Tributo a Gerardo García
Viernes 11 de agosto de 2017, por Eduardo Ahamendaburu *
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La muerte de Gerardo García, chofer de la empresa Aucor golpea impiadosamente sobre la conciencia de la sociedad cordobesa, que mayoritariamente no supo entender conflicto. Golpea fuertemente sobre la conciencia de aquella vecina que desde un quinto piso de Vélez Sarsfield y Montevideo, gritó “que se muera” ante la descompensación de una asistente en uno de los actos en las puertas de UTA.

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* Secretario de Formación de la CTA de la Provincia de Córdoba. Presidente del Instituto de Salud Laboral y Medio Ambiente (ISLyMA-CTA)

Golpea sobre todos y cada uno de los que repudiaron a los trabajadores en lucha, con la conciencia modelada por las plumas y lenguas serviles al servicio de los medios masivos de comunicación, por el “no te metás”, “salvate vos”.

Presentaron a estos trabajadores en lucha por su salario, desamparados por las instituciones del sistema, como los responsables de las penurias de los cordobeses sin transporte.

Gerardo García, fue uno de los 182 trabajadores despedidos luego de la protesta de esos ocho días del mes de julio, que llevaron adelante los choferes cordobeses agrupados en UTA y falleció producto de la angustia que le generó el despido, como aseveran amigos y familiares.

No agregamos nada nuevo si decimos que Gerardo García, fue otra de las víctimas de la voracidad de los empresarios del transporte y sus socios del Ejecutivo Municipal y la anuencia y complicidad de los Gobiernos Provincial y Nacional.

Pero también fue víctima de la enquistada burocracia sindical de la UTA, que actuó durante el conflicto como oficina de recursos humanos de las empresas, promoviendo desafueros y desamparando a los trabajadores en conflicto.

Gerardo García fue otro a los que se lleva la muerte silenciosa del genocidio de trabajadores. No figurará nunca en las estadísticas de muertes o de enfermos en ocasión y por causa del trabajo.

Gerardo García no estará contado en la mentirosa cifra de aproximadamente 800 muertes anuales por esas causas nos brinda la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

Son miles y mas miles los Gerardo García que tributan anualmente su vida y salud, para mantener la tasa de ganancia del capital. Y hoy habrá otros 20 anónimos trabajadores muertos por las condiciones y el medio ambiente de trabajo y mañana … y pasado y así de seguido, 20 más cada día.

Así vamos entrando de uno en uno en el brete que nos conducirá al mazazo inevitable y fatal en el testuz. Pero es más fácil identificarse con el poderoso, que con el débil.

Estas muertes seguirán pesando sobre las espaldas de nuestra sociedad, generando angustia y desamparo en las familias, consagrando un sistema social injusto, en el que campea la pobreza y la desocupación, en la medida que siga existiendo un modelo sindical burocrático, funcional a las políticas del capital, asentado sobre los pilares de la corrupción, la falta de democracia y de libertad sindical.

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