El país
Cuando ganan los trabajadores
Miércoles 17 de septiembre de 2014, por Redacción *
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En el marco político y social que se vivía en nuestro país a fines de los años noventa y a comienzos del cambio de siglo, las fábricas recuperadas por sus trabajadores invadieron la escena local, produciendo futuro. Porque sin patrones, se puede, pero sin trabajadores, es imposible. Una década después, esto se sigue reproduciendo. Aquí una muestra de lo que son capaces de hacer quiénes producen la riqueza.

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Los trabajadores de la Unión Solidaria de Trabajadores (UST) de Wilde, en la provincia de Buenos Aires, plantaron su modelo de producción y organización desde la consolidación de una cooperativa que recuperó un territorio y hace crecer al barrio sobre el relleno sanitario más grande de Latinoamérica a la vez que desarrolla proyectos agroecológicos, educativos, deportivos y sociales sobre lo que la empresa Techint descartaba.

Mario Barrios, uno de los conductores de este proyecto e integrante de la conducción nacional de la CTA que la cooperativa integra, va derecho al análisis de estos diez años, y considera que “se ha avanzado muy poco respecto de las reformas que se vienen reclamando del sector para poder darle mayor visibilidad a este nuevo sujeto que es el trabajador autogestionado. No hemos avanzado en la nueva ley de cooperativas, no hemos avanzado en las leyes de expropiación más allá que tenemos que reconocer que hoy si quiebra una empresa se puede escoger entre ser autogestionada o cooperativa y el juez tiene que avalar esta situación. La verdad es que hay muy poco desarrollo en este campo y la información cae en los amigos, y esto para nosotros tiene que transformarse en políticas de estado y no en ordenanzas, en ayudas a las que después no se accede”.

Un informe realizado por la Universidad de Buenos Aires, realiza un interesantísimo análisis sobre la situación de las Empresas Recuperadas, y muestra una “radiografía” de las nuevas recuperadas en el período comprendido desde el año 2010 y hasta el 2013, afirmando que “nos encontramos con un panorama de mucha mayor diversidad, lo que confirma que la tendencia de los últimos años es a una preponderancia de establecimientos no industriales y de una gran heterogeneidad. El porcentaje de empresas industriales baja al 44%, y dentro de ese número encontramos que las metalúrgicas recuperadas en los últimos tres años son una minoría (solo 6, el 9,5%) y en cambio son las gráficas las ERT más numerosas, con 11 casos, solo 1 más que las empresas de alimentación. Gastronomía (donde se nota la influencia de la cadena de los 5 restoranes recuperados en la CABA) y textiles son los otros dos sectores sobresalientes, y el resto se distribuye con bastante disparidad. Las metalúrgicas, a pesar de ser menos cantidad de empresas, siguen siendo las que ocupan a más trabajadores, un 27% del total, lo que supera la incidencia en número que los trabajadores metalúrgicos tienen sobre el total de las ERT. En este caso, la fábrica Indiel, con dos plantas (en el Gran Buenos Aires y en la provincia de San Luis), explica la mayor parte de esos trabajadores, elevando la cantidad total por encima del promedio de trabajadores de los demás establecimientos”.

Según este relevamiento de la UBA, de 2010 a 2013 se han recuperado 63 empresas, alcanzando a diciembre pasado los 311 emprendimientos que ocupan a 13.462 trabajadores.

El restaurante Alé Alé está poniendo en práctica su proceso de organización propia y colectiva, luego del abandono de la patronal sobre la cadena de restaurantes. Andrés Toledo, uno de los trabajadores, hoy no duda: “Yo si tuviera la oportunidad de elegir entre una privada y una cooperativa, me quedo con la cooperativa. Porque es otro clima, acá no existe el individualismo, no existe la desigualdad. Antes uno venía, cumplía con su horario y se iba. Ahora no, si el compañero necesita, vamos todos y sacamos el trabajo, en forma conjunta, porque no hay otra forma de solucionarlo, la única forma de llevar las cosas adelante es así. Las cosas se resuelven en reuniones, en asambleas, es algo que no me esperaba. Uno ve en los noticieros, el Bauen, Bruckman y hasta que a uno le toca, sinceramente… Y a nosotros nos tocó.

Llevamos adelante la empresa, hoy la empresa está trabajando mucho mejor de cómo trabajaba con la patronal, nosotros hoy salimos a buscar precio, bajamos los costos, ponemos precios competitivos para con otros restaurantes. No queremos llenarnos de guita, pero si queremos abrir otras sucursales y sumar nuevos compañeros”.

Toda la vida

Un recuerdo siempre presente de esta cronista es el aparador de madera blanca del comedor de la casa familiar. Adentro, en los estantes de abajo, todo estuvo –y aún está – ocupado por cajas de vajilla Durax, regalo de casamiento a mis viejos. Muy de vez en cuando se usaban las compoteras de vidrio, enormes, hermosas. No recuerdo haber tomado jamás la sopa en alguno de esos platos hondos, pero si comer postres exquisitos, caseros, en uno de los moldes de vidrio, marrón oscuro, que se lavaba, secaba, y volvía a su caja. Esta empresa, un clásico, llevada a la cocina familiar no sólo por su historia sino por la publicidad del galán de la época que era Jorge Martínez, también ha sido recuperada por sus trabajadores.

Para esta fábrica los “problemas” se hicieron visibles a partir del año 1994, cuando una nueva gerencia comenzó su gestión reduciendo los salarios en un 40 por ciento que se intensificó meses más tarde con otro recorte, que alcanzó el 25 por ciento y que también se reflejó en el mantenimiento de la planta. A comienzos del año 2000 los dueños de Cristalux cerraban la fábrica. Sin embargo, dos años después, a mediados de julio, los trabajadores conseguirían la autorización judicial para volver a producir.

“Yo entré en el 69” dice Osvaldo Donato, uno de los trabajadores con los que conversó laollatv y el programa Sobre la Hora, “vi la época pujante de la S.A, y vi la época de la cooperativa. Para mi son dos mundos, diferentes”. Para Donato, Cristalux es la S.A, suena lejana, anónima bah…

“En la cooperativa vos valorás la libertad que tenés, la oportunidad de manejar tiempos propios que no lo tenés en la S.A, después el tema de no estar con la presión de carga, como lo hacen las sociedades anónimas. Y valorar, concientizar, porque todo es de uno, si se te cae una caja… Empezás a darle valor, tomás conciencia y voluntad, esas dos cosas de la mano hacen mucho, en muchas fábricas. Son esos pequeños valores que creo que son los que me hacen distinguir una cooperativa de una sociedad anónima” nos dice, para que quede claro.

El proceso de puesta a producir de la fábrica fue largo, Raúl Guerrero, otro de los trabajadores, además Secretario en la Cooperativa, narra esos primeros pasos que se fueron dando: “Nosotros cuando empezamos lo hicimos con un hornito de cuatro mil kilos, en una batea chiquitita, y a los años pasamos a un horno de 10 toneladas, todo reciclado, y con esfuerzo fuimos reciclando, armamos dos máquinas para la fabricación de platos y vasos, y comprando materiales de segunda. Armamos un horno de 32 toneladas.

Cuando empezamos éramos 78 y actualmente somos 250 personas trabajando. Al principio hacíamos entre 20 mil, 40 mil y a veces, hasta 80 mil unidades por día, y hoy cuadriplicamos la producción” dice, y se nota el orgullo en el cambio de tono.

Sin Patrón

Algunos “clásicos” de la escena de recuperadas han sido durante todos estos años la empresa de cerámicas Zanon, en la provincia de Neuquén, la metalúrgica IMPA en la Ciudad de Buenos Aires, y el Hotel Bauen, en la misma geografía porteña. Las tres con sus diferencias evidentes en la producción y en su comercialización, fueron mojones para otras empresas, y la muestra cabal de qué se podía, que se puede… aunque cueste.

Raúl Godoy, de la ex Zanon, actual FASINPAT, considera que en estos años “hubo una cooptación por parte del gobierno al movimiento de fábricas recuperadas. No hubo una política que abarcara y englobara al conjunto de las fábricas, sino que hubo una política para agarrar una a una a las fábricas recuperadas, condicionarlas para que no tuviéramos un agrupamiento independiente, cada uno hizo lo que pudo en función de su municipio, provincia o el funcionario que tuviera más cerca. Se prestó mucho para una utilización discursiva por parte del gobierno, pero en lo concreto hubo muy poca acción, debería haber una ley nacional de créditos blandos para las fábricas recuperadas, porque demasiado sacrificio hemos hecho los laburantes para que las fábricas no se cierren como para después tener que gestionar fábricas viejísimas o competir en un mercado donde los empresarios tradicionales tienen acceso al crédito levantando un teléfono y en el caso de las recuperadas esto es y ha sido a cuentagotas”.

De Zanon se ha dicho, escrito, mostrado, de todo. Grandes artistas populares nacionales, latinoamericanos y europeos han pasado demostrando su apoyo por el gran playón. Además, la fábrica se ha dado una estrategia de presencia y visibilidad importantísima a través de su propia producción, es difícil andar por una organización y no cruzarse con alguna cerámica con algún mensaje político y social. La sostenibilidad social construida desde la ceramista ha sido clave para su disputa política por el trabajo: “Para nosotros esta es una década de resistencia. Todo lo que hicimos fue con mucho esfuerzo, sacrificio, la verdad, nadie nos ha regalado nada, todo lo que hemos logrado ha sido esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras y con apoyo de la comunidad. Tenemos mucho agradecimiento a la gente que colaboró. En mi caso tuve alrededor de 17 causas penales, ha sido difícil para nosotros esta década también” agrega Godoy.

IMPA es la primer fabrica recuperada, y desde 1998 mantenida en funcionamiento por sus trabajadores, agrupados en cooperativa de trabajo, en continua produccion. Los mismos fueron quienes impulsaron el concepto de Lucha, Trabajo y Cultura, modelo IMPA unico en el mundo, donde funciona un Centro Cultural, un Bachillerato Popular, la Universidad de los Trabajadores entre otros proyectos. IMPA es la primera fábrica recuperada, y desde 1998 mantenida en funcionamiento por sus trabajadores, agrupados en cooperativa de trabajo, en continua producción. Los mismos fueron quienes impulsaron el concepto de Lucha, Trabajo y Cultura, modelo IMPA único en el mundo, donde funciona un Centro Cultural, un Bachillerato Popular, la Universidad de los Trabajadores entre otros proyectos.

IMPA fue también un bastión importantísimo, como sostiene Eduardo Murúa, uno de los integrantes de la Cooperativa, “además de recuperar la empresa, IMPA tiene también la particularidad de que abrió su espacio para un Bachillerato Popular, para la Universidad de los Trabajadores, un centro cultural, un espacio de salud comunitario, estamos haciendo el museo”, es decir, alpargatas sí, y libros también.

Otros de los hechos concretos en los cuales IMPA ha sido importantísima es en motorizar lo que es el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. Murúa agrega que la fábrica “tuvo la particularidad de ser recuperada por sus trabajadores y por militantes sociales y sindicales, haciendo que se conjugaran las dos necesidades: por un lado la garantía del trabajo, pero también tener un espacio donde denunciamos y seguimos denunciando las características del sistema imperante en nuestro país, nosotros somos anticapitalistas. Queremos otro modelo de país, otro sistema económico y por eso luchamos, por eso generamos los dos espacios, cultura y eduación, conjugando la necesidad de nuestro pueblo y toda la denuncia que hacemos sobre el sistema que lo oprime”.

En el mismo informe que citábamos más arriba, se afirma que “el movimiento argentino de empresas recuperadas se mantiene, sin embargo, como el más profundo y numeroso. Mientras en Brasil, donde existe una asociación de empresas recuperadas desde los primeros años 90, nuestros colegas han detectado a unas 70 ERT, y los casos en los países mencionados anteriormente son un puñado, el proceso de empresas recuperadas argentinas no solo se ha consolidado sino que continúa creciendo, demostrando claramente que se ha convertido en una práctica de los trabajadores frente a la posibilidad de la pérdida del empleo por el cierre de la fuente de trabajo. Cuando afirmamos que continúa creciendo nos referimos a un fenómeno en dos direcciones: por un lado, las “antiguas” ERT (las surgidas en los años 90 y durante la crisis de 2001 y años sucesivos) se consolidan y, en algunos casos crecen; y por el otro, aparecen “nuevas” empresas recuperadas. En anteriores relevamientos, habíamos constatado ese crecimiento por partida doble, pero en este no solo nos centramos en este proceso, sino que podemos observar claramente que ese aumento de la cantidad de ERT es ya casi tan importante como las recuperadas originadas en el período de clara hegemonía neoliberal y la crisis. Vamos a precisar esos datos: este cuarto relevamiento muestra una cantidad de 311 ERT en el territorio de la Argentina, ocupando a 13462 trabajadores. De estas, las “nuevas recuperadas”, surgidas desde el cierre del tercer relevamiento en marzo de 2010, son 63, 41 de las cuales corresponden a los dos últimos años (2012 y 2013). Si tomamos como línea de corte el año 2004 (inclusive), las ERT actualmente existentes (en 2004, en el segundo relevamiento de nuestro Programa habíamos concluido que había 161 ERT) y surgidas con posterioridad a ese año, es decir, después de la crisis, en etapas de crecimiento y recuperación de la economía nacional, son 144. Podemos decir entonces, que ya son casi tantas las empresas recuperadas que iniciaron su actividad en el período pos crisis como las asociadas al 2001 y años inmediatamente anteriores y posteriores”:

“Yo no se si esta es o no la década ganada, este gobierno ha hecho cosas importantes, y justamente en el aspecto laboral queda mucho por hacer, dejar de asistir a las empresas capitalistas es una buena manera” nos dice Marcelo Ruarte, del hotel Bauen.

Y avanza con una definición importante, que profundiza este concepto, mientras atravesaban otra semana, de las tantas en su historia, en la cuál peleaban ante la justicia contra una nueva orden de desalojo: “A ese dinero que se les da a las empresas para que no despidan o suspendan compañeras, cuando todavía quedan muchas fábricas cerradas, cuando a los créditos los tiene el gobierno nacional o los gobiernos provinciales…

Creo que hay una discusión que no se está dando, y mucho menos la va a dar el Ministerio de Trabajo que está preparado para discutir con los patrones, no con los trabajadores.

“Este gobierno tuvo una posibilidad de contrarrestar el flagelo de la desocupación y no creo que haya sido lo mejor la composición del Argentina Trabaja que luego termina manejada por el puntero político. Esto nos generó una discusión en las empresas recuperadas, porque si había un lugar, un espacio, para contrarrestar el tema de la desocupación son las empresas recuperadas. Porque las empresas recuperadas, como el Bauen, que tiene capacidad ociosa, por ejemplo, la panadería que tenemos nosotros porque las máquinas son viejas no las podemos usar. Tenemos entonces un enorme gasto de pan y medialunas, y me parece que esa articulación no estuvo bien. Porque no puede haber proyecto de país sino hay un trabajador con un trabajo”.

El pasado 10 de septiembre, la Cooperativa del Hotel tenía al frente una nueva orden de desalojo, que una vez más fue contrarrestada con un festival, transmisiones en vivo, radios abiertas: “La orden de desalojo no es una orden nueva, pasaron 7 años, no es casualidad, no pasó por casualidad, porque la jueza se olvidó de nosotros, la aparición de esa orden data del 20 de julio de 2007. Hemos articulado un montón de cosas desde la cooperativa aprovechando todas las hendijas, nosotros presentamos un escrito en la Corte Suprema, en la Defensoría de la Ciudad donde se conformó una Unidad a través de la Resolución de la Defensoría, con esa unidad y con Roberto Gallardo a la cabeza. Hemos ido desarrollando diferentes estrategias, tratando de parar la avanzada de la justicia, sacando la causa del fuero comercial para llevarlo a Comodoro Py. Nosotros agregamos testimonios, la causa se cerró y en el Fuero Federal penal y volvió al Fuero Comercial, volviendo a las manos de Paula Ualde y no le quedó otra que activar la orden de desalojo. Jurídicamente perdimos, porque la justicia sigue convalidando a los que no tienen ningún intento de construir y les queda más cómodo dejárselas a ellos, a ellos que la cerraron y a ellos que seguro si lo agarran lo venden. Estamos presionando el tratamiento de un Proyecto de Expropiación en la Cámara de Diputados para avanzar en las Comisiones, para que tenga un dictamen, y creemos que eso es muy importante porque va a empezar la aparición de la política, que es la única que puede ganar ante este avance de la justicia”.

Murúa además, señala que “lamentablemente nosotros no podemos llamar a esta la ‘década ganada’, de hecho, después de esta década la mayoría de las empresas estamos en un limbo judicial, no estamos seguros de que en cualquier momento no aparezca un juez o un síndico para desalojarnos, no tenemos créditos. Sí creemos que tenemos un futuro, pero hay un montón de empresas con bajos salarios por falta de inversión, o por la imposibilidad de tener nuevas maquinarias, y el mercado es el mercado, más allá del esfuerzo de los trabajadores”.

Por último, en otro de los pasajes del informe, se da cuenta de que hay “presencia de empresas recuperadas en 21 de los 24 distritos del país”.

Nosotros agregamos: Porque hay presencia de trabajadores en los 24 distritos del país, y los patrones, son minoría.

Fuente: www.laola.tv

* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional

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