¡Sin feminismo no hay revolución posible!
Martes 26 de marzo de 2019, por Silvia Leon *
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Este 8M volvimos a encender las llamas verdes y púrpuras que invadieron las calles y las plazas de todo el país y del mundo, con un Paro Internacional de Mujeres unidas por un mismo objetivo: levantar nuestros puños y voces contra la opresión del sistema capitalista, patriarcal y colonial.

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* Secretaria de Organización de ATE Nacional y Secretaria de Género de la CTAA Nacional.

Denunciamos las políticas del gobierno de Macri, del FMI y de los gobiernos provinciales,que nos vienen azotando con una reforma laboral encubierta, con precarización laboral, despidos y el cierre de puestos de trabajo.

Denunciamos también la falta de una redistribución compensatoria salarial por las tareas domésticas y de cuidado que realizamos las mujeres; la creciente feminización de la desocupación y de la informalidad laboral y el aumento de la pobreza, particularmente en el caso de las niñas.

La trata para la explotación de nuestros cuerpos; los fundamentalismos religiosos que torturan y obligan a las niñas a ser madres; la responsabilidad de los cuidados de toda la familia; el abuso de nuestros cuerpos como territorio de conquista, a través de las violaciones y los femicidios, son modos de querer someternos y encerrarnos.

Son resistencias al proceso transformador que se hacen sentir en los cuerpos y las condiciones de vida y laborales de las mujeres y, en especial, de las niñas.

Denunciamos los acuerdos patriarcales que se resisten a perder los privilegios tanto en las organizaciones políticas y sindicales como en las estructuras de poder, colmadas de varones que no incorporan a las mujeres, más allá de lo discursivo.

Frente a ello, las mujeres trabajadoras que son doblemente oprimidas por el sistema capitalista y por el sistema patriarcal, hemos logrado crecer en la defensa de los puestos de trabajo, del aborto legal, seguro y gratuito, contra los crecientes femicidios y contra las violencias y acosos, en un amplio marco movimiento feminista que crece en la diversidad y que amplía la lucha por la liberación.

Construir la equidad desde ATE y la CTA-A es reconocernos en las diversas formas de opresión y vulneración de derechos que encarnamos: trabajadoras con trabajo formal, informal, desocupadas, jubiladas, migrantes, originarias, negras, trans, travestis, lesbianas.

Es incorporar la centralidad de los derechos de las mujeres y disidencias: derecho al trabajo con salarios y jubilaciones dignas, al salario por trabajo de cuidado y políticas que liberen a las mujeres del rol de cuidadoras, al cupo trans, a mayor presupuesto para políticas públicas de género y erradicación de las violencias, a las licencias para el cuidado y por violencia de género, a la aplicación del protocolo ILE y de la educación sexual integral, al aborto legal, seguro y gratuito, entre otras tantas.

Es exigir también una verdadera paridad en la representación de nuestras organizaciones; que las prácticas patriarcales no obstaculicen nuestro derecho a acceder a los cargos que genuinamente merecemos por nuestra militancia.

Es exigir y conquistar el derecho a una vida y militancia sin violencia. Por eso fuimos capaces de plasmar un Protocolo para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de violencia y acoso de género(s) en el ámbito de la CTA-A, en camino a su nacionalización. Siendo la primera central sindical en el país y en Latinoamérica que lo pondrá en práctica.

Pero es necesario comprender que debemos despatriarcalizar también nuestras cabezas, nuestros corazones y nuestras prácticas para gozar una vida más equitativa, sin violencia y con derechos. Nos necesitamos unidas/es.

Nuestra CTA Autónoma en los primeros días de febrero resolvió hacer un urgente llamado al Paro Nacional de Mujeres y Disidencias y, a través de asambleas y debates en todo el país, fuimos construyendo en CABA la marcha a Plaza de Mayo. El paro laboral se hizo sentir con mucha fuerza en los sectores del Estado.

Por eso lamentamos los operativos destructivos y divisionistas de sectores que, con oportunismo político y haciendole el caldo al gobierno y a los grupos del poder hegemónico, intentaron dividirnos con mentiras.

De la misma manera, repudiamos y no permitiremos ninguna sanción intimidatoria que intente disciplinar a la mujeres trabajadoras que toman posición en esta lucha que estamos dando por el derecho de las mujeres. Las mujeres salimos a ocupar las calles y allí nos quedaremos hasta que todas seamos libres.

¡Sin feminismo no hay revolución posible!

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