Macri merece todo el repudio. Pero al igual que el tema de la Ley Antiterrorista, se puede considerar que NO ES MACRI quien inició la intervención de las FFAA en apoyo a Gendarmería. Hubo un decreto firmado por la Presidenta Kirchner y su ministra, de Defensa Nilda Garre. Continuado luego por Agustín Rossi. Salvo que se nos diga que no existió, a esa operación la llamaron «escudo Norte», y consistió en enviar fuerzas del Ejército a las zonas de frontera para colaborar con la Gendarmería. Eso efectivamente se hizo, y posibilitó sacar cientos de gendarmes de las fronteras y enviarlos al Gran Bs As, al Gran Rosario, etc. Eso ocurrió hace poco, en la última etapa del Gobierno K. El jefe del Ejército era un oficial de Inteligencia el Gral. César Gerardo del Sagrado Corazón de Jesús Milani”.

No hay unión verdadera con amnesia. Nuestros muertos quieren que cantemos, como escribió Mario Benedetti, pero no quieren que olvidemos. Si escuchara, si leyera, una profunda y sincera autocrítica de porque una década ganada terminó en una nueva versión de Alcapugio y Ayohuma, otros gallos cantarían. Incluso gallos rojos, aunque no solamente. Si bien el cancionero de la guerra civil española no discriminaba cuestiones de género, el gallo rojo es revolucionario y antipatriarcal. El gallo negro no.

La unión verdadera no es reactiva, no es anti, no es efímera. La unión verdadera, que no es lo mismo que la unidad, incluso es lo opuesto, es la unión de las clases explotadas, oprimidas, masacradas. Con los pobres de la tierra, quiero yo mi suerte echar, escribió el poeta guerrero José Martí. Y los gobiernos liberales del mundo responden: “al gran pueblo argentino… ataúd”.

El Estado Momia quedará mientras la lucha se acote a denostar a los gobiernos chirolita de turno. Si el presidente en ejercicio de la suma del poder público entrega el bastón de mando a otrx presidente o presidenta, del mismo partido o de cualquier otro, la derrota será brutal. Porque estamos dando licencia para matar por cuatro años a cualquier mayoría, aunque sea raquítica. Mal de muchos, consuelo de cómplices. Y jamás beberé de ese consuelo.

Fuente: www.pelotadetrapo.org.ar

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