Un paso a la izquierda, dos pasos a la derecha
Sábado 24 de agosto de 2013, por Alfredo Grande *
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En algún lugar escribí que las PASO eran el nombre marketinero de la proscripción de los partidos políticos. Bueno, de los más pequeños, pobres, sucios y malos. Y como toda política, encuentra su fundamento en la ciénaga de la economía.

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* Psiquiatra y Psicoanalista. Director y actor teatral. Periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

Votos son amores y son financiaciones. Por lo tanto los que no dispongan del fervor y favor popular, tampoco tendrán ni siquiera las sobras del banquete de la democracia. Lo que obliga, con mezcla de dulzura y amargura, a realizar alianzas, frentes, contubernios, concubinatos y noviazgos, y seguir la lógica de los amores de estudiantes, es decir, hoy un juramento, mañana una traición. Los partidos políticos no representan a una clase, lo que es malo, sino que intentan presentar a clases antagónicas, lo que es peor.

Me refiero a los denominados partidos mayoritarios, populares, con sucursales, quiero decir, con representación electoral en todo el país, o casi todo el país. Podríamos denominarlos partidos del sistema, me refiero al capitalista, ya que es difícil encontrar en ellos referencias al socialismo, ni siquiera del siglo treinta y uno, y tampoco fuertes definiciones anticapitalistas.

“Mientras el neoliberalismo llora, el capitalismo ríe” dice un aforismo implicado que viene al tema. Los partidos de la izquierda clasista han dado un importante paso a la izquierda. Pero voy a referirme, en un ejercicio de pensamiento crítico, a los que han dado dos pasos a la derecha. El oficialismo nacional y el oficialismo de la ciudad de Buenos Aires. En un paso coinciden: disfrazar una derrota de triunfo. Han perdido votos de una forma considerable. El triunfalismo es lo opuesto al triunfo. Y no poder aceptar una derrota es sinónimo de fracaso.

De todos modos, para un gobierno que no proclama ser garantista de nada, ni que busca una épica de vanguardia, y mucho menos quiere ser asociado a ninguna batalla de liberación, la falsedad, que es un mestizaje entre verdad y mentira, no le resulta ajeno. Transita por ella con una absoluta comodidad. “En todo estás vos” es la confesión de parte de una política de exclusión que comenzó con la UCEP arrastrando personas de la calle, siguiendo por el cierre de servicios esenciales en salud, continuando con la masacre de y en el Borda.

Es cierto: en todo estás, no importa cómo y menos por cuánto tiempo. Por eso creo que la paradoja es más brutal a nivel nacional porque socava el fundamento de la propia profecía. El renacer de la política, la subordinación de la economía a la política, no impide que esa política tenga el reduccionismo absoluto a una sola persona. Que ni siquiera es la Presidenta. Con más sencillez, austeridad, o retórica, simplemente es Cristina. Las Paso Apresuradas son para garantizar la re re elección. Manzana del paraíso democrático que ni siquiera el fauno de Anillaco pudo saborear.

Cristina condensa en la campaña, los discursos, los afiches, las declaraciones, incluso en las escalas de sus largos viajes, toda la política toda. Diez años para llegar a la máxima concentración de poder en una sola persona. Por cierto, Argentina es presidencialista. Pero creo que en algún momento de la continuidad témporo espacial hubo un salto, una interrupción y un desvío, y hoy , parafraseando a Freud cuando habla del sentimiento oceánico, podemos decir con temor a equivocarnos, pero con poco temor, que Cristina lo incluye todo y luego desprende de sí un mundo exterior. Un mundo exterior contradictorio y también incompatible. Puede desprender un Cobos, un Boudou, una Hebe de Bonafini, una Estela Carlotto, un Milani, un Sabatella…

Desde impresentables de cuna, hasta respetables luchadores. El desprendimiento más complejo ha sido un intendente felino, que supo ser Jefe de Gabinete, allá lejos y hace tiempo, mucho antes del bicentenario. Algunos pocos se toman en serio el desprendimiento y quieren incluso disfrutar de cierta autonomía. Para ellos la misma advertencia: “sana, sana, gobernador de rana, no gobiernas hoy, ni gobernarás mañana”.

La autonomía crítica es un delito de lesa majestad. Traición y herejía. No importa si los votos avalan. No pasa por ninguna forma de voluntad popular. Lo que está en juego es una concepción verticalista, mesiánica y jerárquica de la política. Y no solamente de la partidaria. No se trata de no ser….progresista o revolucionario. Se trata de no ser reaccionario, o al menos, de no parecerlo tanto.

Es reaccionario evaluar las PASO con caciques de corporaciones. Aunque sean las CorpoAmigas. Y lo más reaccionario es que la Presidenta al operar con esas Corpo, se coloca como CEO, Jefa Suprema de la Corpo con más poder que es el Estado Nacional. Única que puede por ejemplo, emitir moneda y tener el control de la fuerza pública. Hablan los Titulares entre sí para decidir sobre la vida y la obra de millones de argentinos. (y argentinas) No es todavía una República perdida, pero sí considero que es una república extraviada. Con pasos perdidos, y reflejos cansados.

Si los mismos que inventaron las PASO no le dan importancia a sus resultados, lo único obligatorio que tienen es el acto de votar. ¿No obligan al gobernante a incluir en sus análisis las cifrar reales del escrutinio? Quizá el alucinatorio social sea otro de los privilegios del negocio de gobernar. Situación de peligro porque habiendo abandonado hace tiempo la idea de lograr una democracia directa, la que tenemos es cada vez demasiado indirecta. Con el agravante que en las dos oportunidades que el peronismo fue acorralado (1955 y 1976) escapó por derecha. Sin poder nunca organizar desde el poder una resistencia popular.

Incluso desde el Poder dinamitaron toda forma de resistencia a Libertadoras y Procesos de Reorganización. Todos los insultos y agravios a los opositores no podrán tapar a los Jaime, Báez y Boudou. Lo mismo que no hay metrobús que valga frente al desbande de lo público, al mismo tiempo que se lo invoca totalmente en vano. Dos oficialismos acorralados, al menos para los que sobrevivimos en la reina del plata, es un alerta que no se debe desconocer. Son dos pasos a la derecha, que pueden terminar en los interminables pasos de un desfile. Quizá ya empezaron y no nos hemos dado cuenta.

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