La reciente tragedia de los talleres de confección en Bangladesh generan nuevamente la atención de los medios mundiales acerca del trabajo esclavo al que son sometidos millones de trabajadores en todo el mundo. Esta tragedia no es casualidad, sino que es la consecuencia de la sed de lucro del capitalismo actual, que tiene en las empresas transnacionales a sus representantes más directos.
En los últimos 50 años y sin contar los gobiernos militares, el kirchnerismo tuvo una vocación transgresora en su política de medios que, en intensidad, es sólo comparable a la de Carlos Menem. Como entonces, la transgresión se aprecia tanto en la forma como en el contenido de las políticas aplicadas.
Más de una vez uno tiene que escuchar esta pregunta. En general viene de aquellos sectores fundamentalistas de lo privado, que aún repiten la prédica de los 90, la de Neustadt a Doña Rosa, donde todo tenía que pasar a manos privadas (a negocios privados) en pos de un país que a fuerza de terminar con el empleo público entraría a las bondades del primer mundo.
Con la muerte de Videla y hace muy poco de Martínez de Hoz, se van los dos principales organizadores del orden neoliberal en Argentina, que completó el ensayo iniciado en Chile en 1973 y que pronto cumplirá cuatro décadas de ofensiva del capital contra el trabajo.
Este viernes 17 de mayo por la mañana, mientras los compañeros estatales nos movilizábamos exigiendo nuestros derechos, comenzó a llegar la noticia “Murió Videla”. Los sentimientos fueron disímiles, algunos decían hay que festejar, otros que merecía vivir mucho más encerrado en la cárcel y así se sumaban.
Director Académico del Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina (CEFJA) y Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP)
Lima 609 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4383-3349 / 3305 / 3426 (int. 150 / 154) - prensa@ctanacional.org
sitio desarrollado en SPIP