Es Ley
Lunes 4 de enero de 2021, por Silvia Leon *
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Las mujeres sindicalistas y las organizaciones de la Central trabajamos colectivamente en la construcción de este triunfo histórico. La ley 27.610, o ley Dora, como gritan integrantes de la Marea Verde.

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* Secretaria de Género de la CTAA Nacional y Dirigente Nacional de ATE.

Aún estamos con el corazón a flor de piel, agradecidas por ser parte y protagonistas de este momento histórico que escribe una nueva página en las conquistas de derechos de las mujeres y cuerpos gestantes, escrita a puro verde esperanza, violeta feminista, aire libertario.

Instalamos nuestra carpa frente al congreso, esta vez con un calor agobiante, con la certeza que este 2020 sería Ley. Veníamos aún con la emoción en nuestro cuerpo del 10 de diciembre y también de ese invierno helado que en el 2018 nos dio la certeza que estábamos muy cerca; sabedoras que estamos haciendo historia y que no volvíamos a irnos sin la alegría que la mayoría dinosauria del senado de ese año nos negó. La lucha intergeneracional y la irrupción de las/es jóvenes con la marea verde nos dio esa certeza. Sabíamos que en cada rincón del país se estaban encendiendo los mismos fueguitos con la misma fuerza y convicción.

No fue casual que en el final de este difícil 2020 construyéramos consensos y compartiéramos calle con las mujeres sindicalistas de las distintas centrales y organizaciones sindicales de nuestro país. Es con ellas con las que supimos construir alianzas, forjando nuestra identidad de mujeres sindicalistas feministas. Alianza consolidada en los últimos años de gobierno macrista, debatiendo agendas de derechos y generando luchas callejeras por la defensa de las mujeres y diversidades trabajadoras, contra el endeudamiento, por trabajo digno, para terminar con las desigualdades e inequidades de géneros, por salarios y jubilaciones dignas, por la continuidad de la moratoria, contra las violencia machista y los femicidios entre otras batallas.

Formar parte como Central de trabajadoras y trabajadores de la Campaña por la Interrupción Voluntaria de Embarazo desde su creación en 2005, fue parte del camino decidido en 1999, por impulso de un grupo pequeño de compañeras, donde nuestro congreso nacional votara incluir entre sus reivindicaciones de clase la lucha por este derecho. Siempre pienso, que siendo aún un reclamo impulsado en ese entonces por una minoría, seguramente lo transformador de nuestro modelo sindical fue permeable a la incorporación de nuevos y revolucionarios derechos a diferencia de las estructuras sindicales mas tradicionales.

Los 35 Encuentros Nacionales de Mujeres, hoy transformado, en los que crecimos en participación y organización, fueron condimentos sustanciales para el despertar de la conciencia de las desigualdades de géneros; nuestras asambleas y acampes lugar de encuentro, debates y confraternidad. Los pañuelazos se fueron convirtiendo en la mística infaltable en cada una de las actividades de nuestras organizaciones.

El crecimiento de la lucha por los derechos de las mujeres y la conciencia feminista nos fue uniendo en todo el país con compañeras de distintos territorios y espacios creando nuevas instancias organizativas.

Sin duda la creación de la Campaña con su funcionamiento federal, transversal, democrático y su permanencia en el tiempo sostenido por cientos de compañeras y organizaciones, es una de las nuevas experiencias feministas que marcan historia. Su potencia articuladora posibilitó darle direccionalidad a la lucha por este derecho, elaborar y presentar proyectos de ley asi como ser convocante a las expresiones callejeras mas multitudinarias de nuestra historia.

Orgullosa y emocionada de ser protagonistas de este tiempo, terminar este difícil y triste año 2020 con este triunfo colectivo es una caricia colectiva que nos viene de la mano del movimiento de mujeres.

Agradecimientos a todas y cada una de nuestras compañeras en todo el país por la convicción, la voluntad, la perseverancia, la conciencia de clase y la conciencia de género, muchas veces en condiciones adversas que nos golpearon pero que salimos fortalecidas.

Somos parte de esta lucha histórica que nos antecede por cientos de mujeres, muchas que ya no están, muchas que murieron privadas de este derecho. Conquistamos un derecho de igualdad que nos hace legalmente mas libres. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y vidas. Por nosotras, nuestras hijas, nuestras nietas y por cada una de las mujeres, niñas y hermanas en cada rincón del país.

Reglamentarlo y garantizarlo en cada hospital, en cada salita o centro de salud. Lla libertad de todas las presas por abortos clandestinos. Construir las transformaciones culturales para que cada niña, cada mujer, cada persona gestante sienta que puede gozar libremente de este derecho sin el peso de las iglesias ni de los grupos de poder represivos, es parte de los desafíos que tenemos por delante.

Los lazos que generamos al compartir las luchas, la mayoría de las veces son inquebrantables, comparte una compañera secretaria de género de una provincia.

Construimos lazos de confianza, solidaridad, hermandad sabiendo que la lucha será de todas o no será. Demostramos y nos demostramos que así ganamos todas.

Hoy el patriarcado, la hipocresía y los fundamentalismos religiosos y políticos ejercidos sobre nuestros cuerpos sufrieron un duro embate. Seguiremos en las calles y en nuestras organizaciones construyendo igualdad, equidad de derechos y justicia social desde nuestra identidad de clase y desde la fuerza transformadora del movimiento de mujeres, del feminista popular por un nuevo orden económico, político, social, ambiental y cultural donde lo central sea el cuidado de la vida sin violencias ni desigualdades. El nuevo modelo sindical será con nosotras o no será.

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