De Norita a los jueces
Viernes 23 de febrero de 2018, por Irina Hauser *
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Hay que reconocerle algunos aciertos al sistema judicial actual. Uno de ellos es que las audiencias de apelación en la Cámara Federal son públicas. Se puede ir a ver y a escuchar a todas las personas implicadas en una causa. Los jueces y juezas deben mostrarse trabajando, y prestar atención.

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* Periodista

Este texto podría comenzar, de manera tradicional, diciendo que hubo una audiencia en la Sala II de la Cámara Federal, donde más de treinta detenidos y detenidas en la movilización (y alrededores) del 14 de diciembre contra la reforma previsional pidieron que se revoque los procesamientos que les impuso el juez Claudio Bonadío y ser sobreseídos.

Pero, esta vez, si empieza por el final quizá se aprecie mejor la trascendencia de esta escena judicial, que transcurría en la antesala de la marcha contra el ajuste. Porque entre el público estaba la madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) Nora Cortiñas y ya sobre el final, cuando parecía que nadie quería escuchar más nada, logró una recuperación de energía colectiva repentina.

Norita, como le dicen tantos cariñosamente por su baja estura y su voz finita, se dirigió a los jueces Martín Irurzun y Eduardo Farah, que son nada menos –y en especial el primero— impulsores de las prisiones preventivas contra ex funcionarios y empresarios afines que hicieron furor en 2017.

“Doctores –comenzó— ¿la protesta no es un derecho? ¿La Constitución no me ampara? ¿Tenemos que volver a ocultar que fuimos a una marcha para no ser condenados? No me respondan ahora, piénsenlo”.

La referente histórica de las Madres, con su pañuelo blanco y la foto de su hijo desparecido, estaba ahí para advertir que la discusión por las detenciones a mansalva en las últimas movilizaciones no es un mero expediente judicial burocrático, sino la discusión de un mecanismo que combina decisiones políticas, acciones violentas de fuerza de seguridad (que reciben instrucciones desde el poder político), criterios judiciales de criminalización y apoyo de medios de comunicación.

La máquina de meter miedo en un contexto donde es cantada la protesta social.

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