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El partido de la gente
Lunes 22 de octubre de 2018, por Clarisa Rojas *
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El fútbol es, podemos acordar, el deporte más popular de nuestro país. También parecería ser, tal como sostiene el filósofo Darío Sztajnszrajber "el acontecimiento político de nuestro tiempo". Lo curioso es cómo históricamente los discursos imperantes de los medios hegemónicos de comunicación han hecho del fútbol un lugar "despolitizado", donde la política sólo aparecía ligada a este deporte como una suerte de mala palabra cuando se denunciaban supuestos vínculos de alguna barrabrava con personajes públicos.

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* Periodista

Basta ver la cobertura de estos grandes medios del amistoso que no fue entre Israel - Argentina previo al mundial. Enardecidos ante la negativa de la Selección de no jugar hablaron de que fue una "decisión política" como si, por el contario, el hecho de que Argentina jugara en Jerusalén no lo fuera. En ésta línea, también han construido al hincha desde un rol pasivo, cuando no como violentxs.

En los últimos años han surgido experiencias de hinchas y socixs de los más diversos clubes que, contradiciendo estos discursos, con diferentes inquietudes y búsquedas, han comenzado a construirse como sujeto activo y fundamental dentro de la dinámica institucional de sus clubes; dándose a la tarea de la construcción de sus propios discursos, reconociendo así y haciéndose cargo de ser sujetos políticos.

Pero no sólo podemos encontrar entonces la gran diversidad de agrupaciones partidarias dentro de un club sino que también han surgido las experiencias de hinchas de distintos clubes nucleados en un mismo espacio. Es el caso de la Coordinadora de Hinchas (CdH) que nació en el año 2016 con el objetivo de luchar contra las sociedades anónimas deportivas (SAD), luego de que la modificación del estatuto de AFA volviera abrir las puertas a ésta discusión.

La CdH ésta integrada por hinchas de distintos clubes de la primera categoría y el ascenso del fútbol argentino como Boca, River, Belgrano de Córdoba, Argentinos Juniors, All Boys, San Lorenzo, Racing, Rosario Central y Deportivo Español entre otros. En abril de éste año, nada menos que en la Cooperativa de trabajo Hotel Bauen, lanzaron su "plan de lucha contra las SAD", siendo entonces uno de sus puntos más reivindicativos que "los clubes son de lxs socixs y no de las empresas".

La CdH cuenta en su estructura organizativa con una Comisión de Género, desde donde presentan su mirada crítica al machismo imperante dentro del fútbol y visibilizan el rol de las hinchas dentro del fútbol así como la participación activa que la mujer tiene desde sus diversos roles en este deporte. Han fijado además su clara posición en favor de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, reivindicándose como un espacio feminista y participando en diversos paneles sobre "fútbol y feminismo" postulando que "el fútbol será feminista o no será".

En ésta misma línea de trabajo mancomunado expresado en organizaciones formadas por hinchas de distintos clubes, encontramos a la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol. Éste espacio fue lanzado el 24 de marzo de este año, en la histórica marcha celebrada cada aniversario de iniciado el golpe cívico-militar del ’76 y reúne a hinchas que en sus clubes venían trabajando a partir de la temática de la memoria. Dicha Coordinadora tiene por objetivos "contribuir a la pelea por memoria, verdad y justicia con este juego como herramienta; y promocionar, defender y difundir los Derechos Humanos entendidos como un conjunto de condiciones absolutamente necesarias para que las personas podamos vivir con dignidad" tal como expresaron en su texto de presentación. Así mismo, al igual que la CdH, no permanecieron indiferentes al debate por el aborto legal, y entre otras acciones, llevaron adelante en el Club Ferrocarril Oeste la charla "Un pañuelo, muchas camisetas" en referencia al ahora conocido pañuelo verde, símbolo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Los estadios por los que han desfilado banderas pidiendo la aparición, y ahora justicia por Santiago Maldonado han visto nacer en estos últimos tiempo a los denominados grupos antifascistas. Tales como Ferro, Argentinos Jrs., Racing, Independiente, Boca, Talleres o Estudiantes antifascista. Si bien en otro contexto, recuerda a las experiencias surgidas en Europa, donde como respuesta a las expresiones neofascistas que han calado fuerte en sus representaciones en los estadios (como la "barrabrava" de la Lazio) han surgido en oposición las expresiones antifascistas; como es el paradigmático caso del St. Pauli, un club de la segunda división alemana. En julio de este año, estos grupos "antifas" celebraron el Primer Encuentro de "Fútbol y antifascismo" en el Club la Cultura del Barrio situado en Villa Crespo, expresando como ejes la lucha contra la xenofobia, la misoginia y todo tipo de discriminación y violencia en el fútbol, pregonando además el respeto por los equipos rivales.

Estos grupos terminan de echar por tierra la imagen del hincha como violentx, conjugando la lucha organizada contra la violencia y poniéndole nombre a las expresiones políticas contra las que luchan, que no son otra cosa que el fascismo en sus diversas expresiones; construyendo así otros discursos que ponen en jaque la naturalización de la xenofobia o misoginia considerada como "folclore del fútbol" a través de expresiones como los cánticos.

Todas estas experiencias, que entienden que nuestro deporte más popular para nada está exento de la coyuntura política que vivimos, se suma a las luchas populares libradas desde otros espacios, con las claras especificidades de su ámbito pero con las mismas denuncias y banderas: lucha contra la privatización, construcción activa ante el negacionismo de memoria, verdad y justicia, visibilización de la lucha histórica del movimiento feminista y la necesaria pelea contra las expresiones fascistas de ayer y de hoy.

Es que estos nuevos grupos han entendido a los clubes de sus amores y al deporte más popular que tenemos, como necesarias trincheras de lucha y espacios de disputa de poder, tales como ya lo eran los partidos políticos, sindicatos u organizaciones sociales. No es casualidad que surjan o terminen de tomar forma al calor de contextos cada vez más oscuros y opresivos para las expresiones populares, donde se hacen cada vez más necesarios nuevos espacios con nuevas dinámicas donde discutir y dar la pelea ante el recrudecimiento de la situación social y económica.

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