Una herramienta estratégica
Jueves 4 de agosto de 2011, por Horacio Meguira *
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Nos encontramos frente a una inminente convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Una vez más, como ha sido costumbre en los últimos años, el cierre de la ronda de negociaciones paritarias se realizará con la actualización del monto del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Una vez más, como ha sido costumbre en los últimos años reivindicamos al SMVM como una herramienta central en la lucha económica que llevamos adelante los trabajadores y las organizaciones sindicales.

Una vez más, como ha sido costumbre en los últimos años, debemos denunciar los déficits en el funcionamiento del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que vienen transformando a esta instancia en una mera formalidad, que no alcanza para modificar sustancialmente el actual patrón distributivo existente en la estructura de ingresos de nuestro país, alejándolo del de la función que le asignara la constitucional nacional.

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional reconoce el derecho de los trabajadores al salario mínimo, vital y móvil. En este sentido, el artículo 116 de la ley de contrato de trabajo sostiene que el “salario mínimo vital, es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

A su vez, el Consejo del Salario constituye el ámbito a través del cual se operativiza este derecho, y dentro de sus funciones se encuentra “aprobar los lineamientos, metodología, pautas y normas para la definición de una canasta básica que se convierta en un elemento de referencia para la determinación del salario mínimo, vital y móvil”.

Lamentablemente, el Consejo del Salario no ha avanzado en la promoción de acciones que permitan determinar la cuantía de la canasta básica, elemento de referencia para la conformación del SMVM. De esta manera, no existe en la actualidad referencia concreta para determinar cuál es la menor remuneración que deber percibir un trabajador sin cargas de familia de modo que le asegure: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión.

Desde la Central de Trabajadores de la Argentina hemos venido reiterando que el SMVM debería convertirse en una herramienta de articulación de la estructura salarial, generando efectos virtuosos sobre los básicos convencionales, las jubilaciones y pensiones, las asignaciones familiares y, en definitiva, promoviendo una mayor homogeneización de los ingresos de los trabajadores.

Por otra parte, tampoco se han desarrollado acciones masivas tendientes a superar la principal deficiencia del SMVM en tanto herramienta de política salarial. En efecto, en la actualidad una amplia proporción de trabajadores percibe un salario inferior al SMVM, ello como consecuencia de la existencia de una estructura ocupacional que presenta fuertes niveles de fraude a la ley, de evasión o elusión (trabajadores no registrados del sector privado y publico), y aún muestra un núcleo duro de desocupación.

Finalmente, resulta muy preocupante la falta de actualización del tope salarial para percibir las asignaciones familiares. Desde el año 2008 este tope está fijado en la suma de $ 4.800 mensuales, por lo que todos los trabajadores que han superado ese monto han sido excluidos del sistema de asignaciones familiares. De esta manera, este sistema está cada vez más lejos de la pretendida universalidad, y se focaliza crecientemente en la población de menores ingresos. En otras palabras, las asignaciones familiares, que nacieron al calor de la formalización de los puestos de trabajo y la negociación colectiva hace ya más de medio siglo, corren el riesgo de transformarse en un programa de transferencia de ingresos para familias pobres.

Como consecuencia de ello, entendemos que resulta necesario impulsar las siguientes iniciativas:

-  El SMVM debe fijarse al inicio de la negociación salarial anual, y su determinación debe realizarse a partir de calcular la canasta básica, que parta de la necesidades del trabajador para una vida digna y no a partir de una negociación carente de bases objetivas.

-  El Consejo del Salario Mínimo debe cumplir con su obligación de calcular el monto de la canasta básica, que no es otra cosa que el salario necesario para hacer frente a las necesidades de “alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

-  Ningún jubilado y pensionado debe percibir un ingreso inferior al 82% móvil del SMVM.

-  El monto de las asignaciones familiares debe establecerse como una proporción del SMVM, dejando de estar sujeto a la voluntad política del gobierno de turno.

-  Resulta imprescindible eliminar, o al menos incrementar sustancialmente, el tope salarial que excluye a los trabajadores de ingresos medios del sistema de asignaciones familiares.

-  El monto de las asignaciones familiares percibidas por los trabajadores del sector público provincial y municipal debe ser equiparado a aquél existente en el ámbito nacional, eliminando una discriminación inaceptable.

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