Famatina, La Rioja
“El Fama no se toca”
Martes 17 de enero de 2012, por Marcelo Paredes *
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El 16 de enero de 2012 quedará registrado en la memoria de Famatina como el día que el pueblo, en su inmensa mayoría, le dijo No a la minería a cielo abierto en defensa del agua y la tierra. El Famatinazo, la pueblada, el acampe multitudinario que frenó un nuevo intento de contaminar la belleza y la vida por un poco de oro.

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Desde el 2 de enero distintas organizaciones ambientalistas, sociales y sindicales vienen realizando un corte selectivo y acampe en Alto Carrizal, una pequeña localidad cercana a Famatina, camino obligado de la empresa canadiense Osisko Mining Corporatión, para explorar la posibilidad de explotar el cerro Famatina para extraer oro mediante el contaminante sistema de la lixiviación con cianuro.

La máquina, necesaria para hacer esas exploraciones, debe pasar por un caminito de tierra empinado, allá por donde termina el pueblito de Alto Carrizal y empieza el sendero hacia el majestuoso cerro Famatina, fuente de agua pura de todo ese valle fértil plagado de nogales, vides, plantas de duraznos, peras y membrillos deliciosos.

Allí se instalaron los vecinos del Alto y Bajo Carrizal, de Famatina, Chilecito, Pituil, Chañarmuyo, Campanas, Antinaco, Chamical y otros pueblos de la zona para ponerle el pecho a la presión gubernamental, a la mayoría de los medios periodísticos locales, a la policía del pueblo que se negó a reprimirlos, al BAO (especializado grupo represivo de la policía provincial), a un grupo de mineros que con machetes y orquillas amenazantes quisieron romper el corte, a la justicia que llamó a indagatoria a vecinos comprometidos como si fueran terroristas, a las tareas de inteligencia sobre la población (descubiertas gracias a una carpeta olvidada por el abogado de la empresa canadiense) y a los intentos de comprar voluntades.

Y si resistieron fue porque no era su primera lucha, ya los mismo pobladores habían enfrentado con éxito a la poderosa Barrick Gold de Canada y a una empresa de capitales chinos que vinieron con el mismo interés y con la misma complicidad de los gobernantes.

Los responsables políticos eran en esta ocasión el EMSE, una firma de capitales estatales creada por el gobierno provincial, y el gobernador Luis Beder Herrera quien cuando era candidato acostumbraba a dar discursos ambientalistas. Ellos firmaron un acuerdo con la empresa Osisko, que provocó la decisión del acampe y corte pacífico, según el cual la exploración debía realizarse antes del 16 de enero.

Caravana contramina

El lunes 16 se vencía el plazo y por esa razón los vecinos autoconvocados, que en grupos cada día más numerosos venían cerrándole el paso a la contaminación, doblaron la apuesta. Pero ya no eran sólo los ambientalistas, las asambleas y las organizaciones sociales. Era el párroco de Famatina que hacía sonar las campanas ante cualquier peligro, para que el pueblo todo se acercara al acampe. Era el Intendente oficialista que desconoció los mandatos del gobierno provincial y nacional para ponerse junto al pueblo. Eran los chicos y los grandes, los jóvenes y los viejos, los beneficiarios de planes y los propietarios de quintas, los turistas que se acercaban atraídos por tanta conciencia y valentía y los militantes contra la minería contaminante que sin cesar se aparecían para hacer el “aguante”.

Por eso el acampe se convirtió en una fiesta de militancia, de mística, de solidaridad, de diversidad cultural, de ollas populares con guisos humeantes, de despensas llenas de comida donada para la causa, de radio abierta, carteles, carpas chicas y grandes, gacebos, tolditos y consignas pintadas en carteles, en banderas y hasta en los árboles.

Así se llegó al día 16, el día del plazo, la mañana que casi toda Famatina se subió a un auto, a una camioneta, a una bici o a una moto para armar una caravana que recorrió todo el pueblo antes de encarar hacía el corte, hacía el lugar donde decidió escribir su propia historia.

La radio FM Famatina, auténticamente contramina, trasmitía en vivo para la ciudad, para el acampe y para el mundo vía Facebook. Sus periodistas contaron hasta 463 autos cuando pasando por la puerta de la emisora a toda bocina mientras la gente en las puertas de sus casas, de sus negocios, de sus trabajos los saludaba, mostrando sus carteles o simplemente la bandera argentina, que parecía decirlo todo.

Así se encolumnaron hasta el Alto Carrizal a más de 6 kilómetros y allí fueron recibidos con batucadas y al grito que da título a esta crónica: “No se toca, el fama no se toca”. Allí hablaron los asambleístas más reconocidos, allí habló el padre Omar Daniel Quinteros y fue bendecido por la gente. Allí cantaron y bailaron de satisfacción al son de los bombos del Tableta y los muchachos de ATE Chilecito, allí conmovieron con su fuerza, con su epopeya y con su ejemplo a políticos, dirigentes, turistas comprometidos y luchadores ambientalistas. Allí escribieron una página épica de su historia como pueblo y sentaron un nuevo precedente, tal vez el más impactante, en la lucha de un pueblo por no dejar que lo contaminen.

* Equipo de Comunicación y Difusión de la CTA

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