Abran cancha: llegaron ellas
Martes 25 de junio de 2019, por Clarisa Rojas *
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Una vez más el fútbol vuelve a ser terreno de juego donde se disputa bastante más que un once contra once, este deporte (no por nada el más popular de nuestro país) se vuelve entonces una suerte de espejo donde se reflejan las peleas y reivindicaciones sociales.

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* Periodista

El 7 de junio pasado tuvo su inicio el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino Francia’19, que ya nos está regalando mucho para analizar. Si bien para nuestro Seleccionado el mundial llegó a su fin, podemos decir que nuestras pibas han salido victoriosas. Desde el arranque, el camino que significó la clasificación fue para las nuestras un constante gambetear obstáculos y dificultades. Es que estas pibas se animaron a irrumpir en un deporte siempre pensado para los hombres, con ellos como protagonistas.

Entonces desde los primeros pasos en sus clubes tuvieron que aguantar jugar en canchas auxiliares sin luces, sin césped, no ser contenidas muchas veces por sus instituciones; y ya habiendo llegado a conformar la Selección Mayor, tampoco ser contenidas por la máxima Institución del fútbol a nivel nacional: la AFA. De ahí los reclamos de nuestras jugadoras por no contar con traslados, ni si quiera con indumentaria limpia, de ahí su paro en el año 2017 por “no contar con las condiciones básicas para practicar el deporte”.

No hablemos ya de los reclamos salariales, y los datos conocidos de los últimos días sobre cómo muchas de ellas tienen otras profesiones u oficios para, paradójicamente, bancarse esta profesión. Estas pibas que entonces estuvieron hasta 2 años sin entrenar por no contar con el apoyo económico debido, se trajeron ante el silencio de la prensa de la Copa América Chile 2018, un lugar en los Panaméricanos y una plaza en el repechaje para el mundial, reivindicando en su vuelta al país que “el fútbol será feminista o no será”.

Frente a Panamá (a pesar del dudoso reparto de entradas de la AFA) ante un histórico acompañamiento de la gente, sellaron su plaza para Francia. En el sano ejercicio de no naturalizar los logros y conquistas, es bueno repasar las luchas que libraron estas pibas para poder llegar al mundial, y lo que ello implica. Así como el amplio movimiento de mujeres y disidencias levantando reivindicaciones históricas volvimos a fijar la agenda con el pedido de aborto legal, seguro y gratuito a la cabeza y nos volvamos de forma masiva a las calles; nuestras pibas salieron a la cancha, de una vez y para siempre, a ocupar la escena pública.

Sí, salió Estefanía Banini a tirar magia, salió Vanina Correa a volar de palo a palo, salieron todas y con ellas muchas más: las que las antecedieron y las que las van a suceder, las pibas de los barrios y las de todos lados quienes así como ellas esquivan prejuicios e imposiciones para elegir jugar un juego que siempre nos contaron, era de varones.

Por esos nuestras guerreras ya han hecho historia y marcan el camino, porque irrumpieron en las columnas deportivas que antes optaban por no nombrarlas, irrumpieron en el debate público y nos regalaron ese corajudo 3-3 que remontaron ante Escocia, y entonces con sus luchas, sus dolores, su reclamo por la efectiva profesionalización de lo que hace en su condición de mujeres fue como gritar ¡Ahora que sí nos ven! Estás peleas colectivas de dentro y fuera de la cancha, también tienen su correlato en otros seleccionados nacionales, es que la pelea por la equidad de sueldos y condiciones respecto a los jugadores varones, es la gran cruzada de Francia’19. Por caso, la Selección de Estados Unidos (considerada la mejor del fútbol femenino, y la que cuenta con más apoyo económico) ha denunciado en un juzgado de Los Ángeles a la federación de fútbol estadounidense, el motivo fue que su salario equivale sólo al 38% de los jugadores varones, siendo ellas en su país tan o más populares que estos últimos.

Esto lo dio a conocer, significativamente el último 8 de marzo, su Capitana Alex Morgan, quien no le rehuye a otros debates y ya ha avisado que en caso de consagrarse campeonas no ira a la Casa Blanca a reunirse con el presidente Trump. Por su parte, la crack indiscutida a nivel mundial que viste la 10 de Brasil, Marta, además de llevar en sus botines el símbolo de la campaña “Go Equal” que llama a la equidad no sólo en la remuneración económica, sino en los tratos recibidos entre jugadores y jugadoras de fútbol; este domingo tras quedar fuera del mundial, se dirigió a cámara y le hablo a las niñas, a las mujeres brasileras al decir “el fútbol femenino depende de ustedes”, marcando la necesidad del recambio generacional.

También Sara Gama, la Capitana italiana que ha recibido múltiples ataques xenófobos por ser afrodescendiente, ha hecho hincapié en la importancia de que su selección juegue un mundial después de 20 años ya que “Sí las chicas nos ven en televisión, nos pueden imitar. Para ellas somos pioneras". Así nuestras pibas, y no sólo nuestras pibas, se asocian en este deporte colectivo hermoso y dan una pelea que dura bastante más que ’90 en pos de la equidad, derechos, reconocimiento y retribución económica con respecto a los jugadores varones. Estas mujeres se plantan, alzan la voz, le ganan el partido a los prejuicios y a los mandatos y ya han hecho historia: entre pase y pase, estás mujeres nos muestran que el fútbol hace rato dejó de ser territorio exclusivo de varones. Habrán cancha que con el peso de la historia y lo poderoso del futuro, llegaron ellas.

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