La libertad de afiliación sindical es un derecho ciudadano
Viernes 10 de enero de 2014, por Jorge Yabkowski *
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En un interesante (y polémico) artículo el compañero Ricardo Peidro,secretario adjunto de la CTA, nos plantea la posibilidad de que reveamos nuestro concepto de afiliación voluntaria a los sindicatos.

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* Secretario del Interior de la CTA Autónoma. Secretario General de la Federación de Asociaciones Sindicales de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FeSProSa)

Su razonamiento es el siguiente: Si Walmart u otra multinacional opera para liberar de trabajadores sindicalizados a sus empresas ¿no sería una protección del trabajador la afiliación obligatoria?

Más aún: Si la burocracia sindical pacta claúsulas obligacionales y cuotas obligatorias para los no afiliados, ¿no sería correcto afiliar a estos trabajadores de manera obligatoria (pero elegida por el trabajador) a alguna de las organizaciones sindicales del ámbito en cuestión?

Esta idea del compañero Peidro no es nueva, ya fue planteada por la diputada socialista Alicia Ciciliani en su proyecto de Ley de Afiliación Obligatoria:para fortalecer a los sindicatos -decía la legisladora Ciciliani- todo nuevo trabajador debería afiliarse. Si no lo hace, se le asignará un sindicato de la rama de manera aleatoria, tal como se hacía con las AFJP.

Es bueno entonces debatir el problema en toda su dimensión: En primer lugar, señalar que la afiliación obligatoria ya existe en la Argentina. Si un contratado del Estado Nacional ingresa como precarizado por el famoso artículo 48, la firma viene con la ficha de UPCN. Así ocurre con ATSA en la sanidad pública tucumana, catamarqueña o salteña, para dar sólo algunos ejemplos de afiliación compulsiva.

El argumento de Peidro es tentador: Ya que en la práctica, ejercer la voluntariedad es muy difícil por la alianza burocrático-patronal, hagamos obligatoria la afiliación por ley, es decir, por la vía estatal.

Resignamos la autonomía, porque es difícil de ejercer y nos amparamos en el Estado. No hace falta decir que esta idea fracasó en la Unión Soviética y fracasa en China de manera estrepitosa. Los sindicatos paraestatales de afiliación compulsiva, sin autonomía, fueron y son inútiles a la hora de enfrentar al poder y la patronal.

Es por eso es que pienso que la única vía para combatir la triple alianza patronal- burocrática-estatal es la conquista de la autonomía a rajatablas.

Y no hay autonomía si los actos de afiliación y desafiliación no son una elección libre y ciudadana del trabajador, expresión de su voluntad en un ciento por ciento. La ley sólo debería proteger esa voluntad autónoma.

En la lucha por la emancipación de la clase obrera no hay atajos. Sindicalismo autónomo con afiliación obligatoria conforma un oximoron insostenible.

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