Las lluvias del 2001 y los lodos del 2013
Domingo 7 de abril de 2013, por Alfredo Grande *
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V de venganza es una adaptación al cine de la novela gráfica V for Vendetta, escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. La película fue dirigida por el australiano James McTeiguey producida por Joel Silver y los hermanos Larry y Andy Wachowski, quienes además se encargaron de escribir el guión.

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* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Está protagonizada por Natalie Portman en el papel de Evey Hammond y Hugo Weaving como V. Tuve la oportunidad de coordinar varios debates sobre este notable film. Uno de los textos que dice V es: “no es el pueblo el que tiene que temerle al gobierno. Es el gobierno el que tiene que temer al pueblo” 12 años después del 2001, ninguno de nuestros gobiernos le teme al pueblo.

Creo que en el mejor de los casos, le teme a una pueblada. Por ejemplo, cuando la pereza – complacencia policial hace intolerable la impunidad ante asesinatos absurdos. Yo diferencio matar de asesinar. Matar para vivir no es lo mismo que vivir para matar. Tema complejo, pero necesario de analizar sin los prejuicios del pacificismo dogmático.

Cuando nos llenamos la boca con el tabú de la violencia, nos vemos literalmente inundados por una demostración de la Violencia de los Estados, tanto a nivel nacional, provincial y municipal. Violencia por omisión, por no hacer lo que había que hacer. De la única malapraxis que se habla es de la médica. El incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos es malapraxis en estado puro. Incluso muchos funcionarios deberían ser procesados por formar parte de numerosas asociaciones ilícitas donde con el dinero “de todos” hacen negocios “para ellos”.

Los demócratas de hoy están pulverizando la democracia de mañana. No solamente por la evidente incapacidad de prevenir y actuar en consecuencia. Nunca es un accidente, porque siempre se pudo prevenir. No con la lógica del capitalismo serio y el mercado en joda.

Cromagnon, la masacre de Once, ahora otra vez las inundaciones previsibles no previstas. ¿Tragedia climática? Hace más de 20 años que se anticipa el cambio climático. Entre el asfalto, la mega construcción, la deforestación y otras pestes, otras tormentas perfectas serán la nueva cotidianeidad. Hace muchos años, el tiempo pasa lento, pero pasa, escribí un trabajo: “Catastrofías”. Neologismo para referirme a las catástrofes cotidianas. La catástrofe siempre fue un suceso excepcional.

Pero en la actualidad de nuestra cultura, solamente el transporte público es una catástrofe cotidiana. La asistencia en un hospital público. La escuela vaciada de docentes con dignidad salarial y de alumnos con dignidad de aprendizaje. Todas las plagas de Egipto y alrededores vividas cotidianamente. Todos los días y todas las noches. Entonces lo que los funcionarios llaman tragedias, accidentes, estragos, desgracias, son apenas la desmesura, la visibilidad obscena de lo que siempre pasa.

En algún lugar está pasando siempre, siempre. Pero no adquiere jerarquía de primera plana o análisis editorial. En mi tercer artículo para APE, cuyo título es Frío de Amor 1 transcribía la siguiente noticia: “Dos nenes murieron al arder una casilla en Viedma. Ocurrió en el Loteo Silvia, por la mañana, mientras la mamá había salido. Emanuel Alvano, de 4 años, y su hermanita menor Daiana fueron hallados abrazados. Es cierto. Habrá que pensar si no era posible, desde el ámbito gubernamental, hacer algo para evitar que ocurriera.” Diario Río Negro, 16/6/08 “ Emanuel y Daiana no serán recordados mas que por su madre y padre que tampoco serán recordados.

Siempre dije que el genocidio puede ser asesinar a una sola persona, porque en esa persona hay replegadas infinitas vidas. Pero solo Los Estados disfrutan de la impunidad de asesinar por omisión. No por hacer lo que no se debe, que también, sino muy especialmente por no hacer lo que se debe. Como dijo nuestro Guasón: “si decía lo que iba a hacer nadie me votaba”.

Cínica sinceridad. Obviamente, para la entrevista del día después. Estamos años después del vaciamiento de los 90, continuación de los vaciamientos de los 80. Y todavía las rutas son trampas para conductores, las calles trampas para peatones, las tierras trampas para pequeños agricultores.

Sin embargo, lo peor siempre está por llegar. Buenos Aires y La Plata fueron bombardeadas por gotas de agua, porque hasta el agua ofende cuando sobra y también ofende cuando falta. Pero no es la naturaleza a la que debemos mirar. En todo caso, es a las empresas hiper lucrativas que sostienen el modelo, que utilizan como constante de ajuste el arrasamiento de tierras, aire y agua.

Pero no están solas sino demasiado bien acompañadas por Estados copartícipes de sostener emprendimientos de destrucción masiva. Pero los días después empieza otra lluvia, ácida, radiactiva, corrosiva. Las declaraciones de todos y todas los responsables, culpables, sicarios de tanta destrucción, de sostener una guerra no declarada contra pobres y presentes, declaraciones que solo buscan coartadas políticas, inculpar a los del otro partido para negociar una futura probation electoral, lavarse las manos como Pilatos mientras crucifican Pueblo.

Las lluvias del 2001 parecían que limpiaban los restos de la representación pútrida. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” Cuantas veces lo dijimos, lo escribimos, lo pensamos, lo advertimos: “no se fueron, se quedaron y además, llegaron más”.

¿Acaso no son los Estados los que mas trabajo ofrecen, eso que llaman empleo público, planta permanente, etc? Ahora se temen saqueos. Vale lo que un habitante de Burgos exclama cuando regresa el Mio Cid: “que buen vasallo sería si tuviera buen señor” Si lo actualizamos: que buen ciudadano sería si tuviera buen gobierno. Cuando hay saqueos, siempre se busca a los infiltrados.

¿No es la hora, o por lo menos, el minuto de pensar que los infiltrados son justamente los miles de funcionarios en los tres poderes, que hacen el fútbol para ellos (y ellas) mientras los casi todos ni siquiera podemos entrar al estadio? Me dirán, en el mejor de los casos que soy destituyente. No tengo la menor duda. Esta cultura represora debe ser destituida.

Este capitalismo que mas que serio ya tiene cara de culo no puede ser plebiscitado más. No me refiero a votos: me refiero a dignidad. A sensibilidad. Al amor verdadero. Los lodos del 2013 son la prueba que se ha embarrado la cancha de la democracia justamente por los que supuestamente debieran ser sus más firmes defensores. Funcionarios de la Patria oídme: Destituyentes son ustedes…La desgracia son ustedes…La tragedia son ustedes… Mas temprano que tarde, jóvenes jóvenes y jóvenes viejos tomarán la posta, la antorcha, y no dejaremos que el fuego se apague nunca más. Arrancaremos todas las rejas y abriremos todas las plazas.

En V de Venganza, el protagonista V le dice a Evey: “Dios está en la lluvia”. Y entonces la joven se deja empapar y llora desconsoladamente recordando el martirio de sus padres y exhala, aúlla su grito de libertad. Otros gritos sagrados serán gritados y entonces, estoy seguro, hasta los más sordos tendrán que escuchar.

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