Pedagogía del ejemplo
Sábado 24 de noviembre de 2018, por Ana Romero *
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El 25 de noviembre de 1960, fueron asesinadas, en República Dominicana, las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, por rebelarse contra la dictadura de Rafael Trujillo.

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* Militante de CTA Capital y del Frente Salvador Herrera. Integra la Comisión Ejecutiva Nacional.

La muerte como instrumento del silencio se instalaba en toda Latinoamérica, pero el silencio no fue silencio sino un grito colectivo, y desde entonces, cada 25 de noviembre conmemoramos su vida y su lucha.

El silencio no fue silencio y la conmemoración no es un acto de salón. La muerte no obtuvo victoria en los cementerios y la historia de lucha de las mujeres en todo el mundo está más viva y urgente que nunca.

Miles de historias, vidas enteras puestas a disposición para transformar las realidades cotidianas de opresión, existen y se reproducen en su forma más vital día a día, en todos los territorios donde una mujer se planta como una semilla y transforma todo lo que sucede alrededor. Miles de mujeres tejen redes de comunidad, soportes, enlaces y urdimbres de abrazos comunitarios que posibilitan proyectos de vida.

Las organizaciones territoriales somos sostenidas por este tejido cotidiano. Todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches, nuestras compañeras tejen redes que nos salvan de muchos dolores. Tejen en las ollas, en los talleres, en los espacios educativos, en la puerta abierta las 24 hs., para tomar mate o por si se necesite algo con que llenar el plato diario.

Ese tejido tiene muchos nombres propios, muchas historias. Pero como organización hoy se nos ensancha el pecho porque ese tejido también discute el modo de organización del poder.

Nuestra compañera Dagna Aiva, referenta del centro comunitario Casa Usina de Sueños, que es parte del Frente Territorial Salvador Herrera CTA-A, ha sido una de las candidatas elegidas, por una nueva propuesta de construcción de poder popular en los barrios.

Dagna vive en la 21-24, milita el barrio desde los 14 años, y allí construyó junto con otras y otros el espacio Casa Usina de Sueños donde se realizan actividades con niñxs, la tercera edad y aquellas dirigidas a personas con capacidades diferentes; pero no solo eso, como todxs sabemos, las referentas comunitarias en los barrios obreros tejen día a día miles de tareas que resuelven las necesidades allí donde el Estado está ausente.

Y en ese tejer y andar, junto con la fuerza de muchas otras compañeras, se ha llegado a construir una propuesta política cuya fuerza es la unidad de distintas organizaciones e independientes para enfrentar al macrismo y sacarlo de nuestros barrios.

Dice nuestra compañera Dagna cuando nos habla, “Es necesario unir fuerzas para resolver las necesidades del barrio: urbanizarlo para vivir dignamente, con luz y cloacas, como cualquier barrio de la Ciudad. Desde la lista #ListaAzulRojayNegra proponemos el acompañamiento no solo en los votos sino en el cotidiano, en las asambleas, donde podamos debatir los recursos que hay para nuestros barrios, de las obras, lo que nos falta, y resolver en conjunto las problemáticas que hay. Nuestrxs vecinxs saben que hemos trabajado y seguiremos trabajando como siempre. Pero para avanzar, necesitamos aunar las fuerzas, participar, comprometernos, dialogar y proponer cosas para el barrio. Todxs los vecinos tenemos la responsabilidad de hacer nuestro aporte solidario y crítico para que podamos vivir bien, como nos merecemos. La fuerza está, la transparencia también y la unidad, con una propuesta superadora de unidad para derrotar y sacar al macrismo de nuestros barrios, seguiremos organizándonos para construir el buen vivir que nos merecemos, con participación activa y protagonismo de todxs lxs que se quiera sumar.”

Dagna es la 21/24 en piel y corazón, trabajadora incansable, siempre con el fuego encendido para poner la olla donde cocinamos los sueños. Sabe y dice que la situación es difícil y que tenemos que organizarnos para contener, aliviar, y generar solidaridad en el barrio.

La pelea por la democratización, la urbanización, la vida digna es el objetivo de ella y muchas compañeras que trabajamos desde la reciprocidad, porque entendimos que la militancia desde el corazón es la más importante y la que resuelve todas las transformaciones que nos faltan.

Sabemos que no es fácil, y por eso se nos infla el pecho cuando contamos su historia.

No es fácil en una sociedad meritocrática, donde la política aun la define una sociedad patriarcal y propietaria. No es fácil siendo mujer, habitante de una villa, hija de migrantes, luchar por el buen vivir en tierras despojadas de sus antiguos y verdaderxs habitantes.

No es fácil redimir lo saqueado. Pero nuestras compañeras, nuestras redes, no se rinden, no se cansan, no claudican.

Cada compañera, como Dagna, es un nombre y es una historia. Y es esa historia de lucha, la que permitió el reconocimiento por parte de sus vecinxs en las últimas elecciones de la Junta Vecinal.

Cada compañera, individual y colectivamente son la pedagogía del ejemplo de que es posible construir otros mundos.

Sabemos con orgullo que ese es el camino para construir otros poderes, otras formas de vivir y habitar el mundo, y que aunque tarde un poco más y lleven mayores esfuerzos, son el camino que nos lleva a ese buen vivir que todxs merecemos.

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