La muerte del mayor genocida de la historia argentina no podía estar ausente de este espacio personal. Al cabo, gran parte de mi existencia estuvo destinada a combatirlo, denunciarlo y exigir justicia para sus víctimas. Desde la clandestinidad y desde la legalidad democrática. Juré como diputado nacional por “la memoria de los treinta mil desaparecidos”.
Este viernes 17 de mayo por la mañana, mientras los compañeros estatales nos movilizábamos exigiendo nuestros derechos, comenzó a llegar la noticia “Murió Videla”. Los sentimientos fueron disímiles, algunos decían hay que festejar, otros que merecía vivir mucho más encerrado en la cárcel y así se sumaban.
Se murió como se muere casi todo el mundo. De viejo, del corazón, internado y cuidado a pesar de estar preso. Se murió como se muere casi todo el mundo. Salvo aquellos a los que se persigue, se tortura, se mata, se desaparece.
El 7 de mayo se cumplieron doscientos años de la primera ley de fomento minero, hija directa del proyecto político redactado por Manuel Belgrano y Mariano Moreno, el plan de operaciones de la revolución de 1810.
Cuando la vida deja de darte sorpresas, también deja de darte alegrías. La crónica de una reforma anunciada constata que se ha borrado con las manos lo que se había escrito con el codo.
Secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) de la provincia de Buenos Aires
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