El Acuerdo Social y el discurso
Lunes 5 de diciembre de 2011, por Horacio Meguira *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Los acuerdos sociales, marcos, pactos sociales, o consejos económicos y sociales han sido instituciones o modos de afrontar el conflicto entre capital y trabajo. Fueron consecuencia del denominado Estado social de derecho, que tuvo su máximo desarrollo durante la posguerra en Europa. Es el más alto nivel de la norma autónoma y producto de la negociación tripartita entre empleadores, sindicatos y estados nacionales.

Compartir este articulo:

* Director del Departamento Jurídico de la CTA

El Derecho del Trabajo se desarrolló en este tiempo basado en la regulación del trabajo por dos vías: el convenio colectivo y la ley, retroalimentándose entre sí y, producto a su vez, de la autotutela (el sindicato) y la heterotutela (la acción estatal).

En nuestro país tuvo expresión en el Pacto Social de 1973 entre la CGT, CGE y gobierno. Se intentó controlar el conflicto y establecer las bases de la negociación paritaria. No fue bueno el resultado: motivó una crisis política-social que terminó con la más funesta dictadura militar. En 1994 se firma el Acuerdo Marco entre CGT, UIA y Gobierno que dio lugar al período de flexibilidad laboral más profundo que sufrió la clase trabajadora: se privatizó la previsión social(AFJP), la salud en el trabajo (ART), la ley de pequeña y mediana empresa, las modalidades flexibles, etcétera.

El denominado diálogo social fue la consecuencia de este tipo de instituciones tripartitas que tenía como paradigma el pluralismo conflictual, donde el capital y el trabajo establecían las bases para que la leyes consensuadas y la negociación colectiva de niveles inferiores permitieran una racionalización del conflicto y posibilitar el crecimiento económico y la distribución del ingreso. Esta fue la base del modelo social europeo, fuente de inspiración para muchas experiencias latinoamericanas y en especial nuestro país.

Tiene muchas ventajas: es previsible y permite una regulación indirecta y voluntaria de la negociación colectiva. Es más democrática y tiene para los actores sociales distintas ventajas y desventajas. A los sindicatos les permite un control sobre sus propios representados y se asegura los mínimos de sus reivindicaciones. Los empleadores pueden condicionar la negociación paritaria de nivel inferior y tener márgenes para prever los costos y asegurar la paz social. Para los gobiernos les significa lograr consensos con las oposiciones y los actores sociales y obtener márgenes amplios de gobernabilidad.

En los umbrales de la crisis internacional en nuestro país y la importancia de los actores sociales es bastante improbable que se pueda efectivizar. Los sindicatos y las representaciones obreras en general han crecido en todos estos años. Las estructuras son muy fuertes, pero existe una puja entre sectores que impide lograr posiciones comunes. Los empleadores, en su gran mayoría representantes de capitales multinacionales, deben reducir sus costos en vista de la imposición de las direcciones de las empresas que requieren un mayor flujo de capitales hacia los países de origen.

El Gobierno hasta ahora no ha demostrado propensión al diálogo. Aun cuando la negociación colectiva ha aumentado sustancialmente, las cuestiones estratégicas de la economía y de las relaciones laborales fueron elaboradas por el Poder Ejecutivo, producto del consenso electoral y su fuerza política.

Para llevar adelante pactos de alto nivel que a su vez movilicen otros acuerdos y negociaciones sectoriales se requiere ceder. Ceder soberanía. Los empleadores tienen que ceder poder de dirección y dejar de lado la unilateralidad de sus decisiones. Los sindicatos deben ceder reivindicaciones, y sobre todo las expectativas de algunos sectores favorecidos en la negociación colectiva de estos años, de mantener el poder adquisitivo de los salarios. El Gobierno debería ceder iniciativa y compartir el balance político con otros actores.

Más allá de los discursos que exaltan el diálogo soy escéptico respecto a que el Acuerdo Social sea el camino elegido para afrontar la crisis. Ni la experiencia histórica ni la confianza mutua ni lo sucedido con el llamado “diálogo social europeo” nos lleva a pensar que haya condiciones objetivas y subjetivas para que este sea el camino.

sitio desarrollado en SPIP