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La lbertad de afiliación
Sábado 11 de enero de 2014, por Horacio Meguira *
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La reflexiones de los dirigentes de la CTA Ricardo Peidro y Jorge "Yaco" Yacobwski son de lectura obligatoria. Son buenas porque hacen pensar y provocan debate; creo que eso intenta el proyecto de Ley de Organizaciones de Trabajaoras y Trabajadores Sindicalizados que impulsamos desde la Central y con Víctor De Gennaro desde el Congreso: la apertura de posibilidades.

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Está todo por hacer, respetando las experiencias históricas, pero sin dogmas. El mundo bipolar condicionó el modelo de producción capitalista y por ende la organización de los trabajadores.

Hoy es débil como “contrapoder” dentro y fuera del lugar de trabajo. Todos estamos lejos del lugar donde se produce. El patrón no se sabe quién es, seguramente toma decisiones a distancia. Los sindicatos también están lejos del lugar del trabajo, es sabido que dicha representación ha sufrido mermas importantísimas, en la Argentina, y el sistema unitario de representación europeo está en crisis.

Hoy vivimos una tendencia al “enfrascamiento” del trabajo. Que el que produce esté solo, y como bien dice Ricardo Peidro, conviven trabajadores solos: los estables, los tercerizados, los precarios, los temporarios, que apenas se conocen y que rotan permanentemente y que también están alejados el uno del otro.

Esta segmentación es parte de la profunda reversión de “dominio” patronal sobre el trabajador asalariado. Hoy lo que pasa en un establecimiento no se conecta con el afuera, permanece aislado. (Los parques (country) industriales son la prueba y se corresponden con el cerco de las viviendas de los propietarios). Lo “que pasa” lo saben los “ejecutivos” que cumplen órdenes y los trabajadores que los padecen.

El Estado ha abandonado la Inspección de Trabajo, herramienta fundamental para lograr cierta equidad en las relaciones del trabajo y la información de lo que efectivamente sucede en el “adentro”. El sindicato, sujeto importante en el sistema de producción fordista, se ha desdibujado en esta etapa del capitalismo.

Allí, Peidro hace una importante observación: Cóomo es posible que en donde se puede y votan todos los trabajadores en los lugares de trabajo, ganan las posiciones anti-burocráticas, y en los sindicatos donde votan sólo los afiliados ganen los sindicalistas empresarios.

Creo que las reflexiones, tanto de "Yaco" Yabkowski como de Ricardo Peidro valen más por los itinerarios que en las conclusiones.

Digo esto, sin ser ecléctico, porque está todo por construir. Los denominados “modelos sindicales” no son tales; los trabajadores diseñan sus organizaciones defensivamente y en correspondencia con los cambios en los sistemas productivos.

En tal sentido, la libertad sindical es parte de esa posibilidad de mutar en la misma frecuencia que lo hace la clase antagónica.

Por lo tanto, creo, como "Yaco", en la autonomía. La voluntariedad de la afiliación es la base de la libertad y de la democracia. Pero no se construye con una ley que compulse a determinadas conductas, sino con garantías para que la voluntad pueda ser ejercida.

En tal sentido las garantías para construir la voluntad tienen tres grandes vectores que construyen la autotutela: La estabilidad en el empleo; la posibilidad de provocar lesividad y el valor del salario. Estos vectores tienen una relación dialéctica con la voluntad.

El trabajador puede elegir si percibe que no lo echan, que no pierde salario y que en definitiva su acción puede hacer retroceder una decisión del patrón.

Me parece que lo que opina cada uno no es casual. Ricardo Peidro debe lidiar con las multinacionales y "Yaco" Yabkowski con los estados. El desafió es construir la síntesis.

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