El mundo
Crítica situación en Egipto
Sábado 24 de agosto de 2013, por Bruno Dobrusin *
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Egipto está envuelto en una grave crisis social e institucional en las últimas semanas. Luego del golpe de Estado llevado a cabo por las fuerzas armadas contra el gobierno democrático de Mohamed Morsi, la situación explotó en marchas de apoyo a las fuerzas armadas y por otro lado manifestaciones de apoyo al depuesto presidente y su partido, la Hermandad Musulmana.

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Egipto está atravesando una grave crisis política desde que fuera forzado a renunciar Hosni Mubarak, quién gobernó el país con mano dura por casi treinta años. Lo que parecía uno de los puntos históricos de la denominada “primavera árabe” se convirtió rápidamente en una situación de contrarrevolución por parte de las fuerzas armadas, con el apoyo implícito y financiero de Estados Unidos y los países del Golfo.

La semana pasada se produjeron sucesivas matanzas a manos del ejército contra grupos de activistas de los Hermanos Musulmanes, el movimiento político mayoritario en el país. Se estima que entre las masacres de las plazas de Rabaa Al’Adaouia y Nahda en Cairo, sumadas a otros hechos de violencia, los muertos ascienden a más de mil civiles. También se produjeron actos de violencias contra fuerzas de seguridad, siendo muertos 43 policías hasta el momento.

Egipto está lentamente deslizándose hacia una guerra interna, entre facciones de las fuerzas armadas (y una parte de la población que las apoya) y los miembros de la Hermandad Musulmana que continúan con un apoyo masivo en los sectores más pobres y rurales de la sociedad egipcia. Cabe remarcar que Egipto se encuentra en una profunda crisis económica desde hace unos cuatro años, con problemas de pobreza para más del 60% de la población y altos costos para productos de consumo básico.

Ante esta situación, la Confederación Sindical Internacional (CSI) hizo un llamado a la moderación de todas las fuerzas, promoviendo los diálogos con todas las fuerzas políticas del país. La secretaria general de la CSI, Sharah Barrow, declaró que “este atroz ciclo de violencia debe cesar inmediatamente, y todos los bandos deben acatar el llamamiento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de observar la máxima moderación. El único camino a seguir para Egipto es a través del diálogo con todas las fuerzas democráticas y el rechazo absoluto de la violencia. La alternativa es el riesgo de un conflicto civil prolongado y sangriento”.

Los sindicatos egipcios están divididos con respecto a los hechos, con una facción apoyando al gobierno militar, siendo algunos líderes de la Confederación Egipcia de Sindicatos Libres miembros del gabinete provisional del gobierno de facto. Otros sectores de base se opusieron al gobierno de facto, y de hecho llevaron a cabo diversas medidas de fuerza con eje en el Canal de Suez. La compleja situación social, política y económica no parece tener un final cierto por un tiempo.

* Colaborador de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA

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