No es nuestro destino ser mártires ni soldados de guerra, somos trabajadores de la salud
Lunes 13 de abril de 2020, por Jorge Yabkowski *
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Hay muchos enfoques posibles. Filosóficos, económicos, sociales, del futuro sobre la pandemia por coronavirus. Sin embargo yo me voy a limitar a las tensiones sobre el sistema de salud y sus trabajadores, que tienen implicancia en esta pandemia.

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* Secretario del Interior de la CTA Autónoma. Secretario General de la Federación de Asociaciones Sindicales de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FeSProSa)

Sin dudas la actitud activa del Estado planteando una cuarentena obligatoria y una serie de medidas para paliar el efecto devastador de la crisis sobre la economía en los sectores populares no han impactado de manera directa en las políticas sanitarias. Todavía la contradicción entre público y privado, la protección –o no- de los trabajadores y su valoración están en juego. Hoy, el emergente claro es la marcha atrás del DNU que nos había informado oficialmente el Ministerio de Salud para hacer de las camas del sector privado durante la pandemia, una utilidad pública. El sector privado se opuso claramente a esto para mantener sus intereses. Creemos que esta decisión va a quitar gobernabilidad al Ministerio de Salud, que a todas luces ya estaba dañada por la fragmentación del sistema y por los cuatro años de la gestión de Cambiemos, que culminaron en la degradación del ministerio.

Nosotros veíamos con mucha esperanza la actitud proactiva de la cartera sanitaria nacional durante la pandemia –y aun la mantenemos- con lo cual este traspié nos hace reflexionar sobre las profundas fuerzas privatistas que están en juego y que no solo no quieren un sistema único de salud para enfrentar al virus sino que tiene miedo que el creciente rol del Estado determine un cambio radical en la fragmentación tradicional del sistema y nos conduzca a un debate sobre la necesidad de un sistema universal de salud.

Vemos con preocupación, por otro lado, que al sector privado al comienzo de la pandemia se le quitó el aporte patronal. A aquellos empresarios que hoy rechazan declarar a sus camas como de utilidad pública. A pesar de esta concesión, ellos dan un paso atrás mientras que las desgravaciones impositivas para los trabajadores todavía están en veremos. Si bien Salud estuvo de acuerdo con eliminar el impuesto al salario a los trabajadores que den su servicio durante la pandemia, esta medida aun no se ha completado. Tenemos la esperanza que así sea.

También, vemos lentitud en resolver un tema evidente. Las ART –cuyos dueños son los bancos– se niegan a cubrir al coronavirus y a los trabajadores afectados, diciendo que siendo una pandemia no tienen capacidad financiera para enfrentar la cobertura. Por esto, hay presiones para que no se declare enfermedad profesional y estas presiones son de los sectores que se las llevaron en pala. Los bancos son reticentes a colaborar en defensa de los trabajadores de la salud.

Por último y muy importante, la escasez en equipos de protección personal. Un fenómeno mundial. La OMS lo planteó como preocupante y está impactando en la altísima tasa de morbilidad en Italia, España y en Estados Unidos; un 10% de los infectados son trabajadores de la Salud. Estamos viendo escenas patéticas en donde algunos trabajadores se cubren con cualquier cosa -hasta bolsas de basura- para poder atender a los infectados. Nosotros tenemos verdadera escasez del conjunto de los equipos; nos faltan a poco de comenzar el pico millones de camisolines, centenares de miles de guantes, de protectores N95 también. Toda la voluntad de las ONG, pequeños emprendimientos, de las farmacias hospitalarias trabajando, de vecinos autoconvocados para fabricar elementos de protección, no será suficiente si el Estado no elabora, a través del Ministerio de Producción, una estrategia rápida y concentrada para producir los millones de equipos que necesitamos, porque no están disponibles hoy en el mercado mundial. Hacemos un llamamiento al Poder Ejecutivo y al Ministerio de la Producción en particular para que tome las medidas inmediatas para que este faltante enorme sea cubierto en las próximas tres semanas.

No podemos ir a la batalla sin protección personal porque no es nuestro destino enfermarnos, ser mártires ni soldados de guerra, somos trabajadores de la Salud que nos corresponde trabajo digno y eso es lo que estamos reclamando.

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