Unión de Operadores de Call Centers de Córdoba
“Aprendimos que somos muchos que estamos en el mismo camino”
Martes 29 de marzo de 2011, por Guillermo Posada *
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Irene Masmanian es secretaria General de la Unión de Operadores de Call Centers de Córdoba (UnOCC-CTA), gremio creado recientemente a partir de la experiencia de organización de los jóvenes trabajadores del sector e incorporada a CTA. La dirigente encontró en Mar del Plata experiencias de organización que enriquecen la propuesta gremial cordobesa.

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Con 22 años de edad y cuatro meses como dirigente sindical, Irene Masmanian aprendió rápidamente la lógica empresarial que domina a los call centers en la capital de Córdoba. Elegida por sus compañeros en diciembre pasado, fue despedida inmediatamente de Sur Contact Center, expresando la patronal una vez más su firme decisión de abortar cualquier organización de los trabajadores.

Por eso, Irene siente que su primera participación en un Congreso de la CTA se abre las puertas para conocer a otros militantes y organizaciones que viven situaciones similares en otros puntos del país.

“Es importante estar en Mar del Plata para conocer la estructura organizativa que nos contiene. Somos muchos los gremios que transitamos el camino de la lucha por el reconocimiento y la sindicalización autónoma”, afirma sentada en las escaleras del estadio mundialista.

“Buscamos la libertad y democracia sindical para romper con las estructuras burocráticas y dar respuesta a los compañeros ante el avasallamiento de nuestros derechos”, afirma.

Los call centers se encuentran formalmente representados por el Sindicato de Comercio, pero 20 mil trabajadores no cuentan con ningún delegado que los represente. Comercio cobra el 2% en calidad de uso de convenio y no acepta la afiliación de los trabajadores, a quienes alcahuetea a las empresas cuando alguno se acerca a preguntar por sus derechos o muestra intensiones de organizarse.

“Formamos nuestro propio gremio porque la experiencia con Comercio es nefasta. No tenemos permitido hacer asambleas o reuniones en los lugares de trabajo y los compañeros salen a protestar con caretas para que las empresas no los reconozcan y despidan”, relata con pasmosa tranquilidad.

A pesar de las dificultades, Masmanian cuenta que en pocos meses ya lograron derribar algunos ladrillos de la muralla de miedo que envuelve a los trabajadores del sector.

“En tres meses, a fuerza de demostrar nuestra decisión de no aflojar, logramos que la empresa pague el aguinaldo completo, hicimos un paro que tuvo mucho participación y sentamos un precedente importante. Vinimos varios compañeros del gremio que estamos contentos de vivir esta experiencia colectiva”, finaliza.

* Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba

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