A 35 años del golpe genocida, marchamos
Jueves 24 de marzo de 2011, por Ricardo Peidro *
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El 24 de marzo de 2011 se cumple un nuevo aniversario del Golpe de Estado de 1976, dictadura militar que implantó en nuestro país el Terrorismo de Estado más sangriento y saqueador de nuestra historia. Que implicó un genocidio hacia nuestro pueblo, con 30.000 detenidos-desaparecidos y más de 500 bebés apropiados por familias militares.

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* Secretario General de la CTA Autónoma

Desde la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) nos reivindicamos como herederos de nuestros compañeros y compañeras que soñaron con otro país y que, a pesar de la muerte y la desaparición instalada desde el Terrorismo de Estado, sus ideas siguen siendo parte de nuestro devenir colectivo. Aunados en su proyecto, en sus sueños y en su militancia seguimos trabajando por la la consolidación de la clase trabajadora como sujeto político de transformación hacia la liberación de nuestro país.

En este sentido, con la voluntad inquebrantable de nuestro pueblo en busca de la Memoria, la Verdad y la Justicia es que hemos logrado colectivamente avanzar -con lentitud – hacia el real juzgamiento de los responsables del Terrorismo de Estado; aunque sigue siendo deuda incluir en esto a los ideólogos del Golpe cívico-militar y su accionar del ´76 que no fueron más que los propios grupos económicos para imponer un proyecto de país neoliberal para unos pocos que se mantiene vigente en nuestros días.

La CTA lo planteó claramente en la presentación como querellante ante el Juzgado Central de Instrucción N° 5 de la Audiencia Nacional de Madrid a cargo del Juez Baltazar Garzón, cuando aquí las leyes de impunidad impedían el accionar de la justicia: “Fue un plan concertado por los grandes grupos económicos y las fuerzas armadas para implementar el terrorismo de estado y el genocidio con el objetivo de disciplinar socialmente la clase trabajadora para obtener una más alta tasa de ganancia y concentración económica. Estos hechos configuran la violación sistemática y continuada de los DDHH, calificándose en el derecho internacional como crímenes de lesa humanidad...”

La reivindicación de todos los compañeros detenidos- desaparecidos es una tarea insoslayable de la Central, que se expresa:

• En la exigencia de justicia, así nos presentamos junto a otras organizaciones de Derechos Humanos en Madrid, Italia, en los Juicios de Verdad, Primer Cuerpo de Ejercito, Juicio Oral a Scilingo

• En la lucha diaria para cumplir con sus sueños y objetivos que permanecen intactos en nosotros: la construcción de una sociedad sin chicos que mueran de hambre, con educación, salud, vivienda y trabajo digno para todos.

Otra línea de trabajo, que como CTA planteamos incansablemente es sobre la necesidad de recuperar la militancia, los ideales y las banderas políticas de las/los compañeras/os víctimas del terror dictatorial.

Las tendencias a denunciar únicamente la desaparición y la tortura puede invisibilizar la lucha popular por los derechos económicos, sociales, culturales (DESC) para la construcción de un país justo. La resistencia a la Dictadura por parte de los trabajadores y sus organizaciones populares forma parte de la lucha para evitar lo que llamamos el genocidio por planificación de la desigualdad.

Como en todo genocidio la primera víctima es la verdad. La dictadura militar intentó inscribir la matanza en un tiempo sin memoria. Pero la verdad es tan insistente como las olas del mar. En las cuentas secretas de los Bancos Suizos, en las inmensas riquezas de generales y almirantes, en los miles de desaparecidos, en los niños arrancados de los vientres de sus madres, en los pedazos rotos de nuestros sueños están las verdades y las causas del genocidio.

La dictadura militar intentó redefinir en forma irreversible, las características sociales, económicas y políticas que le habían permitido a los sectores populares cuestionar el poder y comenzar a debatir un proyecto de transformación. Sólo comprendiendo la magnitud y relevancia de lo que estaba en disputa es que puede entenderse la funcionalidad del accionar represivo y del golpe abierto en aquella época. Este asentó la viabilidad de su propuesta en los sectores de mayor poderío económico y transformó al terror y a la reestructuración económico-social en las herramientas principales del proyecto fundacional que se puso en marcha el 24 de marzo.

Generando las condiciones de dominación con el propósito de la desarticulación política de la clase trabajadora. Transformando al terrorismo de Estado en el mecanismo principal de disciplinamiento del conjunto de la comunidad.

Aún hoy continúa la exclusión de mayorías y tradición autoritarias de las llamadas “fuerzas de seguridad” que se ejerce una represión indiscriminada, especialmente sobre los sectores más desprotegidos, carentes de derechos, que sufren las consecuencias de las policías bravas y gatillo fácil, criminalizando también la pobreza y poniendo como objetivo a los jóvenes, señalándolos como potenciales enemigos.

La CTA recibe denuncias de gatillo fácil, luego de recepcionarlas, las deriva a diversas organizaciones específicas o programas, como el denominado “Contra la Impunidad” que dependiendo del Ministerio de Justicia y a cargo de familiares de víctimas de gatillo fácil, cuenta con un equipo de abogados que patrocina y/o acompaña las causas iniciadas.

Los discursos autoritarios basados en la inseguridad para sembrar miedo y cosechar apoyos a políticas que esconden como verdadero objetivo la represión para el control social y protección de privilegios, tienen como contrapartida diversas organizaciones de familiares de victimas de la represión institucional y gatillo fácil con los cuales la Central articula acciones, sosteniendo como concepción central que la verdadera inseguridad y crimen es el hambre.

Las desapariciones forzadas de Julio Lopez, de Emiliano Arruga, el asesinato del militante Mariano Ferreyra y de indígenas de la comunidad Qom de Formosa, la tortura en las cárceles de nuestro país que conforman verdades campos de humillación, la penalización de la pobreza con la baja de la edad de imputabilidad a los chicos, las constantes políticas de represión y mano dura para las generaciones víctimas de la exclusión social neoliberal.

El accionar de las Fuerzas de Seguridad en connivencia con la trata de personas, el narcotráfico y el delito; la falta de acceso al derecho a la salud de millones de argentinos/as; la destrucción del ambiente principalmente sobre la base de la expulsión de los pueblos originarios-campesinado por los agronegocios y expoliación minero-petrolera, la muerte de 28 chicos por día menores de 5 años por causas evitables y el hambre crónico de 3 millones de niños/as que es un crimen, entre muchos otras cuestiones; el 40% de los trabajadores con empleo precarios y sobre-explotados, la carencia de democracia y libertad sindical, resultan ser parte indelegable de nuestra agenda de derechos humanos en la República Argentina 2011.

Afirmamos que hoy, al cumplirse el 35 aniversario del golpe desde la Central de los Trabajadores Argentinos buscamos generar nuevos interrogantes y respuestas colectivas, reconociendo que la lucha y militancia popular tienen constantes que hacen a la génesis de nuestras acciones y será sabiéndonos herederos de esos hechos que podremos encontrar nuevos elementos para seguir construyendo nuestra historia.

Es decir, debemos interpelarnos que el no cumplimiento de los Derechos Económicos, Sociales y Cultural, como ser Salud, Educación, Trabajo, Vivienda, acceso a la Tierra e Interculturalidad hacia nuestros pueblos originarios, Libertad y Democracia Sindical, y muchos más ejes, aún se mantienen como deudas pendientes con nuestro pueblo. Esto debe ser incorporado a la lucha por los derechos humanos, que en definitiva, es una batalla por otro país y otra Argentina con soberanía popular, democratización real y justicia social.

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