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Entre Ríos
Obras Sociales se niegan a incorporar a empleadas en casas de familia
Martes 18 de enero de 2011, por Corresponsalía Paraná *
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Con los aportes que la legislación establece, habiendo pasado a revistar como trabajadoras registradas, las empleadas de casas de familia enfrentan serias dificultades al momento de lograr cobertura de una obra social. En el peregrinar de una a otra encuentran reiteradas negativas a pesar de que la secretaria general de la asociación que las nuclea asegura que “las obras sociales no pueden rechazar las solicitudes".

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Espectáculos públicos, camioneros, estaciones de servicio, empleados de la construcción y el listado podría ampliarse. Se trata, entre otras, de obras sociales sindicales a las que empleadas de casas de familia que están registradas han acudido para gestionar la cobertura y la respuesta ha sido negativa.

“Todas las obras sociales plantean lo mismo o que ya el cupo de ellos está sobrepasado o que no tienen los formularios de la Superintendencia o que recién están empadronando para febrero marzo y, cuando se vuelven a presentar, le dicen que para mayo, junio, y así las van pasando”, dijo Manuela Muñoz, secretaria general del Sindicato de Empleadas de Casas de Familia enrolado en la CTA, en perfecto conocimiento de la situación. Explicó que es un problema que si bien se hizo más visible desde fin de año, ocurrió durante el año que pasó también.

“Las empleadas venían diciendo que las habían blanqueado y no conseguían obra social”, relató la secretaria general del sindicato de un sector que mejoró en cuanto a trabajo registrado, y que a la vez, tiene una mayor demanda.

"Las obras sociales que están en el listado de la página web de la Superintendencia de Servicios de Salud firmaron un acuerdo con ese organismo y no pueden cambiar. Si ellos quieren que ese organismo les dé de baja, tienen que hacerlo como corresponde pero mientras ellos permanezcan en el listado, no pueden rechazar las solicitudes”, explicó claramente Muñoz. Acotó que “para la Superintendencia, todas las obras sociales del país que están en ese acuerdo están activas”, de modo que “están incumpliendo porque reciben los fondos que ese organismo les da para que inscriban al servicio doméstico”.

Manuela Muñoz informó que las trabajadoras que se encuentren con este problema, pueden acercarse a la Asociación que atiende en calle Tucumán 278 –sede de la CTA Paraná-, lunes, miércoles y viernes, desde las 9.30 hasta el mediodía, donde recibirán asesoramiento y la colaboración necesaria para volver a realizar el trámite y lograr contar con la cobertura de una obra social para la que el trabajador mensualmente “paga $47 y la Superintendencia paga el resto. Ahí es donde está el acuerdo”, subrayó antes de sostener que “la obra social no pierde en ningún momento porque la Superintendencia le paga la diferencia”.

No deja de sorprender las verdaderas razones que interpreta Muñoz estarían sosteniendo la actitud de las obras sociales sindicales. “Primero, la discriminación que está durante todo el tiempo, la duda si le van a seguir aportando, si (la empleada) va a mantener el empleo. Y el hecho que todavía no consideran al trabajo doméstico un trabajo formal, entonces se resisten (a incorporarnos). Es lo clásico de siempre”, lamentó.

En cuanto al número de trabajadoras registradas, Muñoz comentó que es necesario difundir más, para que llegue al empleador, la información sobre los montos que deben aportar. “Nosotros hemos tenido muchas consultas del empleador que te dice ‘ cuánto tengo que pagarle?` y cuando se enteran que lo máximo son $ 35, se asombran y en ese momento cambia la actitud”, dijo.

La dirigente considera que si el empleador tuviera conocimiento de los montos que corresponden por aportes blanquearía a la empleada. Al respecto, puntualizó que, a partir de las 6 horas de trabajo debe hacerse el aporte. Entre 6 y 12 horas de trabajo, la empleada tiene que abonar $ 8 y el empleador $ 12; a partir de las 12 horas y con un tope de 16, la empleada $ 15 y el empleador $ 24; y a partir de las 16 horas, la empleada paga $ 46,75 y el empleador $ 35. Esto es lo máximo que puede tener que pagar para que esté todo en regla”, puntualizó. Vale señalar que lo que paga el trabajador es para la cobertura de la obra social y el empleador, para el régimen previsional.

El incremento que registró la cantidad de trabajadoras de casa de familia registradas es del 11 por ciento. Prácticamente en un mismo porcentaje aumentó el número de nuevas trabajadoras en este sector, por lo que se mantiene prácticamente constante el número de empleadas “en negro”.

En el sitio digital de la Superintendencia de Servicios de Salud existe la nómina completa de las obras sociales habilitadas para recibir empleados del servicio doméstico y consigna que “cualquier obra social de esta nómina deberá atender nuevas afiliaciones o recibir nuevas opciones”.

Fuente: El Diario de Paraná

* Equipo de Comunicación de la CTA Paraná

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