Apuntes para un debate
Qué lugar ocupamos las mujeres en las universidades nacionales
Jueves 7 de marzo de 2019, por Redaccion *
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El presente informe pretende ser el comienzo de un aporte que visibilice en parte, el lugar que las mujeres ocupamos en el ámbito de la Universidad Nacional de San Luis, comenzando por las docentes.

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El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en homenaje a aquellas valientes luchadoras que en 1908 se atrevieron a pelear por sus derechos laborales y que por ese motivo, fueron asesinadas por la patronal textil COTTON en Nueva York. Desde hace un tiempo, las mujeres y disidencias sexuales, organizadas en distintos colectivos, hemos decidido hacer visibles los lugares que ocupamos en el ámbito productivo y reproductivo, algunos de los cuales han sido y siguen siendo ocultados por la cultura patriarcal.

En este sentido, desde la Secretaría de Derechos Humanos, Igualdad de Género y Diversidad de ADU, surgió la iniciativa de llevar a cabo una investigación para luego elaborar un informe que contenga datos precisos sobre la cantidad de trabajadoras y trabajadores docentes que desempeñan sus tareas en el ámbito de la Universidad Nacional de San Luis. Se ha realizado una minuciosa labor, solicitando los datos a cada Secretaría General de todas las facultades y/o personal a cargo en el caso de IPAU, Jardín Maternal y Escuela Normal Juan Pascual Pringles. Corresponde destacar la buena predisposición y el interés manifestado por las personas que brindaron los datos generosamente, a quienes va nuestro agradecimiento, ya que ello posibilita la elaboración del presente informe.

Se relevaron datos sobre la totalidad de las facultades, IPAU, Jardín Maternal y Escuela Normal Juan Pascual Pringles, que corresponden a diciembre de 2018.

Resulta significativa la alta representatividad del género femenino en la Universidad Nacional de San Luis, ya que sobre un total de 2.163 docentes, 1265 somos mujeres, es decir, representamos el 58,48 %, mientras que 898 son varones, alcanzando un 41,52%.

Cabe destacar, además, que de las once dependencias (totalidad de facultades, IPAU, Jardín maternal y ENJPP), sólo en tres de ellas hay mayoría de varones, en tanto que en las ocho restantes, el mayor porcentaje lo ocupamos las mujeres.

A continuación se detallan los porcentajes:

- Jardín Maternal: Mujeres: 95%. Varones: 5%
- Escuela Normal Juan Pascual Pringles: Mujeres 79,52 %. Varones: 20,48%
- Facultad de Ciencias de la Salud: Mujeres: 79,31%. Varones: 20,69%.
- Facultad de Psicología: Mujeres: 73,95%. Varones: 26,05%.
- Facultad de Ciencias Humanas: Mujeres: 72,22%. Varones: 27,78%.
- Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia: Mujeres: 62,50%. Varones: 37,50%.
- Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales: Mujeres: 63,16%. Varones: 36,84%.
- Facultad de Turismo y Urbanismo: Mujeres: 59,18%. Varones: 40,82.
- Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales: Mujeres: 28,26%. Varones: 71,74%.
- Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias: Mujeres: 42,14%. Varones: 57,86%.
- IPAU: Mujeres: 40%. Varones: 60%.

VER GRÁFICO EN: (https://drive.google.com/file/d/1do...).

Como muestran los datos recabados, las tareas de docencia, investigación y servicios dentro de nuestra universidad, son desarrolladas por una amplia mayoría de mujeres. No existe brecha salarial entre un género y otro, derecho que se ha ido conquistando a lo largo de la historia, ya que el sector docente en la Argentina, posee uno de los porcentajes mayores de sindicalización.

La incorporación al mundo académico, también conquistada con luchas colectivas, nos ha dado herramientas para acceder a lugares valorados, tales como cargos en el nivel universitario. No obstante, la docencia, en general, es una profesión que mayoritariamente es ocupada por mujeres en los distintos niveles. Ello es consecuencia de estereotipos que la cultura patriarcal le confiere al género femenino, vinculados al maternaje: contención emocional, amorosidad, paciencia y abnegación. Estas cualidades que la sociedad nos asigna a las mujeres, son utilizadas muchas veces por los gobiernos para desacreditar por ejemplo, las luchas por salario, ya que es una profesión que se considera debe hacerse por la tan mentada “vocación” de las docentes.

En este sentido, las dependencias que más porcentaje de docentes mujeres poseen son: Jardín Maternal, Escuela Normal y Facultad de Ciencias de la salud. Claramente en nuestra universidad se evidencia lo que se denomina estereotipos de género laborales, que vinculan y naturalizan la actividad de la docencia, sobre todo en el nivel inicial y primario, al género femenino. Mayoritariamente los trabajos que desarrollan las mujeres en nuestro país, están concentrados en el sector de prestación de servicios: salud, educación y servicios a la comunidad. No es casual entonces que la Facultad de Ciencias de la salud, ocupe el tercer lugar en cuanto al porcentaje de docentes mujeres.

La Facultad de Ciencias Humanas y la de Psicología también poseen niveles muy altos de cargos docentes en relación a los varones. De igual modo, las carreras que nuclean estas facultades están vinculadas a la docencia y o a actividades en las que se entiende que las cualidades emocionales de contención cobran un papel relevante, espacio que la sociedad le ha adjudicado mayoritariamente a las mujeres.

Se pone en evidencia que la socialización femenina desde la temprana infancia, aún en estos tiempos, incide de modo negativo en cuanto al abanico de posibilidades que se considera a la hora de “elegir” un proyecto de vida vinculado a lo profesional, ya que se circunscribe fundamentalmente al ámbito reproductivo. Todo se inicia con la educación y los procesos de subjetivación en general, diferentes para varones y mujeres, dentro del núcleo familiar, escolar y en todos los ámbitos. En los juegos: a quiénes dejamos experimentar? A quiénes les promovemos que tomen riesgos y se los festejamos? Con quiénes hablamos de emociones? El trato no es igualitario.

En este sentido, las facultades de nuestra universidad que más porcentaje de varones docentes poseen son las vinculadas a las ingenierías y/o denominadas las carreras “científicas”, como lo son las incluidas en la FICA y la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales. En ésta última, la diferencia a favor de los varones es aún mayor. Tradicionalmente y aún hoy, si bien la brecha es menor, estas carreras han sido consideradas socialmente más para los varones.

No obstante, de modo paulatino vamos tomando conciencia y ocupando lugares que en otros tiempos históricos, hubiesen resultado impensables. En vísperas del 8 de marzo del año 2019, cabe destacar que si bien la participación femenina en el mercado laboral ha ido en aumento, consecuencia del incremento en su nivel de escolaridad, ello no se produce en un marco de igualdad de condiciones con los varones, ya que las mujeres nos insertamos con ciertas desventajas que dificultan nuestro acceso y permanencia. Una de ellas es la doble jornada laboral, de la que las docentes universitarias y pre universitarias no somos ajenas, que implica hacernos cargo de las tareas domésticas y de cuidado de la familia, además de desarrollar las actividades en el mercado laboral. Ello nos provoca no sólo una sobrecarga laboral, sino malestares y conflictos que inciden de modo negativo en nuestro desarrollo personal y profesional. Se habla de una triple jornada en el caso de que haya personas enfermas en una familia y de una cuádruple para las mujeres que desarrollamos una militancia activa. Es decir: este trabajo invisibilizado, le resulta muy útil a las sociedad capitalista, ya que son tareas no remuneradas, denominadas reproductivas, sin las cuales la sociedad no podría existir. Este trabajo no aparece en las estadísticas de empleo y es invisibilizado. En los últimos años y como logro de las luchas de las mujeres comienza a ser reconocido el valor económico que este trabajo implica.

Como trabajadoras que ocupamos la mayor parte de los cargos docentes dentro de nuestra universidad, tenemos el enorme desafío de visibilizar nuestro trabajo, de propiciar una formación en nuestras/os estudiantes, sea de la disciplina que fuere, que promueva la equidad entre los géneros. Sería muy saludable que unas dos o tres veces durante los cuatrimestres, nos tomáramos un tiempo para conversar con las/os alumnos, que les contáramos todos los derechos que las mujeres trabajadoras hemos conquistado y los que aún nos faltan conquistar.

Si somos mayoría, alguien se ha preguntado porqué los rectores, salvo en una ocasión, han sido siempre los varones en nuestra universidad? En relación a los decanatos, en estos momentos, sobre un total de ocho Facultades, cinco de ellas están ocupados por mujeres y sólo tres por varones.

Lamentablemente el patriarcado también cala hondo en las organizaciones políticas y sindicales en las que las mujeres desarrollamos nuestra militancia. También hay que decir que en la historia de la Asociación de Docentes Universitarios, fundada en el año 1982, sólo en dos ocasiones el cargo de la secretaría general fue ocupada por mujeres.

Ni las tareas políticas, ni las reproductivas, ni ninguna profesión se desarrollan con los genitales, por lo tanto animémonos a ampliar nuestros proyectos de vida y a ocupar los espacios políticos con una perspectiva de clase y de género.

SI ESTE 8 DE MARZO LAS MUJERES DOCENTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN LUIS PARAMOS, CASI EL 60 POR CIENTO DE LAS TAREAS NO SE REALIZAN.

EL 8M NOSOTRAS PARAMOS EN EL MARCO DEL PARO INTERNACIONAL DE MUJERES Y DISIDENCIAS.

Zunilda Campo, Secretaria Adjunta de la CTA-A de San Luis y Secretaria de Derechos Humanos, Igualdad de Género y Diversidad, ADU

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