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Una bandera de todos los trabajadores
Viernes 22 de agosto de 2014, por Horacio Meguira *
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Hay una falsa premisa, en algunos casos repetida por nuestro propios compañeros: "El Impuesto a las Ganancias no es prioritario porque comprende sólo al 11% de los trabajadores asalariados".

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Por lo tanto, el máximo esfuerzo reivindicativo debe ser para los que "menos tienen". Este error es inducido para generar contradicciones.

Hace creer a los que tienen ingresos inferiores al Salario Mínimo, Vital y Móvil que los que tributan son una aristocracia ajena a su realidad.

La inflación es la encargada de incorporar sectores a la 4ta. categoría (asalariados y autónomos). El no aumento del Mínimo no Imponible y la no modificación de las escalas hacen que cada vez paguen más trabajadores, y a su vez a los que ya pagan se les descuente un mayor porcentual sobre el cálculo presunto del ingreso anual (se descuenta mensualmente pero se calcula anualmente).

A su vez se genera una situación de desigualdad con los que tenían un trabajo formal en junio del 2013 y los que se incorporaron con posterioridad. Ya que para aquellos el Mínimo no Imponible es 15.000 y para los nuevos empleos es de 8.000.

Esta situación no sólo afecta a los sectores de asalariados que pagan el impuesto. Los salarios se convencionan por escalas de categorías profesionales.

El Impuesto a las Ganancias actúa como "techo", ya que nadie quiere ingresar en el umbral comprendido por el impuesto. Además, las categorías más bajas son las que fijan el piso de dicha escala y al tener límite máximo disminuye la cantidad de todas las categorías, incluidas las que no tributan.

Al mismo tiempo que continúa la inflación se comienza a vislumbrar una creciente pérdida de puestos de trabajo. El gobierno acaba de implementar un subsidio a los sueldos con el compromiso de no despedir.

En tiempo de crisis es fácil verificar una sustitución de empleo registrado por empleo no-registrado. A un trabajador que paga Impuesto a las Ganancias le empieza a convenir ganar una suma inferior o igual que no tribute, aún cuando pierda los aportes jubilatorios y la obra social.

También se está comprobando sustitución de trabajadores que tributaban por nuevos trabajadores que perciban el subsidio. Todo en un marco de inspección del trabajo insuficiente y permisiva. Los despidos pueden provocarse por esta situación.

A su vez, los trabajadores tributan impuestos directos (IVA) sobre los productos de primera necesidad. Lo que indica que el 50% de los ingresos fiscales lo pagan los sectores de menores recursos por intermedio de estos dos impuestos. Lo que genera una gran desigualdad e injusticia.

Nuestra mirada debe ser inversa. No podemos igualar hacia abajo. El que menos gana debe tener una retribución mínima, vital y móvil acorde a la "canasta básica" hoy superior a los 10 mil pesos y las escalas deben partir del piso que fija la necesidad del trabajador y no el mercado del trabajo.

De allí que los trabajadores no deben estar comprendidos en el Impuesto a las Ganancias y, además, es imprescindible que los productos de primera necesidad no tributen IVA.

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