Bachillerato Popular Germán Abdala de La Boca
Huella en el barrio
Sábado 31 de diciembre de 2011, por Mariano Vázquez *
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Al fragor de la construcción genuina se construye la identidad. Se colma de razones, referencias y significados. Una mística desbordante. Una simiente que genera pares e iguales, que con el tiempo se llena de contenidos, certezas y realidades.

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Algo nació de las entrañas del barrio de La Boca, de las callecitas onduladas y las veredas asimétrica del Bajo, junto al río que la divide de la Isla Maciel, viejo territorio de cantinas y bares, de la Plaza Solís, donde se fundó y tuvo su primera cancha el Club Atlético Boca Juniors.

De los caminantes de Necochea, entre Suárez y Olavarría, donde hace 8 años la Agrupación Territorial Germán Abadala (ATGA-CTA), a la que todos conocen simplemente como La Germán, plantó su razón de ser y construyó su historia peculiar, con su centro cultural, su conventillo de puertas abiertas, de esos pasillos surgió un proyecto colectivo de educación popular: el Bachillerato Popular Germán Abdala, como concepción político-pedagógica desde la identidad de clase.

Organizarse para ser libres. Creer en cada hombre, mujer y niño de este barrio. Porque la educación más que leyes, argumentos, ciencias, saberes, es Hombre. Por eso, lo más importante es organizarse.

Decía el líder de la gesta panameña en la recuperación de su soberanía anexada por los Estados Unidos, el comandante Omar Torrijos: “La Revolución es una trocha (camino abierto en la maleza), no una carretera pavimentada. Todos sabemos que las trochas son difíciles y tortuosas. Sólo en los libros se hacen las revoluciones en línea recta y en cómodas autopistas”.

Y ese sendero abierto a sudor y aprendizaje cotidianos marcó un sábado de diciembre que la militancia territorial es un proceso lento, que en los avances se filtran con frecuencia cielos negros, pero que la llegada al objetivo meditado repara todos los sinsabores.

El 17 de diciembre, justo tres minutos antes de las siete de la tarde, las luces fotoeléctricas iluminaron el frente del Bachillerato Popular Germán Abdala (BPGA), en la avenida Almirante Brown 1351.

Estudiantes, docentes, familias, amigos se juntaban en la puerta para la inauguración formal de este espacio educativo, con la entrega de boletines a los estudiantes de primero y segundo año, un diploma por el aporte que cada estudiante hizo para convertir un espacio abandonado en un centro de saber en La Boca y una antología de cuentos, con tapas hechas artesanalmente, escrita por los alumnos de Lengua y Literatura de 1º, con el apoyo del Espacio de las Artes. Las emociones se sucedieron durante una jornada donde la indiferencia fue apabullada.

Cuando el BPGA largó su primer ciclo en 2010 -La Germán más el Colectivo de Trabajo y Autogestión- todo estaba por hacerse: sobraban las incertidumbres, las dudas. La magnitud del proyecto obligaba a no errar el camino. A no fallarle al barrio. El local precario, en desuso, maltratado por el paso del tiempo, carente de la infraestructura básica, lleno de oscuridad, ratas, escombros y basura de años, hoy es una escuela popular en La Boca.

Ese cambio que trastocó un chatarrero en un lugar resplandeciente, fue fruto del trabajo de casi dos años de estudiantes, alumnos y amigos entrañables, que le pusieron el hombro para que cada fin de semana o feriado o momento libre se usara para acondicionar el Bachi, como popularmente ha sido bautizado. Estudiantes y docentes llevaban a sus familiares y amigos por las aulas y espacios del Bachi; en planta baja le mostraban donde funciona la imprenta, un emprendimiento cooperativo de La Germán; la biblioteca, con sus libros ordenados y su sala de lectura; la cocina, espacio ineludible de encuentro en los recreos para unos mates o charlas. Inflado el pecho de orgullo, subían al primer piso, donde están las tres aulas: “Mamá, esta es mi clase, la de primero, ahí me siento yo”, explicaba uno. Hay un mapa colgado en el aula de segundo, el pizarrón con fórmulas matemáticas, otro con apuntes sobre procesos políticos contemporáneos. Apenas un día antes se terminaba la etapa de recuperación de diciembre. Al fondo del primer piso está la construcción más flamante: dos mesas largas, con cinco computadoras cada una, en red, para que en el ciclo 2012 los tres cursos reciban conocimientos sobre técnicas de las información y la comunicación. Día a día, gota a gota, se construyó con todos aquellos que creen, y creen de verdad. Tal los rostros de felicidad de quienes les mostraban a sus seres queridos el lugar donde hoy se forman.

No se puede soslayar en este punto el aporte persistente y sin fisuras de la Central de Trabajadores de la Argentina, y en especial de dos personas que se han unido umbilicalmente a este proyecto: Ricardo Peidro, secretario adjunto, y el histórico Rodolfo Córdoba. También los compañeros del Bachillerato Popular Miguelito Pepe del MOI, quienes guiaron y aconsejaron al Germán Abdala en una tarea nueva y en muchos aspectos desconocida.

El aula de primero, la más grande del Bachi, no alcanzó para que entraran todos. El resto se repartió en los pasillos y celebró desde allí cada entrega de boletines. Hubo aplausos, cánticos y cámaras registrando cada sonrisa, cada abrazo, cada emoción. Hubo muchos “nos vemos el año que viene” y más de un “ponete las pilas y sacate esas dos materias que el año que viene terminamos”. “Estamos compartiendo un acto asambleario, porque así, en una asamblea de finales de 2008 empezamos a soñar este sueño. Es nuestra forma de decidir. En asamblea elegimos el rumbo de la escuela”, dijo Pablo Rodríguez, uno de los mentores del sueño y director del Bachi. “Estoy contento de ser parte de este grupo y para más mística decir que a esta escuela la reconocieron el 13 de julio de 2011, y un 13 de julio fallecía Germán Abdala, en cuyo honor llevamos su nombre. Él nos dejó físicamente pero su mística está acá”.

Habló también de la fuerza que disipa los malos augurios: “Demostramos que los sueños son posibles, que la clase obrera cuando se organiza concreta cosas. Logramos poner la escuela como la soñamos. Convertimos un basurero en un lugar de producción potente de conocimiento”.

Los estudiantes tenían también palabras y sensaciones que dar. Como Yolanda Insfran, alumna de 1º: “Estoy feliz de estar acá, por la oportunidad que tengo de aprender, de estar emparentados con ustedes, por tanta ternura. Este es un día inolvidable para mi y quiero que siga creciendo este proyecto tan lindo”.

Patricio Bustos, de 2º, “Pato” para todos, contó que “mostrando a mi familia el Bachi me llené de orgullo; esto fue a pulmón, viniendo a trabajar todos los fines de semana, con la Germán y su impronta de trabajo, sabiendo del esfuerzo que esto implica y lo que esto le sirve a la gente del barrio”. Y subrayó: “En mi caso si no fuera por el Bachi yo no podría terminar la secundaria, por eso este espacio es mío”.

La celebración no terminó ahí. Una larga caravana caminó por Almirante Brown, dobló en Olavarría, tomó a la izquierda por Necochea, hasta el 1235. En el centro cultural de La Germán siguió el festejo. Primero, se proyectó el noticiero barrial que realizan desde hace casi dos años, los jóvenes y adolescentes de La Germán. Luego, sí, la música, y la comida y la bebida aportada a voluntad marcaron el cierre de ciclo en una noche mansa y de cielo azul intenso. El 2012 será un nuevo desafío. El Bachi tendrá sus tres cursos completos y egresará la primera camada con su título secundario oficial. Y con un nombre que hicimos todos nuestro: Bachillerato Popular Germán Abdala.

Un 13 de julio...

El 13 de julio de este año se logró el reconocimiento de la escuela. En el marco de la Coordinadora de Bachilleratos en Lucha, que reúne a una treintena de estas experiencias, y luego de arduas negociaciones, marchas, cortes de calles, disputas con funcionarios, es decir, pensamiento político y militante puesto para el reconocimiento oficial a la escuela.

El título oficial tan preciado, el reconocimiento al proyecto político pedagógico, se hizo realidad. En el marco de la Dirección de Educación del Adulto y Adolescente quedó constituido el Bachi como Unidad de Gestión Educativa con Carácter Experimental (UGEE). Su nombre completo: UGEE Nº 11 “Bachillerato Popular Germán Abdala”.

2012

Será un cierre de ciclo, la primera parada del sueño colectivo. Los primeros egresados. Los que orgullosos podrán decir en cinco, diez, treinta años que fueron la primera camada del Bachillerato Popular Germán Abdala del barrio de La Boca. Promoción 2012. Para el 2012 también está abierta la inscripción: para jóvenes y adultos, desde los 16 años en adelante, libre y gratuito, con orientación en desarrollo de las comunidades, de lunes a jueves de 17.40 a 22, y los viernes como espacio de recuperación y con un taller alternativo de artes.

Experiencias educativas

EL BPGA es además hermano de ruta de otras experiencias educativas de bachilleratos populares que integran la CTA, como “Miguelito Pepe” del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI-CTA), “Asamblea de flores”, y “Arbolito” de la Unión Solidaria de Trabajadoras, que integra la Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (ANTA-CTA ). Además es parte de un espacio más amplio que es el de Experiencias Educativas de la Central de Trabajadores de la Argentina, donde por ejemplo está Ruca Hueney.

Artículo publicado en el Periódico de la CTA Nº 83, correspondiente al mes de diciembre de 2011

* Equipo de Comunicación de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA

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