Niñez
Metáfora de la crueldad, Centro Cerrado Almafuerte
Jueves 15 de octubre de 2020, por Prensa Foro por los derechos de la niñez *
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Una vez más, la desidia continúa produciendo muertes en el Organismo de Niñez. ¿Cuánto más debemos estirar el umbral de la impunidad?

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Hoy se realizará la audiencia solicitada por el defensor del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Ricardo Berenguer, para tratar el Habeas Corpus presentado por el Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), ante tres tentativas de suicidio acontecidas en tan solo 15 días, en el centro cerrado Almafuerte (La Plata) dependiente del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires (OPNyA). Debía haberse realizado ayer. Las autoridades pasaron la audiencia, alegando que estaban abocadas a la crisis. Tarde. Un joven de 17 años se quitó la vida en el pabellón izquierdo del Almafuerte y otro joven intentó suicidarse en el pabellón derecho.

Tanto la CPM, el Foro por los Derechos de la Niñez, y varios Defensores del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, venimos advirtiendo sobre la crítica situación en la que se encuentran los centros cerrados hoy agravada no sólo por la pandemia, sino por la consecuente falta de políticas efectivas que disminuyan el sufrimiento que el encierro produce en los adolescentes privados de libertad, a la que se le suman las pésimas condiciones de alojamiento, la ausencia de personal, el régimen de vida sin actividades y el aislamiento dentro de un contexto de aislamiento sanitario.

No es una novedad, ni tampoco son hechos aislados.

En el mes de agosto, otro joven alojado en el centro de recepción Pablo Nogués, ubicado en Malvinas Argentinas, se quitó la vida. Casualmente en ambos centros cerrados, en el Almafuerte y en Nogués hubo acciones de reclamo protagonizadas por los jóvenes hace poco menos de dos meses, a partir de las cuales denunciaron que se encuentran aislados, sin visitas, sin contacto con sus seres queridos, sin insumos para frenar los contagios. Los medios y recursos o soportes institucionales para exigir sus derechos también se han visto obstaculizados, cuando operadores judiciales no pudieron concurrir a realizar las visitas institucionales como en tiempos de normalidad, lo mismo pasó con el monitoreo de los organismos de derechos humanos.

En las resoluciones judiciales se le exige al OPNyA que adecue el ingreso a los centros penales en el contexto de pandemia, sin vulnerar el derecho a recibir esparcimiento, actividades recreativas y/o educativas y de comunicación con sus afectos. Así como también que realice un plan de asistencia interdisciplinaria de los jóvenes en los términos de la ley 26.657 de Salud Mental, que implemente un programa y/o dispositivo adecuado para la prevención de suicidios o autoagresiones, así como también la asistencia y acompañamiento para quienes lo intentan.

Tales exigencias, acciones y/o abordajes ordenadas a las autoridades del OPNyA, se encuentran por fuera de lo novedoso y/o extraordinario, no son imposibles de materializar ni de llevar a cabo, muy por el contrario, son obligaciones mínimas para garantizar la protección de derechos en contextos de encierro. En este caso, la omisión e inacción como respuesta gubernamental pasa a ser parte de una política definida, configurando un sistema cruel y deshumanizado.

Ya es insostenible impedir la presencia y contención emocional de sus referentes afectivos, como impostergable la concreción de acciones que reparen el dolor de lo acontecido y que ofrezcan oportunidades de vida.

NO toleramos más que la desidia del Estado derive en muerte. Desde el Foro de Niñez no queremos seguir duelando pibes, ni seguir expresándonos públicamente sobre la cruda realidad que transitan niñxs, adolescentes y jóvenes que se encuentran bajo la “protección” estatal. NO queremos un pibe muerto más por responsabilidad estatal.

Las autoridades del OPNyA deberán dar explicaciones ante los hechos tan dolorosos, las familias de los pibes deben ser reparadas, el resto de los jóvenes deben gozar del ejercicio de todos sus derechos, y solo así será posible comenzar a cerrar las brechas que produce la impunidad.

Que la crueldad no sea costumbre. ¡Ni un pibe Menos!

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