Laboulaye, Córdoba
"Íbamos a la Secretaría de Trabajo con el Manual del Delegado bajo el brazo"
Sábado 3 de septiembre de 2011, por Redacción *
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Hace 6 meses que 23 trabajadores de estaciones de servicio fueron despedidos en la localidad cordobesa de Laboulaye. Desde ese momento organizaron dos paros, uno de 6 días y el otro de un mes en reclamo de sus puestos de trabajo y del cumplimiento del convenio colectivo de trabajo. La organización para conformar una CTA local es otra de las demostraciones de la fuerza y la unidad.

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"En este momento somos 23 desocupados. Es un conflicto que se generó el año pasado cuando conocimos la ley laboral y el convenio colectivo de trabajo y lo quisimos hacer cumplir", rememora Walter Alvarez, el primer trabajador despedido en octubre de 2010.

Los trabajadores de venta y expendio de combustible de las estaciones de servicio de Laboulaye y de otras ciudades cordobesas se unieron y formaron un gremio -la Asociación Gremial de Trabajadores y Personal de Estaciones de Servicio y Afines de la Provincia de Córdoba (AGTPAC-CTA)- que se afilió a la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA).

Juntos, se organizaron para exigirle a Ricardo Risatti, el dueño de dos estaciones de servicio YPF de la localidad, que cumpliera con sus derechos laborales. Como en Córdoba no hay ministerio de Trabajo sino Secretaría, los trabajadores, apoyados y asesorados por la CTA, llevaron la problemática a ese ámbito y la dependencia ministerial convocó al patrón quien negó por escrito el incumplimiento de las normas.

"Pasado el momento caliente de la presentación, Risatti llamó a Walter a la oficina y le dijo: mirá Walter, yo quiero que vos renuncies, vos me llevaste al ministerio de trabajo, yo ahora voy a desarmar toda esta joda. Ahí se comunicaron con nosotros y elaboramos una estrategia muy primaria para evitar que lo echen. La Asamblea resolvió que si los echaban hacían un paro para el 10 de octubre de 2010", relata Gabriel Martínez, secretario gremial de Fetera-CTA quien estuvo desde el primer momento en la lucha de los trabajadores. El empleador echó de todas maneras a Walter y los compañeros, cansados también de que se pisotearan sus derechos, decidieron hacer un paro que duró 6 días. Luego de esa semana, 22 trabajadores fueron despedidos. Lejos de amedrentarse, los trabajadores se unieron aún más e hicieron un paro que duró casi un mes en diciembre. Ni el calor, ni las amenazas de los camioneros, se presume que contratados por el patrón, que se les tiraban encima, lograron vencer el bloqueo que llevaron adelante en dos estaciones de servicio. "Éramos más de 50 personas que nos íbamos rotando. 3 ó 4 fueron a parar al hospital por el sol. Después nos dimos cuenta de cómo cuidarnos y armamos refugios de lona, hacíamos períodos de descanso y nos fuimos organizando como si fuera un trabajo: nuestro laburo era bloquear la estación de servicio", cuenta con detalles Gabriel Martínez que se fue dos meses a vivir a Córdoba con los trabajadores.

El 23 de diciembre llamaron a la Secretaría de Trabajo para decirles que tenían dos estaciones tomadas. "Desde el 13 de diciembre teníamos telegramas de despido por varios motivos: por iniciar una huelga, por participar de una huelga y por difundir una huelga", cuenta Martínez demostrando la arbitrariedad e inconstitucionalidad de la dependencia cordobesa. Durante esos días de huelga, la solidaridad de los vecinos fue emocionante: "a la mañana vos veías llegar a los vecinos en motitos con gaseosa, facturas, hasta hubo donaciones de un lechón. Aparte nosotros juntábamos firmas, juntamos 2 mil firmas de apoyo a los trabajadores en huelga", recuerda con orgullo Martínez.

En Laboulaye, una localidad de 30 mil habitantes hay 5 ó 6 FM en las que los trabajadores tenían sus propios programas. "Directamente nos entregaban el micrófono para que hiciéramos el programa y contáramos las novedades y todos los días a las 8 de la mañana nos reuníamos en la estación de servicio y leíamos el comunicado del día que se corregía de acuerdo a las opiniones de los compañeros. Después salían motos a repartirlos a los distintos medios y tratábamos de generar actos públicos de distintas características frente a la Municipalidad", detalla Martínez la cocina de la lucha cotidiana.

Tal fue la organización de los trabajadores que hasta hacían debates públicos en los que invitaban a los concejales. "Pusimos en tela de juicio la validez del concejal como representante de la comunidad. Algunos protestaron diciendo que los hacíamos quedar mal adelante de los medios y nosotros les decíamos: ustedes son representantes de la comunidad, si sus límites son el cordón cuneta y el semáforo, la comunidad está perdida porque entonces quién destraba el problema social", reflexiona Martínez.

Además de toda esta lucha, organizaron una gran marcha de la que participaron compañeros de Córdoba Capital, de Río Cuarto, de La Carlota, de Río Tercero, de Buenos Aires y el 7 de febrero cortaron la Ruta Nacional 7 y obligaron a una negociación. Desde diciembre a febrero los compañeros puedieron cobrar su salario gracias a la conciliación obligatoria. Desde entonces hasta ahora, si bien no recuperaron los puestos de trabajo, aprendieron a organizarse y a luchar por sus derechos. "Ahora siguen en la tarea de que se les devuelvan los puestos de trabajo y en la construcción de la CTA local", cuenta Martínez.

A la lucha se han sumado 21 trabajadoras barrenderas que reclaman por aumento de salario (cobran 95 pesos por semana) y humanas condiciones laborales. En Laboulaye, los trabajadores de las estaciones de servicio sentaron un precedente: la lucha y la organización por el derecho a un trabajo digno es posible.

* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional

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