Vivas, libres y desendeudadas nos queremos
Una lectura feminista de la deuda
Miércoles 5 de junio de 2019, por Inés Hayes *
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Cómo repercute la deuda en nuestras vidas cotidianas, por qué se convierte en una nueva forma de explotación y precarización laboral, de qué manera afecta a las mujeres y cómo organizarnos colectivamente para desendeudarnos, fueron algunas de las cuestiones que se trataron ayer en el Centro Cultural Pepa Noia, con la presencia de Verónica Gago y Luci Cavallero, autoras del libro Una lectura feminista de la deuda.

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“Sacar del closet la deuda de cada quien (cada persona, cada hogar, cada familia) significa primero hablar de ella. Narrarla, conceptualizarla para entender cómo funciona. Investigar con qué economías se enhebra. Hacer visible con qué formas de vida se aprovecha y cómo interviene en los procesos de producción y de reproducción de la vida.”, se lee en las primeras páginas del libro.

Sentadas en círculos, con los textos en sus piernas, mujeres sindicalistas, de la economía popular, estatales, de la salud, pusieron en común de qué manera las afecta la deuda en sus vidas cotidianas. “Yo tuve que endeudarme para poder terminar mi casa. Yo todavía estoy pagando el crédito que saqué para poder pagar mis deudas. El ex marido de mi hermana la dejó con todas sus deudas por pagar”, fueron algunos de los relatos compartidos. Y una de las conclusiones fue que, a la luz de la organización feminista, las angustias individuales que generan las deudas (mecanismo intrínseco del sistema capitalista) se transforman en ideas y acciones colectivas para hacerles frente.

Una de las autoras del libro, Luci Cavallero, contó cómo nació la idea de llevar al papel una mirada feminista de la deuda: “En mayo de 2017, desde Ni una menos, organizamos una acción frente al Banco Central, bajo la consigna Vivas, libres y desendeudadas nos queremos y en ese momento denunciamos, a 15 días de que el Gobierno acordara el acuerdo con el FMI, que el endeudamiento crecía al ritmo del endeudamiento de nuestra vida cotidiana, de nuestras economías domésticas”.

Primero, contó Cavallero, para visibilizar este fenómeno politizamos lo doméstico; el libro es heredero de ese proceso, de cómo estaba vinculada la violencia machista con el endeudamiento, politizando nuestra vida doméstica podemos relacionarla con la violencia machista. “Y empezar a pensar que el problema financiero no es algo de lo que sólo hablan los técnicos sino que exige ser debatido por todos los sectores, porque cuando el Gobierno promete obediencia al FMI, está también comprometiendo nuestras vidas cotidianas, nuestros recursos, nuestros bienes, nuestra salud”, explicó la autora. Y es que cuando tenés una deuda, contaron las mujeres, no podés dormir, no podés comer, no podés vivir.

Dime quién eres y te diré cuánto debes

“Desde hace aproximadamente una década hay una notable expansión del sistema financiero en sectores que antes estaban fuera de ese sector, las finanzas empezaron a invadir territorios nuevos, apareció la Tarjeta Naranja, el Efectivo Ya, se armaron nuevos circuitos financieros. La pregunta es qué significa que te endeudes sin trabajo estable: la deuda funciona como estructura de la precarización, porque agarro cualquier trabajo para poder cumplir con la deuda, entonces, lo más estable que tenés es la obligación de la deuda”, detalló Verónica Gago.

La deuda funciona como la rueda de una bicicleta: refinanciamos deuda con más deuda. “Y va condicionando cada vez más la vida cotidiana, sobre todo de las mujeres, porque hay un discurso que dice que las mujeres son las pagadoras ejemplares porque son las que no abandonan los hogares ni las responsabilidades. Además la tasa de interés sube a medida que menos confiable sos; en síntesis, hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos”, explicó Gago.

Organización colectiva

Entre mate y mate, Pablo Spataro, Secretario General de la CTA Autónoma, reflexionó: “Cómo hacemos para reactivar mecanismos solidarios entre compañeros y compañeras. Lo de la deuda con el FMI lo vemos cotidianamente cuando nos endeudamos para poder vivir, es una forma hegemónica que construyeron para que vivamos. Tenemos que pensar y construir mecanismos de solidaridad que duren en el tiempo y que sean cotidianos”.

En ese sentido, Clarisa Gambera, Secretaria de Género de la CTA-A Capital y coordinadora del debate dijo: “Hay que seguir construyendo el discurso de que trabajadoras somos todas, salgamos de nuestras casas o no. Todas tienen derecho a jubilaciones dignas porque el trabajo doméstico también es trabajo”.

Fiorella Maranessi, militante de la Escuela Feminista Norita Cortiñas y trabajadora de la Anses, agregó: “Creo que en el feminismo está la clave porque es el movimiento que está discutiendo el poder y que convoca a miles de mujeres y disidencias a la calle y a organizarse”.

También estuvieron presentes trabajadoras del Centro Gallego, que contaron cómo hicieron para sobrevivir a estar más de un año sin cobrar sus salarios y cómo se endeudaron durante ese tiempo para poder comer.

“La deuda también es violencia. Todos estos son los puntos en común que como mujeres de la CTA-A tenemos para pensar una estrategia colectiva”, saludó el encuentro Clarisa Gambera, agradeciendo la presencia de las autoras de Una mirada feminista de la deuda.

* Periodista, docente universitaria y directora de la Secretaría de Comunicación de la CTA Autónoma

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