Internacionales
Turquía: Impactos del Covid-19 para el mundo del trabajo
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La médica turca y presidente de la central obrera de izquierda de ese país, Disk, analiza en este artículo de opinión la situación del coronavirus en su país. Arzu Çerkezoğlu [1] analiza la situación sanitaria, laboral, las demandas obreras en este contexto y el rol del gobierno.

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Turquía está entre los países más afectados por la pandemia del COVID19. Con más de 160.000 casos confirmados a fines de mayo, está en noveno lugar entre los más afectados y número 15 entre los países que más muertes cuentan, superando las 4.500 vidas perdidas. El primer caso de COVID19 se detectó en Turquía el 10 de marzo y la primera muerte el 17.

Luego de la llegada de la pandemia al país, varias medidas estaban en la agenda. El gobierno no aprobó la propuesta de instauración de una cuarentena general y aislamiento . En su lugar, optó por una cuarentena parcial. Primero, las escuelas y jardines de infantes fueron cerrados. Luego, los lugares de concurrencia masiva como shoppings, restaurantes, bares y cafés. Ciudadanos mayores de 65 y menores de 20 años no podían salir a las calles y se impusieron limitaciones al transporte para aquellos residentes de las grandes ciudades. Se impusieron toques de queda para los fines de semana y feriados.

El efecto de la pandemia en la salud de los trabajadores

Las demandas elevadas por los sindicatos y nuestra DISK para cerrar las actividades económicas, salvo los servicios esenciales y trabajos obligatorios, por 15 días no fueron escuchadas. Millones de trabajadores y trabajadoras continuaron asistiendo a sus lugares de trabajo y utilizando los transportes públicos. De hecho, se implementaron regulaciones especiales para permitir que las personas trabajen incluso durante los periodos donde se había establecido toque de queda. Esta situación, como es obvio, impactó negativamente en la salud de los trabajadores. Esto se ha confirmado a partir de una investigación llevada a cabo por el Centro de Investigaciones de DISK (DISK-AR) que buscaba medir los efectos de la pandemia entre nuestros afiliados y afiliadas.

De acuerdo a ese reporte, el número de casos positivos en la población de Turquía es 1.3 por mil y el radio de casos entre los trabajadores afiliados a DISK, según la encuesta, ronda los 4.1 por cada mil. El 27 de abril, el radio de casos positivos entre los trabajadores afiliados a DISK fue 3.2 veces mayor al número general de casos.

Precauciones legales, económicas y sociales ante el Covid-19

Turquía ha experimentado la llegada del COVID19 en medio de los efectos de una crisis económica que acarreamos desde agosto de 2018. Con el estallido de la pandemia, el gobierno nacional puso en marcha algunas regulaciones relativas a la economía y el empleo. De todas maneras, debemos resaltar que estas regulaciones son muy inadecuadas y limitadas. El gobierno hizo cambios en las leyes laborales ante la pandemia. El más importante de ellos constituye la modificación del seguro de desempleo. En marzo de este año se redujeron los requisitos de días de trabajo necesarios para beneficiarse del seguro de desempleo, de 600 días trabajados con un beneficio de 120, pasaron a ser 450 con un beneficio que también se redujo, ahora a 60 días.

Con la ley sobre los riesgos económicos y sociales del COVID19, adoptada el 17 de abril, se prohibieron los despidos por tres meses. De todas maneras, aun con esta ley, los empleadores tuvieron la oportunidad de forzar a sus trabajadores a una licencia no paga.

Debido a la prohibición de despidos, el empleo estaba protegido solo en los papeles, y el apoyo para quienes perdieron su trabajo previamente estuvo dado por el seguro de desempleo con duración de tres meses. Por otra parte, muchas empresas no pueden trabajar a toda su capacidad por la crisis del COVID19 y eso llevó a la habilitación de reducción de las jornadas laborales y la ayuda estatal para el pago de salarios, menor al salario regular pero suficiente para garantizar la vida.

En marzo, el gobierno anuncio un paquete denominado Escudo de Estabilidad Económica, para paliar los efectos del COVID19. Primero fue anunciado que el paquete, de 100 billones de libras turcas (cerca de 15 billones de dólares), fue luego aumentado a 250 billones (36 billones de dólares). De todas maneras, este paquete demostró ser mayormente ficticio en su impacto e incluyo facilidades de crédito y alivio de deudas. Si miramos el paquete de medidas en términos de la porción del PBI que representa, es el segundo más bajo entre los países del G20 de acuerdo al siguiente cuadro (en inglés):

Pero más preocupante es el monto de pagos y transferencias monetarias realizadas a ciudadanos y trabajadores a través de este paquete. El 96% del mismo está destinado a créditos y facilidades para aliviar deudas, y solo el 4% consiste en ayudas monetarias.

En términos de ayuda ante el COVID19, 4.5 millones de personas recibieron 6 billones de libras turcas por medio del fondo de seguro de desempleo. Luego, 5.5 billones de libras turcas beneficiaron a 5.5 millones de familias pobres, con transferencias de mil libras turcas a cada una. Las transferencias para el seguro de desempleo a trabajadores y desempleados fueron más bajas de lo esperado. Más allá de ello, la situación de los trabajadores informales y los más pobres es de incertidumbre.

Empleo y pérdida de ingresos por la pandemia

A pesar de que la información oficial no ha sido publicada aún. Algunos datos del Ministerio del Tesoro y Finanzas, así como el Ministerio de la Familia, Empleo y Servicios Sociales indican que la pandemia causó una enorme pérdida económica y de ingresos. Más de 4.6 millones de trabajadores asegurados aplicaron el beneficio para recibir pagos por desempleo y pérdida de ingreso.

Estos números excluyen a trabajadores que aún no pueden pedir el beneficio porque no cumplen con los requisitos, como así también a quienes no están registrados. Cerca de 5 millones de personas trabajan en la informalidad, en sectores no ligados a la agricultura en nuestro país. También tenemos 2.8 millones de personas que trabajan como autónomos allí. Según datos de la investigadora de la Kocaeli University Faculty of Economics and Administrative Sciences faculty, Aziz Çelik, la pérdida de empleo e ingresos por la pandemia afectó a más de 7 millones de personas.

Según estudios de campo, este panorama se confirma: por ejemplo el profesor Veysel Bozkurt, de la Istanbul University Faculty of Economics explicó que según un estudio de redes sociales que abarca clases urbanas, educadas de nivel medio y alto, el 47% de los empleados del sector privado están preocupados por cubrir sus necesidades básicas en los próximos dos meses.

El efecto para las grandes ciudades ha sido mayor. Según una encuesta del CHP Istanbul, el 66,2% de la población trabajadora de Estmabul percibió reducción en sus ingresos y 1 de cada 4 están ahora desempleados.

Posibles impactos del COVID19 en el mercado laboral

Como dijimos, previo a la pandemia existía una crisis económica en el país. Los datos de febrero, previos a la pandemia, mostraban ya una situación extremadamente negativa en el mercado laboral en Turquía. La crisis económica que comenzó en agosto de 2018 llevó a un estallido del desempleo. Desde agosto 2018 a febrero 2020 se perdieron cerca de 3 millones de puestos de trabajo.

Por otra, parte los desocupados, que perdieron sus esperanzas debido al amplio tiempo de desempleo por la crisis, se incrementaron en un 75% durante el último año, pasando de 621.000 en febrero de 2019 a 1.1 millón en febrero de este año.

La estimación de la pérdida de empleo por la pandemia que podemos hacer, a falta de los datos oficiales, es que para los meses de marzo, abril y mayo se perdieron entre 7 y 8 millones de empleos. Pero esta cifra aún crece y podría trepar hasta un pico de 15 a 16 millones.

Conclusión: Hoja de ruta de DISK ante la pandemia

Tan pronto como el COVID19 emergió, DISK acercó sus visiones al gobierno con las medidas que proponía para combatirlo. Junto a organizaciones sindicales y profesionales, DISK desarrolló políticas comunes y las presentó al público. Ellas consisten principalmente en:

• Que la contención de la pandemia tenga lugar en un esquema transparente y participativo de parte del gobierno. Sugerimos que la dimensión sanitaria sea manejada en conjunto con las organizaciones profesionales de la salud teniendo presente también los impactos económicos y sociales que advertimos los sindicatos.

• Prohibición de despidos, acción que se implementó tardía e incompletamente recién el 17 de abril.

• Suspender las actividades no esenciales y licencias pagas para los trabajadores que ya no pueden trabajar.

• Reducción de las jornadas de trabajo para aquellas actividades que, en el marco de la pandemia, no pueden desarrollarse en toda su capacidad y el pago de parte de los salarios por parte del Estado.

• Protección social para familias y trabajadores no registrados, con transferencias monetarias que aseguren la vida digna. La pandemia tiene mayor impacto en quienes desarrollan trabajo de cuidados y doméstico, mayormente mujeres, profundizando la división sexual del trabajo y aumentando la violencia. Por eso, propusimos tomar medidas específicas para fomentar la igualdad de géneros.

• Incremento de las pensiones por jubilación al monto del salario mínimo.

• Posponer los pagos de los servicios básicos y la exclusión del cobro del IVA en los mismos, como también la prórroga en el pago de las tarjetas de crédito y préstamos a trabajadores/as.

•Impuesto a las grandes riquezas y el uso de las reservas del Banco Central para crear recursos para las medidas propuestas.

Lamentablemente, el gobierno no tomó estos caminos. No produjo políticas públicas efectivas de protección hacia la sociedad ante la pandemia. Lo indicado en nuestras propuestas puede verse a la luz de los resultados actuales. Estos días se está debatiendo la relajación de las prohibiciones a la movilización y el transporte. DISK anunció una hoja de ruta con medidas urgentes para el orden y protección social durante y posterior al COVID19.

[1] Con contribuciones de: Aziz Çelik, Deniz Beyazbulut, Kıvanç Eliaçık, Zeynep Kandaz

* Este artículo fue traducido y sintetizado por la Secretaria de Relaciones de la CTA-Autónoma a partir del original publicado en inglés por la Confederación Europea de Sındicatos.

* Equipo de Comunicación de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA

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