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Construyendo MTL en La Pampa
Vivir con dignidad
Martes 25 de enero de 2011, por Prensa MTL *
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Sentarse a mirar cómo la vida se les escurre en la precariedad, no fue para ellos la opción. Y allí están, a puro corazón solidario, creando organización, trabajo, alfabetizando, compartiendo el sustento, nombrándose "nosotros", atrevidos habitantes de la Santa Rosa de La Pampa humilde, hablando de "progreso" y "unión".

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De este lado de Santa Rosa hay neumáticos, una pila de basura, una silla que sostiene un nylon que hace de un techo, un perro, moscas, miles de bolsas de nylon, casillas, perros, un mate, un termo y un cebador de mate, gatitos así de súper-flacos, uno con una gorra de Boca, un casete, gallinas, un televisor Noblex de los ’80, y el de gorra de Boca que me dice sacale una foto a Lucas.

Lucas Cabral tiene una gorra azul, 20 años y 10 hermanos. "Desde que era chiquito, a los 10, que ando en esto", cuenta. Esto es revolver todos pero todos los días la basura. "Junto botellas, muchas botellas, cartones, esas cosas. Hago a veces 100 pesos por día", asegura.

Lucas y otras 37 personas todos los días entran al basurero de Santa Rosa para subsistir con lo que otros tiran.

Han construido, al costado del también llamado relleno sanitario, unas chozas. Chozas de madera, mucho nylon, chapas y poco ladrillo. Ahí viven. "Yo vivo acá. Pero otros tienen casa en Santa Rosa y van y vienen", dice Lucas.

Están organizados. Ellos ingresan a las 4 y salen a las 10 de la mañana. Otro grupo, que trabaja directamente dentro del relleno sanitario, lo hace de 10 a 16.

Los de este lado esperan poder ingresar a la planta de reciclado que la municipalidad está proyectando construir en el lugar. "Eso nos han dicho", explica Lucas.

En esta Santa Rosa no tienen servicios. Algunos están colgados a la luz y un camión regador les lleva agua a unos tanques. La municipalidad les retacea servicios porque considera que no es un lugar habitable y porque la mayoría tiene casa en la ciudad.

Allá, a unos pocos metros, se ve la laguna Don Tomás con su faro, su islita para los chicos y su cruz tan cristiana. Acá, en el medio de la basura, se ve un librito azul que dice Nuevo Testamento. Dicen que Dios está en todos lados.

Cooperativa de trabajo

Son las 11.15 y llego tarde a la conferencia de prensa. Julio Acosta, secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza, protesta contra la Municipalidad. "Les sacaron la cisterna y no tienen agua. Tampoco electricidad", sostiene.

Han convocado a la prensa para decir que conformaron una cooperativa de trabajo y que comenzará a funcionar un comedor para los chicos y que también darán apoyo escolar.

Ever Orozco, de unos 30 años, lee un petitorio firmado por el Movimiento Territorial de Liberación (MTL-CTA) y pide electricidad, agua, terrenos, casas y una reunión urgente con el intendente Francisco Torroba.

Noelia Rivoira, de unos 20 años y estudiante en la Facultad de Ciencias Humanas dice que llegó para ayudar.

"Yo llegué para ayudar. Queremos ayudarlos con apoyo escolar a los chicos y, si es posible en un futuro, la alfabetización de adultos".

Miguel Baigorria tiene al lado del relleno un rancho construido con chapas, gomas y un cartel que dice "Feliz Cumple". En la ciudad, en tanto, tiene su casa de barrio y su esposa y sus hijos. "Tengo 43, 44 años, más o menos. Pará. Cuarenta y cuatro, esos años tengo en realidad", dice. "Queremos agua, electricidad. Eso queremos", cuenta.

La cooperativa no tiene nombre. "A mi me gustaría que el nombre sea... que diga algo... algo de nosotros. Que se llame El Progreso o la Unión. Nosotros queremos el progreso. También estamos unidos", me dice Rogelio Orozco, 35 y largo.

Julio Mazón tiene 40 años, seis hijos y una moto. "Yo vengo en moto, todos los días", dice. "Entramos a trabajar a partir de las 4 hasta las 10 de la mañana. En invierno sí que es duro, con las heladas".

Mazón dice que tienen chozas para estar cerca de donde juntan los residuos, que no tienen agua, ni luz, ni nada, que son exactamente 38, que juntan cartones, aluminio, ropa, lo que venga y que hacen unos 60 pesos por día.

Son las 12 y los chicos empiezan a comer. La Biblia sigue tirada. Siguen a un costado el televisor Noblex, los perros, uno, dos cueros de chanchos jabalíes, una balanza que no pesa, una señora que le da migas de un budín a las gallinas, las moscas y los gatitos. Ya nadie ceba mates. Allá, el Faro y la laguna se ven como una foto muy postal de Santa Rosa.

Fuente: Sergio Romano, www.diariotextual.com

* Equipo de Comunicación del Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA)

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