¿Dónde está el piloto?
Sábado 19 de octubre de 2013, por Horacio Meguira *
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Un nuevo accidente ferroviario en la Estación de Once (barrio de tragedias desde Cromagnon en adelante). Hay 35 heridos y 5 graves. La prédica del Gobierno y del ministro Florencio Randazzo ha dado algunos frutos. Los pasajeros intentaron linchar al motorman.

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Las fotos, las cámaras de seguridad en las cabinas, los videos tratando de demostrar negligencia, las acciones penales contra los responsables por fin tuvieron algún efecto en parte de la población. La indignación e impotencia responsabilizaron a las víctima.

Los trabajadores son víctimas (junto a los usuarios que en su gran mayoría también son trabajadores), de un sistema de transporte que se destruye sistemáticamente.

Primero fue su deterioro y el desprestigio de la administración del Estado (1 millón de pesos por día de déficit, y "ramal que para, ramal que cierra") su posterior saqueo en los ’90 lo destruyó y las subvenciones sin obras, ni mejoras, ni inversión de los 2000 empeoraron aún más la situación.

Nada se ha investigado al respecto. Los responsables del estado actual del sistema ferroviario gozan de total impunidad. El ingeniero Élido Veschi, ex secretario general de APEDEFA (sindicato de Jerárquicos de Ferrocarriles), un verdadero especialista en sistemas de transporte público, había adelantado este colapso desde hace mucho tiempo. Luego, "Pino" Solanas lo hizo patético en su película “Memorias de un Saqueo”. Muchos sectores son conscientes de la responsabilidad del Gobierno. En ningún distrito del Gran Buenos Aires que recorre el Ferrocarril Sarmiento ha ganado el oficialismo.

Los discursos de protección al usuario, de las obras, de unidades nuevas, del derecho a un transporte digno, surgen desde los funcionarios ante dos circunstancias: un accidente o una huelga. Y las promesas de mejoras sólo se afianzan con la proximidad a una fecha electoral.

Es necesario que los trabajadores den a conocer a la opinión publica en detalle cómo es el sistema por dentro, los nombres de los responsables, desde la cabeza de la cadena de mando y todos los estadios intermedios, hasta llegar al trabajador.

Es que el último eslabón de la cadena tiene cara, es visible y de lo único que es propietario es de su trabajo. Llegar a los verdaderos responsables es mucho más complejo, donde los verdaderos culpables están rodeados de intereses y de abultadas billeteras.

Los sindicatos mayoritarios no dicen todo lo que saben, no se esclarece la situación real del estado de los ferrocarriles. Dirigentes de la Unión Ferroviaria o La Fraternidad, fueron socios en el Belgrano Cargas, en las cooperativas de tercerización de servicios, en la capacitación de los conductores etc.

La resaca del sindicalismo empresario oculta información y tiene complicidades con las empresas concesionarias o contratistas (muchas de ellas ligadas aun por ser propietarias de los talleres de reparación de convoyes u otros servicios) y de los funcionarios del Gobierno a cargo de las áreas estratégicas.

Los sindicatos democráticos como la Seccional Oeste de la UF, APDEFA, y Señaleros, ayudados por la sociedad civil, tienen que insistir en su prédica en la búsqueda de verdad y justicia, castigo a los verdaderos culpables-responsables, reparación de los ferrocarriles y un transporte digno para los trabajadores por tratarse de “bienes públicos” que el Estado debe preservar.

De lo contrario aparecerá nuevamente el desvío de la opinión pública buscando al piloto como “chivo expiatorio” que continúe ocultando a los responsables reales.

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