Viva la huelga general
Jueves 28 de agosto de 2014, por Horacio Meguira *
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Hoy el protagonismo lo tienen los verdaderos productores. El velo de los propietarios cae por un día. La soberanía del trabajo es plena y se demuestra con el “no trabajo”. Queda al descubierto que sin trabajo no hay ganancia y sin ganancia no hay capital.

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Hoy la clase trabajadora delibera y ejerce en libertad, la democracia. Se solidariza, se reconoce a sí misma y en esa identidad renace la auto-estima colectiva.

En un día demostramos que es posible una alternativa, que el "machaque" del poder de las clases dominantes cesa en la medida que demostremos simultáneamente, con acuerdo colectivo, que es posible sentirnos protagonistas de la historia.

Hoy se relativizan las banderas rojas o celestes y blancas. Todos somos iguales en la acción.

Los trabajadores argentinos son indomables. La rebeldía reside en el "social histórico". La conciencia renace desde esa historia y se vuelve a reproducir cuantas veces sea necesario.

Una clase que fue capaz del “Cordobazo” del “Rosariazo”, de haber tomado simultáneamente 18.000 establecimientos fabriles, no es fácil someterla al momento de efectuar ajustes.

Ayer y hoy los piquetes y la huelga son los equivalentes organizativos de esas epopeyas.

Dos metodologías se fusionan: el piquete que nace en la fábrica y se reproduce en el territorio y la huelga del “no trabajo”.

Algunos teóricos piensan que la voluntad de trabajar, cuando se resuelve el “no trabajo” son derechos equivalentes. Esta manera de ver el derecho al trabajo, adrede no toma en cuenta que la “democracia para los trabajadores” esta imbuida de su asociación por necesidad. Nos sentimos fuertes cuando hay asociación y por eso la voluntad colectiva es prioritaria al momento de ejercer medidas de acción.

Hoy volverán “caras extrañas” a reportear por televisión a los que no pudieron llegar a su trabajo, a las cifras que significaron las perdidas por la jornada, nos recordaran los derechos de la ciudadanía y las consecuencia por no poder ejercerlos.

Son formas que el Capital utiliza para poder mañana volver a la normalidad y someter a los trabajadores, de ir regresando a la relación de mando y obediencia. Luego ejemplificativamente aplicaran algunas sanciones para que los “trabajadores no se la lleven de arriba”.

Pero hoy… hoy…. hay verdadera soberanía y alegría, por eso como nuestros ancestros gritamos: ¡¡¡Viva la huelga general!!!

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