Jujuy: Crisis azucarera
La Esperanza: La historia del inversor que llegó a Jujuy sin plata
Sábado 4 de agosto de 2018, por Corresponsalía Jujuy *
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Ante los rumores cada vez más fuertes sobre la caída de la operación de venta en el Ingenio La Esperanza, crecen las versiones sobre la insolvencia del grupo inversor colombiano que el gobierno buscó con insistencia instalar como comprador. Qué futuro le depara a la empresa.

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Todo es incertidumbre en el departamento San Pedro. El Ingenio La Esperanza, la empresa azucarera que permanece quebrada y sostenida artificialmente por el Estado desde hace dos décadas, continúa a la deriva.

La operación de venta que anunció en reiteradas oportunidades el gobierno de la provincia se encuentra estancada, y cada vez son más las fuentes dentro de la empresa y del gobierno que aseguran que la venta está caída.

El grupo inversor colombiano Omega Energy, presentado por el gobierno como el capital que pondría en producción y le devolvería la rentabilidad a la empresa sanpedreña, no puede superar el mote de poco serio que ponen sus detractores.

En diciembre de 2017, cuando se intentó una venta directa no logró demostrar legalmente su existencia en el país. En consecuencia no pasó la primera revisión legal por parte de un juez que, pese a poner la mejor voluntad por resolver el problema, parece no haberse animado a afrontar las consecuencias de avalar semejante operación.

Luego, con la extravagante licitación “sui generis”, que contradijo el mandato de la ley de concursos y quiebra, logró, el pasado 4 de abril, adjudicarse finalmente la empresa, tras una “competencia” con otros oferentes.

Desde aquella fecha hasta hoy, sin embargo, no pudo acreditar que cuente con los 85 millones de dólares en los que se pactó la venta de la empresa.

Fuentes con acceso directo al expediente confiaron a Jujuyalmomento.com que el representante de la empresa colombiana, Isemberg, tiene pedido de quiebra en su lugar de origen.

Aseguran además que, por su actividad, la empresa no cuenta con capacidad crediticia para acceder a los fondos necesarios y realizar el desembolso en las cuentas de la provincia. Tampoco posee, según lo informado, antecedentes para hacerse de un crédito de esa envergadura.

Ante esta situación, el juez Juan Pablo Calderón entraría nuevamente en escena, con dos opciones en el horizonte: llamar a un nuevo concurso en búsqueda de otro comprador, o declarar la liquidación de la empresa para pagar de una vez a los acreedores.

Tal sería el convencimiento de esta realidad por parte del gobierno, que ya estaría lista la salida política: el contexto financiero internacional que puso al país en turbulencias habrían complicado el arribo de un buen inversor.

Puertas adentro rechazan esta versión: La estrategia del grupo colombiano siempre habría sido la de invertir recursos con los que no contaba pero esperaba obtener con la empresa en sus manos.

En cuestión de horas, se comenta que estaría aterrizando en la provincia un representante del grupo colombiano.

Allí, nuevamente, las opciones son dos: O garantiza un desembolso aceptando las condiciones actuales de la empresa o espera a ser intimado por el juez Calderón, lo que implicaría el principio de la ruptura del acuerdo.

Lejos quedó el 1 de diciembre de 2017, cuando el ministro de Desarrollo Económico, Juan Carlos Abud Robles, anunciaba como un “hecho histórico” la venta “de contado” del problemático ingenio azucarero de San Pedro.

¿Se cae la venta de La Esperanza?

La versión circula insistentemente en la localidad de La Esperanza, también en San Pedro, y llega hasta la Capital.

El Ingenio La Esperanza, que teóricamente había sido adjudicado el 4 de abril al grupo inversor colombiano Omega Energy y su empresa subsidiaria en el país Alesa S.A. –constituida sólo para la adquisición de la fábrica– quedaría nuevamente a la deriva por el fracaso de la operación.

Así lo informaron fuentes directas que pertenecen actualmente a la empresa, en medio de un contexto de incertidumbre.

Mientras, el ministro Juan Carlos Abud Robles, había mencionó numerosas fechas para el cierre del acuerdo con los supuestos inversores.

Según la información aportada por el gobierno, la traba principal pasaba por la definición de un mecanismo de transferencia de los bienes de la empresa, la cual poseería más de 1.600 inmuebles, además de la fábrica que produce azúcar en la actualidad.

Nunca se informó a ciencia cierta de qué inmuebles se trata ni cómo se haría el traspaso de la titularidad.

El gobierno además había asegurado que en el día de hoy arribarían a Jujuy integrantes del grupo inversor, quienes llegaban con el objetivo de cerrar el acuerdo.

El Ingenio había sido adjudicado a la empresa colombiana por el juez Juan Pablo Calderón el pasado 4 de abril, mediante lo que se denominó una licitación “sui generis”, que no se ajustó a los mandatos de la ley de concursos y quiebras vigente –La Esperanza permanece en quiebra desde fines de los ’90– y pareció estar hecha a la medida de los inversores colombianos.

El objetivo predicado por los protagonistas siempre fue el mismo: cerrar la operación y quitarle un problema al Estado, que año tras año debe financiar a pérdida el funcionamiento de La Esperanza.

Pero luego de varias celebraciones por parte del gobierno que anunció el “cierre de una etapa”, la venta nunca pudo concretarse.

Hoy se habla de una caída sin retorno de la operación. En el gobierno hay silencio de radio. En los trabajadores, preocupación.

Fuente: www.jujuyalmomento.com

* Equipo de Comunicación de la CTA Jujuy

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