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Entrevista a Rita Liempe, Secretaria de Relación con los Pueblos Originarios
"Ser mujer indígena ha tenido más ventajas que desventajas"
Sábado 14 de marzo de 2015, por Redacción *
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En esta entrevista, Rita Liempe, Secretaria de Relación con los Pueblos Originarios de la CTA, habla de su carrera política y su camino como militante social: "En nuestro país todavía hay mucho que hacer desde la legislación en función de reconocer y garantizar los derechos de los pueblos".

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-¿Cómo empezó su militancia política?

- Hace unos 13 años, como trabajadora estatal de salud resolví que debía agremiarme si quería cambiar en algo la situación laboral personal y la de mis compañeros. Me afilié a ATE, y comencé a colaborar y participar en esta actividad. Fui nombrada delegada normalizadora en 2003 y electa por el voto de mis compañeros en 2004. Desde esa fecha hasta 2011 fui delegada de trabajadores municipales en Lincoln, y también electa Secretaria General de la CTA Regional en 2006 y 2010.

En 2009, decidí que a mi actividad gremial, basada en la resistencia y la lucha por los derechos, debía agregarle la pata propositiva y por esto me sumé a la experiencia recién fundada del Instrumento Electoral por la Unidad Popular. En 2011, ocupé el segundo lugar en la lista por la cuarta sección electoral y fui electa diputada provincial.

Desde la Legislatura, sumé a mi experiencia de clase, otra línea que tenía que ver con mis orígenes, como la de trabajar por el reconocimiento hacia los pueblos originarios. A raíz de mi trabajo legislativo, fui convocada para participar de las elecciones de la CTA del 2013, como Secretaria de Relaciones con los Pueblos Originarios.

-Teniendo en cuenta el lugar de inferioridad que ha tenido siempre la mujer en todos los aspectos, ¿Qué logros y qué impedimentos tuviste como tal (mujer indígena)?

- La política sindical y partidaria se caracteriza por un alto grado de machismo, por lo cual es complicado para una mujer alcanzar cargos de conducción. No sin compromiso y tenacidad, algunas veces con fuerte discusión, creo que me hice un lugarcito en estos espacios.

Creo que en mi caso ser mujer indígena y autorreconocida como tal ha tenido más ventajas que desventajas.

En primer término, al hacer mi juramento en la asunción como diputada, lo hice por la reivindicación de todos los pueblos originarios, eso me valió el reconocimiento y respeto de mis pares. Muchas personas se referencian en mí, dado que la historia de los pueblos, su sobrevivencia, su andamiaje, no ha sido fácil en una sociedad altamente conservadora y hegemónica. Que hoy alguien en un cargo como este diga naturalmente y públicamente que pertenece a un pueblo originario transmite y despierta un sin fin de sensaciones. Creo que hay satisfacción, esperanza, expectativas, etc.

Personalmente tuve que aprender y tengo mucho que aprender de los pueblos, ya que aunque siempre supe de mi origen, nunca había dedicado tiempo a analizar la historia y todos los inconvenientes sufridos. Tan solo estaba un poco al tanto de la situación actual de los pueblos. En los años anteriores de mi vida me dedique a trabajar, estudiar, formar mi familia, lo tradicional.

-¿Podría nombrar los derechos más importantes adquiridos por la comunidad mapuche? ¿Se cumplen?

- En nuestro país todavía hay mucho que hacer desde la legislación en función de reconocer y garantizar los derechos de los pueblos. La Constitución Nacional reconoce la preexistencia de los pueblos. Argentina ha adherido a tratados internacionales que protegen los derechos indígenas, como el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de los derechos de pueblos indígenas de la ONU, entre otros. Pero la verdad es que concretamente falta mucho para su real aplicación.

Los pueblos vienen sufriendo un genocidio, o desaparición silenciosa en complicidad con todos los gobiernos que han pasado. Si bien algunos, como el actual, han hecho algunas modificaciones, continúan siendo insuficientes para subsanar las graves violaciones hacia los pueblos. Concretamente, se han recuperado algunos territorios, y algunas otras cuestiones, que ante tanto olvido y relegación, terminan siendo mínimas.

Cuando el negocio que se teje es muy grande, se empiezan a violentar todos los derechos adquiridos por las comunidades. Como en el caso de la explotación de petróleo con métodos no convencionales en Neuquén, donde se están perforando territorios ancestrales de los mapuches sin tener en cuenta nada. O, el caso de las comunidades en Santiago del Estero, Salta o Chaco, donde el bosque nativo es arrasado por los grandes pooles de siembra, dejando sin su hábitat de caza y recolección a nuestros hermanos.

-¿Cuáles son sus perspectivas en la Secretaría de Pueblos y como legisladora, para este año?

- En lo que respecta a los pueblos, desde la legislatura estamos impulsando la creación de una Comisión de Pueblos Originarios. Para esto, estamos conversando con distintos sectores, que incluye el trabajo en conjunto con el Defensor del Pueblo provincial, para abordar cabalmente la problemática.

En el país faltan estadísticas que den cuenta de la situación, mucho más en la provincia de Buenos Aires, donde la situación de los hermanos es de migrantes, que en su mayoría se pierden en los grandes aglomerados urbanos, dejando atrás sus costumbres y su forma de vida.

Nuestra tarea, aprovechando el prestigio de la CTA, es conectarnos en los distintos puntos del país con la gente que trabaja la problemática. Hoy el INAI, que es el organismo estatal nacional que se encarga de los pueblos, funciona como un reclutador de militancia: inclusive cada comunidad debe registrarse con personería para ser reconocida, lo que filtra a todos aquellos que no son tropa propia, y desvirtúa el trabajo que debería hacer.

* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional

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